Stmo. Cristo de la Agonía y María Stma. de los Dolores, Montijo. (foto: Pablo Iglesias Aunión)
Stmo. Cristo de la Agonía y María Stma. de los Dolores, Montijo. (foto: Pablo Iglesias Aunión)
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por Pablo Iglesias Aunión 



Quiero dedicar este artículo a la memoria de mi buen amigo, hermano de fe y cofrade ejemplar, Carlos García Serrano.

“Y mandamos a los vecinos de las calles por donde tuvieren que pasar las procesiones, si fuere un día de trabajo, que desde que saliere de la iglesia hasta que vuelva, no tendrá tiendas abiertas ni trabajen públicamente, sopena de cuatro reales.”
Sínodo Pacense de 1617

Ha llegado la Semana Santa, la Semana de Pasión o la Semana Grande para los cristianos. Insisto, “ha llegado” y, “para los cristianos”. E insisto en ese ha llegado para que de una vez por todas borremos de nuestros labios esa expresión de “otro año sin la Semana Santa…este año tampoco hay Semana Santa”.

Hay Semana Santa porque corresponde a un Tiempo Litúrgico es decir, la manera y forma que la Iglesia Católica tiene de contar, celebrar, conmemorar y recordar en comunidad, los momentos y las formas de darle culto a Dios. Sí, culto a Dios. Porque estamos -aún- en un país donde existe la libertad de culto y es aconfesional -que no laicista- y por tal tienen cabida y el mismo derecho quienes creemos como aquellos que no creen. Por eso insisto en la segunda idea: “para los cristianos”.

Vamos a partir de estas dos premisas para entender que la Pandemia no afecta en nada a esta proyección del sentir trascendente y celebrativo del acontecimiento de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Obviamente afecta al hombre en su totalidad con independencia de su credo y a los cristianos nos está haciendo reflexionar y mucho sobre esta situación que azota tan cruelmente al hombre.

A lo largo de la Historia la respuesta del hombre ante el hecho trascendente de la muerte de Cristo ha sido siempre el llamado «imaginario colectivo» (dedicamos ya un artículo en este mismo medio a este concepto tan interesante). Entender aquello que es incomprensible con el único uso de la razón ha inclinado magistral y sublimemente al ser humano a querer representarlo con la imagen de ahí que, junto a otros elementos y aspectos de carácter antropológico, teológico e histórico, nacieran ya en la Edad Media las llamadas Cofradías y Hermandades, que tomarán como una de sus públicas actuaciones las llamadas procesiones o estaciones de penitencia.

 Las cofradías en la comarca de las Vegas Bajas: sus orígenes


Ecce Homo. Ermita Jesús Nazareno , Montijo Pablo Iglesias AuniónEcce Homo. Ermita Jesús Nazareno[1], Montijo (foto: Pablo Iglesias Aunión).

El comportamiento social del hombre extremeño y especialmente del hombre en lo que hoy podríamos denominar Baja Extremadura donde insertamos espaciotemporalmente a Montijo y pueblos de la Comarca natural de Lácara, tiene un significado muy especial en el terreno de la religiosidad y la piedad popular y lo hace claramente por medio de las cofradías y las hermandades.

Desde temprana fecha comienzan nuestros pueblos a dar muestras de la existencia de estas asociaciones con unos fines claros del culto divino, pero igualmente y casi en paralelo a su importancia en los fines que persiguen, el de la asistencia y la atención a los más necesitados desde su ejemplaridad caritativa. Todo ello queda reflejado en las fuentes inéditas que guardan celosamente nuestros archivos y en las que no nos vamos a detener pues precisarían de varios artículos (libros diría yo).

Por todo lo anterior, es importante que el lector tenga una visión general de las cofradías existentes en nuestros pueblos utilizando para un cotejo o muestra lo suficientemente amplio algunas de estas localidades y así tener una idea de la importancia que este fenómeno que tiene como expresión más peculiar y conocida lo que llamamos las estaciones públicas de penitencia o procesiones, pero que ni mucho menos fueron su única acción social[2].

