por Antonia Gómez

Hacía tiempo que no veía tan co­leando a las fuerzas vivas de mi pueblo como hasta hace poco.

Bastó que tronaran tambores, trompetas con un leve hálito de incienso, para que el velo del templo se rasgara con la fogosa alegría juvenil que, cual tsunami, tomaba la plaza de los Bootellos, salvaguardando un bar.

Ese paradigmático espacio que se defiende por si solo sin necesitar palpar la llaga como Tomás, al día de hoy Santo, para creer a ciegas.

Ardor pasional con una copa en la mano sin la que, por lo visto un español no es nada, ese que usa para topar la cabeza.

De poco valen las concentraciones contra el feminicidio, si hay una copa en la mano.

De poco valen los desahucios, si hay una copa en la mano.

De poco valen las resoluciones judiciales por corrupción, si hay una copa en la mano.

De poco vale la sangría del paro, si hay una copa en la mano.

De poco vale la pobreza energética, si hay una copa en la mano.

De poco vale el maltrato animal, si hay una copa en la mano.

De poco valen las tumbas en nuestras playas de quienes huyen del genocidio, si hay una copa en la mano.

De poco valen las victimas del terrorismo, si hay una copa en la mano.

De poco valen los esfuerzos de los mayores para mantener con una pensión mínima a toda la familia, si hay una copa en la mano.

De poco valen los esfuerzos de las ONGS por ese tercer mundo que dejamos sin mirar atrás ni recursos, si hay una copa en la mano.

De poco vale, que la sanidad no tenga medios para contratar personal y se cierren plantas enteras de hospitales por falta de recursos, si hay una copa en la mano.

De poco vale que la educación pública este siendo postergada en aras de la privada, si hay una copa en la mano.

De poco vale que el IVA de la cultura sea espectacular, si hay una copa en la mano.

De poco vale si las corridas de toro se subvencionan pero no puedes pagar una entrada de cine, si hay una copa en la mano.

De poco vale si la especulación deja con el culo al aire a un agricultor y su familia, si hay una copa en la mano

De poco vale que haya personas mal enterradas en las cunetas, si hay una copa en la mano.

De poco vale que los símbolos franquistas pervivan en tu entorno, mientras que los nazistas están penados en Europa, si hay una copa en la mano

De poco vale, que sobradamente formados/as tengan que estar limpiando letrinas fuera de su país, si hay una copa en la mano.

De poco vale si el AVE pasa de largo sin personas ni salida de mercancías, si hay una copa en la mano.

De poco vale si allí te llaman “charnego” y aquí “gruñidor”, si hay una copa en la mano.

De poco vale si la pala se lleva edificios y la memoria de tu pueblo, si hay una copa en la mano.

Otro si, decir que la copa en la mano resucita hasta a los muertos, caso de Pantoja, que asegura que a partir de ahora estará atento a la cosa pública, al parecer el guantazo electoral lo tradujo en “dolce far niente”, y el tabernero tema en “os vais a enterar de lo que vale un peine”.

Mismamente ha avivado la antigua concomitancia entre PP e IU (esa que llevó en otro tiempo a la derecha al gobierno municipal) al apoyar sin datos ni certezas, la moción.

Y es que el Bootellón es mortal y hace rasero entre iguales.