Para su espectáculo, el artista utilizó pelotas de rebote, acrobacias con fuego, 1´5m de monociclo y la participación activa de un público que disfrutó con esas grandes pinceladas de humor y técnicas circenses.
Javier Rosado, el fantástico hombre Bala, demostró sobre el escenario ser un auténtico profesional, un artista con total dominio de las técnicas; un hombre Bala, que aparte de fantástico, supo ser y estar maravilloso.

















