por Rut GG
Rosalía (Los Angeles), mientras escribo
Informe Picasso, «un espectáculo en construcción, de la idea a la escena»
Proyecto Cultura recorre Tetuán, Nador y Chaouen para iniciar el proceso creativo de una obra inspirada en La ruta, colocando a actores, dirección y producción en los mismos escenarios que marcaron la experiencia de Arturo Barea en el Protectorado Español de Marruecos.

Entre el 14 y el 18 de octubre viajé con el equipo de Proyecto Cultura al Rif para documentar, en primera persona, los lugares y las realidades que Arturo Barea relata en La ruta (1943), el segundo volumen de La forja de un rebelde.
La ruta, un territorio que definió como «un campo de batalla, un burdel y una taberna inmensos», y donde fue testigo de la desigualdad, la corrupción, la pobreza y, al mismo tiempo, de la dignidad y la hospitalidad del pueblo marroquí.

Nuestro viaje perseguía la intención de situar a los protagonistas de Informe Picasso en los mismos espacios físicos que recorrió Barea para que la construcción de la obra naciera del territorio y no únicamente de los libros. Entender qué vio, qué escuchó y qué le llevó a escribir aquellas páginas que, más de ochenta años después, siguen interpelando al presente.

En un viaje el camino es lo importante
Salimos de Mérida el lunes 14 a las 8:15h rumbo al aeropuerto de Málaga. Llegamos a Tetuán esa misma noche. No teníamos una misión cerrada, y eso nos obligó a mirar sin filtros, sin guión y sin la comodidad de saber qué esperar. Esa falta de instrucciones no fue un problema, fue el método. Para construir una obra que nace del territorio, primero había que entrar en él sin la protección de una idea previa.

De camino cada uno buscabamos nuestra propia ruta antes de que el Rif nos pusiera la suya delante. Ese silencio era preparación. El equipo entendía que el viaje no consistía en observar, sino en habitar los lugares, para que los protagonistas —actriz, director, productores— pudieran sentir el territorio.

Ese gesto mínimo marcó el inicio. Despejar la boca, despejar la cabeza y aceptar que lo que venía no iba a ser cómodo. No íbamos a mirar desde fuera, íbamos a entrar. Poner a los protagonistas en la escena no era llevarlos a un decorado, era dejarlos dentro del lugar real donde la historia ocurrió, con su olor, su desigualdad, su dignidad y su crudeza. Desde ahí empezó todo.

Nador, desigualdad y desconfianza
El martes 15 llegamos a Nador. Allí no hay transición ni bienvenida, la ciudad te coloca de golpe en una realidad dura. Polvo, calor, tráfico desordenado, calles que funcionan como pueden. No es un entorno pensado para suavizar nada, y eso es precisamente lo que necesitábamos ver.

Tuvimos momentos de incertidumbre y algún engaño menor, suficiente para entender que el Rif no es un espacio neutro ni un escenario amable para quien llega desde fuera. Es un territorio marcado por desigualdades.

Para Juanma Holguera, aquella experiencia era imprescindible. Sacar a la actriz, al director y al equipo de producción del espacio de ensayo para colocarlos frente a los escenarios reales que atravesaron la vida de Arturo Barea formaba parte del proceso creativo.

El objetivo no era recrear el Protectorado, sino comprender los mecanismos sociales, las tensiones y las desigualdades que aparecen en La ruta. Nador se convirtió así en una herramienta de trabajo, un lugar desde el que empezar a construir la dramaturgia, la interpretación y la mirada de la obra a partir de la experiencia y no únicamente de la documentación.

Y sí, en este lugar pensé en la frase de Barea: “No teníamos derecho a estar allí.”
Chaouen, dignidad y humanidad
El miércoles 16 llegamos a Chaouen. Allí la dignidad del pueblo marroquí se hace evidente. No es una dignidad que se exhibe: es una dignidad que se vive. Y también está la amabilidad, esa que Barea menciona y que pude comprobar sin intermediarios. No es cortesía vacía. Es humanidad. Es respeto. Es una forma de mirarte que te coloca en tu sitio sin necesidad de palabras.



Tetuán, la crudeza que no se puede ignorar
El jueves 17 volvimos a Tetuán. Visitamos una fábrica de pieles. El olor te recibe antes que la puerta. Es un olor que te obliga a respirar por la boca. Un olor que te dice que aquí se trabaja con muerte.

La actriz Ana Fernández (Nuqui) se frenó en seco. El olor era tan denso que se le metió en la garganta como un golpe. Las pieles abiertas, la humedad pegajosa, la mezcla de sangre y calor… todo aquello le revolvió el cuerpo. Tuvo que salir. Casi vomita. No fue una reacción dramática, fue una reacción humana. Una repulsión severa que dejó claro que ese lugar no se mira desde fuera. Se siente. Y duele. Y te coloca en un sitio del que no sales igual.

No pude evitar recordar lo que Barea escribió sobre los cuerpos sin vida de los militares españoles en La ruta. No porque sea lo mismo, sino porque el cuerpo entiende antes que la cabeza.

La productora pone a los protagonistas en escena
Aquí apareció el matiz que define este proyecto, la productora no documenta desde fuera, construye desde dentro.
Holguera no se limita a coordinar. Coloca a cada persona en el lugar donde debe estar para que la obra nazca desde la experiencia y no desde la teoría.

En Tetuán, fue él quien marcó el ritmo dentro de la fábrica de pieles, midiendo cuánto podía soportar cada uno sin romper la escena.

En Nador, fue él quien nos obligó a convivir con la doble vida entre pobres y ricos para que la obra no se construyera desde la distancia. Y ningún desplazamiento era casual, todo estaba pensado bajo un cuidado diseño de producción.

La productora Proyecto Cultura pone a los protagonistas en escena para que la obra empiece a existir. Esa es la diferencia. Esa es la propuesta.

Por qué “Informe Picasso”
El título“Informe Picasso” remite al Expediente Picasso, redactado por el general Juan Picasso, el documento militar que investigó el desastre de Annual y dejó al descubierto la corrupción, la negligencia y la cadena de responsabilidades que el Estado intentó ocultar.


Este viaje buscaba contrastar esos testimonios con la realidad actual del Rif. Y sí, muchas de esas heridas siguen abiertas.
Todo lo que vimos —la desigualdad, la dignidad, la crudeza, la amabilidad, la incertidumbre, el engaño, la humanidad— forma parte del proceso creativo de Informe Picasso. No es una obra terminada. Es una verdad que se articula paso a paso, a medida que el territorio, los protagonistas y la experiencia directa van definiendo qué debe contarse y cómo debe representarse.

Y esa verdad la compartirán Juanma y Marta Moreno Santo-Rosa de la productora Proyecto Cultura, Ana Fernández “Nuqui” actriz protagonista, Pedro Luis López Bellot, director, el lunes 19 de octubre a las 20h, en el Cafetín del Teatro López de Ayala de Badajoz, dentro de la 49 edición del Festival Internacional de Teatro de Badajoz.

Si quieres entender de dónde nace esta propuesta, si quieres ver cómo se construye una escena desde la realidad, si quieres escuchar lo que no se puede maquillar, tienes que estar allí.

Hay procesos que solo se comprenden cuando se ven de cerca. Y este es uno de ellos.

PD: Mucha mierda.



















