Manuel Pecellín Lancharro en los XI Encuentros de Historia en Montijo
Manuel Pecellín Lancharro en los XI Encuentros de Historia en Montijo

El bibliógrafo, escritor, ensayista, doctor en Filosofía, catedrático, con un amplio currículum en publicaciones y en instituciones relacionadas con la cultura extremeña, miembro de número de la Real Academia de Extremadura, siendo en la actualidad su secretario, Manuel Pecellín Lancharro, que en 2011 recibió la Medalla de Extremadura, participó ayer con la ponencia “Krausistas extremeños, reformadores de la sociedad”.

Durante la segunda mitad del s. XIX se desarrolló en España el movimiento intelectual conocido con el nombre de krausismo. Krause (1781-1832) construyó un sistema filosófico conocido con el nombre de panenteísmo o racionalismo armónico. Las doctrinas krausistas fueron introducidas en España, por Julián Sanz del Río (1814-1869), quien tradujo las obras del pensador alemán A partir de este momento, el pensamiento de Krause (renovación filosófica, social y política) se introdujo en los ambientes universitarios de Madrid y rápidamente se expandió lo que se ha acuñado como krausismo. Francisco Giner de los Ríos asumió igualmente los postulados de Krause y la entidad que lideraba (Institución Libre de Enseñanza) se convirtió en la abanderada del movimiento krausista.

Manuel Pecellín señaló que “los krausistas fueron los grandes inspiradores, y en muchos casos ejecutores, de las reformas proclamadas como imprescindibles por buena parte de la población española durante el siglo XIX. No en vano se dice que los seguidores del Racionalismo armónico, tan numerosos en nuestro país, y de modo sorprendente en Extremadura, fueron los últimos erasmistas españoles. Si en la España del Renacimiento “quien no lee a Erasmo, es un fraile o es un asno”, en la decimonónica Krause y el Ideal de la Humanidad (o los recreadores peninsulares) fueron la fuente de inspiración para todos los progresistas”. Afirmando que “a través de sus cátedras de Universidad e Institutos; publicaciones periódicas y ensayos, más la inmensa labor de la Institución Libre de Enseñanza y otras entidades que ellos crearon los krausistas, bien entendidos con la Masonería y los partidos progresistas, aproximaron la homologación de la envejecida Piel de Toro con la Europa desarrollada. En todas aquellas instituciones hubo notable presencia de extremeños.

Fue Tomás Romero de Castilla (1833-1910), catedrático del Instituto de Badajoz, el que introdujo el krausismo en Badajoz. Su obra fue analizada en profundidad por Manuel Pecellín en su ponencia, junto con otros nueve krausistas extremeños. Francisco, hijo de Tomás Romero de Castilla, fue maestro en Montijo a finales del s. XIX, quien ingresó en la logia masónica “Emérita Augusta”, donde alcanzó el segundo grado, junto con su hermano Tomás, de nombre simbólico Krause.

Hoy, dos ponencias

A las 20:00h, la Sala Centinela acogerá este miércoles dos ponencias: “Cortijos en un paisaje atravesado por el río Guadiana: las Vegas Bajas”, que presentará José Maldonado Escribano, Doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad de Extremadura. Y “Apuntes para la biografía del II Conde de la Torre del Fresno, don Joaquín Gragera Roco”, a cargo de Álvaro Meléndez Teodoro, Historiador militar y bibliotecario de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz.

Galería de fotos