El día acompañó tanto a un acto como otro, siendo muy rica la participación de los asistentes y el compartir generoso y gratuito de todos. La liturgia de la palabra de este domingo «también ayudaba a sentirnos como cristianos unidos a Cristo que es la cepa que nos da la vida, y sarmientos que, unidos a los demás, podamos dar frutos abundantes».
Tanto en la Eucaristía, como en la comida compartida y la convivencia de la tarde, «disfrutamos de la fraternidad y los buenos deseos de mantener viva esta comunidad. Y, como siempre que estamos bien, echamos de menos a los que no pudieron asistir por diversos motivos».

















