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por Teodoro Gracia

Estamos de lleno en la Navidad, una época preciosa para celebrar y compartir tu alegre estado de ánimo pero…¿Qué ocurre cuando estás viviendo momentos tristes? ¿Cómo vas a compartir ciertos estados de tristeza cuando nos la han diseñado para gestionar felicidad? Y es por esto, precisamente, por lo que a muchas personas se les hace tan duro vivir la Navidad.

Que estas fechas se impregnen de unión familiar es sentirte triste por los que ya no están. Faltarán sus presencias en esas mesas familiares y piensas que jamás la podrás celebrar con la misma alegría y entusiasmo que cuando no existía ninguna ausencia.

Cuando se está triste porque añoras, y la navidad es uno de los casos más frecuentes, no hay que sentirse obligado a vivir un entusiasmo generalizado que no tiene nada que ver con tu estado de ánimo. Hay que vivirla de la mejor manera posible pero siempre desde los sentimientos más reales que te dicte el corazón. Aunque parezca una paradoja, la melancolía y hasta la tristeza en la Navidad te puede producir momentos de felicidad.

Considero muy importante para sentirse mejor, cuando estás pasando por un mal momento, en no pensar en estas fechas como algo negativo sino en vivirla, aunque sea desde la añoranza, reviviendo recuerdos e intentando hacer felices a los que tienes la suerte de tener a tu alrededor. Comparte con ellos los sentimientos, sean de alegría o tristeza, porque no hay cosa más hermosa que vivirlos con tus seres queridos. La mejor manera de recordar a los que faltan es teniéndolos presente en los recuerdos hermosos compartidos y la mejor manera de vivir un mal momento es tratando de olvidar lo que sientes y disfrutarlo de buenos momentos con familiares o amigos. Estoy seguro que sus risas y sus abrazos nos harán sentirnos cada vez mejor.

No es para nada mala la nostalgia pero nunca la confundamos con el abatimiento. Sentirse abatido no es nada bueno porque puedes entrar en un estado de tristeza profundo que puede amargarte perfectamente la existencia. Ha llegado la Navidad, la época más familiar del año y posiblemente la que todos esperamos como una de las más felices del calendario pues vivámosla, cada uno desde su situación, con la mayor dignidad posible y repleta de los máximos sentimientos, sean tristes o alegres, pero siempre compartidos con esos seres especiales y queridos que tienes la suerte de tener a tu lado.

El secreto de la felicidad es ser optimista siempre y pensar que tarde o temprano algo maravilloso llegará a nuestras vidas. Decía el poeta Tagore sobre el optimismo:

“Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente”.