por Rut GG
Entramos con miedo desde el principio
El miedo, esa emoción que siempre nos acompaña, se cuela en el Teatro Nuevo Calderón de Montijo. Pero, entre luces, música y risas, pronto se desarma y cambia de piel, se transforma en asombro y liberación.
Paüra juega con lo absurdo y lo convierte en una carcajada liberadora. Así es el humor inteligente, transforma lo que nos inquieta en un espectáculo del que no queremos escapar.
Música, ritmo, un ir y venir de escenas que nos mantenía en vilo. En mi caso (y en el de mi hijo), con el temor latente de escuchar nuestros números —somos tímidas personas, ¡qué le vamos a hacer!—. Un recurso brillante de Paüra, porque no solo nos metía en la obra, sino que nos mantenía atrapadas en ella.
Este elenco de artistas nos regaló una tarde que no solo disfrutamos, sino que también nos removió por dentro. Enriquecedora, casi terapéutica.
Nos hicieron reír, nos sorprendieron y, en mi caso, hasta me sacaron una lágrima al ver mis propios miedos reflejados en el escenario.
Porque sí, nuestros miedos son reales, pero también lo es la magia del teatro.
¡Qué suerte haber vivido Paüra de la Compañía de Lucas Escobedo en el Festival Nacional de Teatro de la Infancia y la Juventud, D-Libro!
Mayores y pequeños, entre risas y sin miedo, disfrutamos de un concierto teatral que nos recordó por qué el teatro es fundamental. Es cultura, es emoción, es educación, es necesario.
Vayan al teatro. De verdad.

