Localidad Cofradía Año documental Mayordomías
 

Carmonita

 

 

Hermandad de la Cruz

 

1604-1605

 

Gonzalo García

(1604-1605)

 

Carmonita Hermandad de la Magdalena 1507-1508 Mayordomo de la iglesia parroquial
 

Carmonita

 

Hermandad de Nuestra Señora del Rosario

 

1603-1605

 

Miguel Pérez (1603-1604) – Pedro Jiménez (1604-1605)

 

Cordobilla de Lácara Hermandad de la Cruz 1604-1605 Juan García Barrena

(1604-1605)

 

Cordobilla de Lácara

 

Hermandad del

Stmo. Sacramento

 

1604-1605

 

Francisco González (1604-1605)

 

 

Cordobilla de Lácara

 

Hermandad de

San Pedro

 

1603-1605

Diego Aparicio (1603-1604) – Benito Martín

(1604-1605)

 

Alguijuela

(Torremayor)

 

Hermandad de

Nuestra Señora de la Concepción

 

1603-1605

 

Juan Ortiz (1603-1604) – Nuño Hernández

(1604-1605)

 

 

 

Alguijuela

(Torremayor)

 

 

Hermandad de la

Santa Cruz

 

1604-1605

 

Juan de Olivares

(1604-1605)

 

Alguijuela

(Torremayor)

 

 

Santísimo Sacramento

 

1604-1605

 

Francisco de Ribera

(1604-1605)

 

 

La Garrovilla

 

Hermandad Nuestra Señora de la Concepción

 

1603-1605

 

Juan Mangas (1603-1604) – Pedro Martín

(1604-1605)

 

 

La Garrovilla

 

Hermandad de la Cruz

 

1603-1605

 

Gonzalo Moreno (1603-1604) –

Pedro Martín (1604-1605)

 

 

La Garrovilla

 

Ánimas Benditas del Purgatorio

 

1604-1605

 

Gonzalo Moreno (1603-1604 – Juan Martín

(1604-1605)

 

 

La Garrovilla

 

Los Mártires

 

1508

 

 

 

 

La Garrovilla

 

Hermandad de

San Pedro

 

1604-1605

 

Sebastián Moreno

(1604-1605)

 

La Nava Stmo. Sacramento 1603-1605 Lorenzo Martín (1603-1604) – Juan García Higuero

(1604-1605)

 

 

La Nava

 

Santa Quiteria

 

1603-1605

 

Domingo Hernández (1603-1604) – Martín Aguierra

(1604-1605)

 

 

 

Montijo

 

 

Santa Cruz

 

 

1583-1605

 

Francisco Sánchez y Gómez Hernández ((1603-1604) – Francisco de Zumárraga y Francisco de Vargas

(1604-1605)

 

 

Montijo

 

Stmo. Sacramento

 

1604-1605

 

Licenciado Pedro Hernández

 

 

 

Montijo

 

 

Ntra. Sra. del Rosario

 

 

1603-1605

 

Pablos Gutiérrez y Hernández Martín (603-1604) – Juan Rodríguez y Alonso Sánchez

(1604-1605)

 

 

Puebla de la Calzada

 

Stmo. Sacramento

 

1579-1605

 

Andrés Hernández

(1604-1605)

 

 

Puebla de la Calzada

 

Ntra. Sra. del Rosario

 

1579-1605

 

 

Rodrigo Alonso

(1604-1605)

 

Puebla de la Calzada

 

Hermandad de la Cruz

1604-1605  

Rodrigo Alonso

(1604-1605)

 

Como podemos pues observar nos encontramos ante un fenómeno complejo que a lo largo del tiempo ha sido capaz como institución eclesiástica de acoger estudios que nos llevan a conocerlas desde el punto de vista descriptivo, religioso, costumbrista, artístico y de manera muy especial antropológico y sociológico.

Las cofradías irán naciendo a lo largo y ancho de nuestra geografía como asociaciones de hombres y mujeres, familias que pertenecientes o no a una misma profesión, corporación, gremio o estamento socio-económico, abierta o cerrada numéricamente, que se unen por y para diferentes fines o causas, especialmente piadosas y benéficas -aquí adquieren nuestras tradiciones cofradías vinculadas a la Semana Santa, un especial protagonismo- aunque también profesionales, sociales, recreativos, políticos, etc. Todo ello bajo la advocación de un santo, marianas, cristológicas, sacramentales o penitenciales, u otra persona de la Trinidad, patrón o protector, que cuentan con una organización más o menos amplia y que entonces no era necesario el que contaran con Estatutos (en el siglo XVIII con las Reales Ordenanzas de Carlos III será totalmente obligatorio), pero que en la actualidad, aquellas que nacen con un fin de culto divino, no pueden ni tienen sentido sin un reconocimiento y aprobación eclesiástica pues son desde y en la Iglesia donde únicamente adoptan su verdadera forma de ser.

Jesús Nazareno. Siglo XVIII. Anónimo. Montijo. Pablo Iglesias AuniónJesús Nazareno. Siglo XVIII. Anónimo. Montijo (foto: Pablo Iglesias Aunión).

