Un enorme éxito de crítica y de público en todo el mundo avalan la película francesa más aclamada y popular de lo que llevamos de siglo XXI.
Amelie no es una chica como las demás. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales, a su madre morir en la plaza de Notre-Dame y a su padre dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín. Su vida es de lo más sencilla: le gusta tirar piedras al río, comer frambuesas, observar a la gente y, sobre todo, dejar volar su inagotable imaginación.
A sus veintidós años, descubre su objetivo en la vida: intentar hacer más feliz la existencia de los demás.
A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para intervenir, sin que se den cuenta en su entorno: en la vida de su portera, que pasa los días bebiendo vino de Oporto; en la de Georgette, una estanquera hipocondríaca; o en la de «el hombre de cristal», un vecino que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Renoir.
Pero la vida de Amelie se ve trastocada con la llegada de un muchacho extraño y peculiar: Nino Quincampoix. Nino trabaja de fantasma en el túnel del terror y en un sex-shop, y en sus ratos libres colecciona las fotos abandonadas en los fotomatones para buscar luego a las personas que aparecen en ellas.
Cuando se crucen, las vidas del extraño Nino y la enigmática Amelie darán un giro que ninguno de los dos puede imaginar…

















