Diario de campaña


por Alfonso Pinilla


 

Recién salido de su oficina, fue Rajoy a declarar el otro día en el juicio seguido a los políticos independentistas catalanes. Resultó patética su comparecencia, como la de Soraya, Montoro y Zoido, pues sus palabras demostraron que el golpe contra la democracia perpetrado por los separatistas el año pasado fue posible por la inacción del gobierno. Ni una sola de las afrentas a la Constitución fue respondida, con la contundencia que merecía, por el gabinete de Mariano. La “teoría del soufflé” no se cumplió, la rebelión no se desinfló “motu proprio”, y acabó el Estado interviniendo a destiempo cuando pudo parar mucho antes la operación orquestada. La primera responsabilidad del golpe es, siempre, de los golpistas, pero la pasividad del ejecutivo quedará para los anales de una Historia que no quiso enderezarse, probablemente por el “qué dirán”. Y es que si por aquellas fechas Rajoy ya era (según sus adversarios) la derecha extrema, imagínense qué habría dicho la oposición si el 155 se hubiese adelantado tres meses. Cuando no hay criterio coordinado a la hora de defender las libertades, el ariete totalitario derribará las puertas de la democracia mientras algunos se echan la siesta.