De su amplia y rica tipología nos interesa en estas fechas las cofradías penitenciales que llegaron en sus actos procesionales a adquirir tal impronta, que en el ya mencionado Sínodo Pacense convocado por fray Francisco de Roys y Mendoza en 1671 se dice: “Y porque las procesiones generales se hacen de utilidad y bien espiritual y temporal de todo el pueblo y muchas veces por cumplir el voto público, conviene que a lo menos se hallen en ellas los que representan al pueblo, que son sus justicias y regidores.”

Lo trascendente entendido desde lo humano

A modo de conclusión, el estudio de las Cofradías y especialmente el de las Cofradías Penitenciales es amplio y lleva a estudios que nos remontan como mínimo hasta el siglo XVI y para ello, basta citar el caso de Montijo con el conocido testamento de la beata Marina Sánchez cuando en el año 1583 hace referencia a la Cofradía de la Santa Cruz. Lo mismo diríamos y de la misma tipología cofrade para Puebla de la Calzada.

Regían sobre ellas estrictas normas de funcionamiento que se aplicaba de manera muy concreta a la entrada en ellas como hermano, aspecto muy cuidado. En la Nava de Santiago para pertenecer a una cofradía (no especifica el nombre de esta), se pagaban ocho reales y por media entrada cuatropor un hermano de espalda, dieciséis. En La Garrovilla, la noche del Jueves Santo, las cofradías repartían dos fanegas de trigo como asistencia a los pobres. Torremayor, Carmonita o Cordobilla de Lácara contaron con hermandades de la Santa Cruz cuyos mayordomos llegaron a percibir cantidades que ascendían a mil trescientos reales por la entrada de hermanos.

Hermandad del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, Montijo.Hermandad del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, Montijo. Parroquia de San Pedro Apóstol.

Las cofradías se convirtieron en los siglos de la Edad Moderna (XVI-XVIII) en un fiel reflejo de lo que es propiamente la organización social del momento. Los cargos de éstas, limitados a individuos de determinado estamento social y sus normas y constituciones, prohibían por ejemplo el acceso a cargos municipales. Los actos públicos y especialmente los actos procesionales eran muy cuidados quedando fielmente reflejados en sus normativas. Puebla de la Calzada en el siglo XVI es una clara expresión de todo lo que venimos diciendo. En el Libro de Constituciones del Stmo. Sacramento del año 1579 se dice: “…que los dichos mayordomos y regidores vayan en medio de la procesión haciendo a la gente ir con mucho concierto, silencio y devoción y destacados como hombres que van acompañando a su Dios…que el mayordomo de por su mano las cuatro varas del palio a los cuatro sacerdotes y después de dadas se caya el dicho mayordomo del Santo Sacramento con su vara en la mano con las insignias del Sacramento…”

Por tanto, en la realidad mundana de hoy, compleja y difícil por toda la situación a la que la Pandemia nos obliga, hay un testigo que no queda silenciado y que respeta, fomenta y anima a seguir entiendo la vida a un ritmo que, para quienes lo hacemos desde la fe, nos demuestra y nos hace quedar claro que este año “también hay Semana Santa”: “Justo es que, ya que nos dio el sumo bien que es su vida, le demos lo sumo del servicio que es la honra, el honor y la reverencia, Considerando estos algunos santos varones celosos de la honra de Dios, se determinaron a que ordenásemos una Santa Hermandad cuyo oficio y estudio fuese emplearse en servir, reverencias y honrar al gran Dios…” (Puebla de la Calzada. Cofradía Stmo. Sacramento: 1579-1617).


Notas

[1] Esta imagen se encuentra en la ermita de Jesús Nazareno de Montijo. Se trata de una pintura mural posiblemente del último cuarto o finales del siglo XVII. Apareció al desmontarse el actual retablo para su restauración en el año 2000 y se encuentra tapado y perfectamente conservado tras el mismo. Perteneció a un antiguo retablo mural que la congregación hospitalaria Jesús Nazareno de Montijo poseía en su oratorio del que fue hospicio hasta el siglo XIX. De dicha congregación nace la Cofradía Jesús Nazareno que se volvería a refundar tras la desamortización y al finalizar la guerra civil en la actual cofradía que conocemos como Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Piedad.

[2] La relación de cofradías y hermandades que aparecen en la tabla responden a una tipología variada que no son exclusivamente de carácter penitencial. Igualmente hacen referencia a sus primeras aportaciones documentales, es decir, el vestigio que atestigua su presencia histórica y que no por ello quiere decir que no pudieran existir con anterioridad. Un ejemplo lo encontraríamos en la advocación a Nuestra Señora de Barbaño que no aparece recogida en esta relación para Montijo puesto que no hay documentos que nos hablen de ella es decir como Hermandad propiamente constituida, anterior a 1605 pero sin embargo si sabemos de su existencia por las cuentas de los mayordomos en relación con el funcionamiento de su ermita a mediados ya del siglo XVI (1553).

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