¿Por qué yo?

Una joven sufre exclusión repentina de una fiesta entre amigas, evidenciando un patrón de bullying social cada vez más común entre adolescentes.
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programa de eventos del Ayuntamiento de Montijo

por Alfonso Marín



Música, risas, brillo en los ojos, adrenalina…, todo parecía encajar perfectamente esa semana para ella. Sus amigas la acababan de invitar a una fiesta el próximo fin de semana. Desde ese momento, su corazón empezó a palpitar con una emoción especial. Durante toda la semana, no podía evitar pensar en ese momento, imaginarse bailando, riendo, compartiendo con sus amigas esas horas tan deseadas. La ilusión iba creciendo día tras día, y con ella por supuesto, los nervios y esa sensación maravillosa de algo que está por suceder, algo que llena de energía y esperanza el alma.

Cada noche soñaba con la fiesta, planificando qué vestido ponerse, qué frases decir, qué bailes haría o con quién los haría, cómo sería ese momento en que se encontraría allí, rodeada de amigos y buena música. La EMOCIÓN la mantenía despierta y en sus pensamientos, ya casi podía sentir la alegría en su corazón. La semana parecía pasar muy lenta, se le estaba haciendo eterna la espera y ella solo podía contar los días, las horas y los minutos para que llegara ese esperado fin de semana.

Pero justo la noche anterior a la fiesta, su teléfono sonó. Estaba ya metida en la cama, con la sonrisa en los labios y soñando despierta con el día tan especial que viviría mañana; vio el nombre de sus amigas aparecer en la pantalla y con una mezcla de ilusión, curiosidad y expectativa descolgó:

“HEMOS decidido que al final TÚ NO vienes a NUESTRA fiesta.”

Así, sin más. Sin motivo aparente y sin más explicación que una decisión CAPRICHOSA de unas personas que juegan con los sentimientos de otras personas. Pero la razón no importaba tanto como el golpe anímico, moral y psicológico, tanto como el mazazo de sorpresa y tristeza que sintió en ese momento. Su pequeño mundo se rompió. De estar en una nube de sensaciones a bajar en picado a una cueva de soledad, incertidumbre y rabia.

En un instante se esfumó toda esa magia y toda esa ilusión que había construido durante tantos días. La adrenalina dio paso a una sensación de vacío, de tristeza, de desconsuelo y sobre todo de desconcierto. La emoción que había alimentado con tanto entusiasmo se convirtió en confusión. La noche que tanto había imaginado se convirtió en una noche de pensamientos que le cuestionaban qué había podido pasar para que sus amigas tomaran esa decisión: “¿Habré sido yo?”, “¿He hecho algo mal?”, “¿He dicho algo que no debía?”…o lo que es peor aún, “¿Se han reído y se han burlado de mí, las que yo pensaban que eran MIS AMIGAS?”……”¿Por qué a mí? ¿Por qué yo?…”

#STOPBULLYING

Ahí lo dejo…


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