«Diccionario montijano-español». Una propuesta

Publicidad
programa de eventos del Ayuntamiento de Montijo

por Alfonso Pinilla García


Quince años de trabajo, dos tomos y tres mil páginas son algunas cifras que definen al “Diccionario de uso del español”, obra ingente de María Moliner.

El avezado grupo de investigación en el que participo, compuesto por familiares y amigos, no pretende llegar ni siquiera a la suela de los zapatos de la gran bibliotecaria y maestra de lingüistas.

Desde luego, no nos llevará tanto tiempo forjar el “Diccionario montijano – español”, entre otras cuestiones porque ni tenemos la formación, ni el talento, ni la paciencia, ni el método de la gran María.

En nuestro particular diccionario recopilaremos palabras que se utilizan en Montijo (y alrededores) para goce y disfrute de sus habitantes, teniendo en cuenta que, muchas de ellas son típicamente extremeñas, como no puede ser de otra manera, habida cuenta de nuestra localización geográfica. Por lo tanto, téngase en cuenta que este diccionario recoge el léxico “montijano / extremeño – español”. De ahí que el título sea, aún, materia de discusión entre sus promotores.

Dado que no se trata de una obra científica, aprovecho esta columna ventanal para ofrecer una propuesta, un aperitivo, el inicio de lo que habría de ser el futuro diccionario, sujeto a las aportaciones y correcciones de nuestros lectores.

Es más, propongo a nuestro ínclito editor, Blas Parejo, que abra un espacio en su Ventana Digital capaz de recoger las palabras y expresiones que se oyen por Montijo y su comarca, gracias a la aportación de nuestros vecinos. Por lo tanto, si a alguien se le ocurre aquella expresión de sus abuelos, padres, tíos, amigos que le llama tanto la atención y que sólo escucha por aquí, que haga clic en la Ventana, la incorpore y escriba una breve definición.

Así, el diccionario será una obra abierta y viva, corregida continuamente por el pueblo que, al fin y al cabo, es su verdadera fuente y destinatario. 

Tras el proceso de decantación necesario, donde aportaciones iniciales serán matizadas o eliminadas para aquilatar las auténticas palabras típicamente montijanas, podrá valorarse su futura publicación. O no, quién sabe, porque lo más importante de los proyectos no es tanto la meta imaginada antes de emprenderlos, sino la diversión  producto del viaje.

Empecemos, pues. Ahí va un adelanto, sometido a crítica, eliminación o añadido de cuanto el pueblo soberano dictamine.

  • A manta. Mucha cantidad de algo. “Tengo sueño a manta”.
  • Abujetao. Hinchado, y hasta colorado, de tanto beber alcohol.
  • Acelgones. Acelgas.
  • Acho. Muchacho. También se utiliza “chacho”.
  • Arrebujao. Mezclado, unido de mala manera.
  • Auto. Abreviatura de automóvil. Expresión muy utilizada en la Transición: “Papa, ¿me dejas el auto?”
  • Bujío. Tan tímido que roza lo antipático. Hosco, incluso.
  • “Caer (los Reyes Magos)”. Regalar los Reyes Magos. “¿Qué te han caído los Reyes este año?”
  • Carcaña. Agujero en los calcetines, normalmente en el talón.
  • Carqueo. Disfrutar de una actividad lúdica sin el cónyuge. Normalmente dirigido a las féminas: “Mi mujer se ha ido de carqueo”.
  • Carrafilera. Hilera de personas, animales o cosas. Es una palabra extremeña, recogida por el investigador D. Nicolás Pozo Requejo, natural de Burguillos del Cerro, en su blog: http://poesiasenestadopuro.blogspot.com/p/contactos.html. La palabra carretil es sinónimo de carrafilera.
  • Civiles (los). Miembros de la Guardia Civil.
  • Cucha. Escucha, atiende, normalmente acompañado de chacha o chacho. “Cucha, chacha, ¿te has enterado de lo que le ha pasado a Fulanita?”.
  • Charabasca. Individuo desaliñado, despistado, poco serio en la conducción de su vida y comportamiento.
  • Chavarandusca. Grupo de charabascas.
  • Descambiar. Devolver una prenda recién comprada porque no es de la talla correcta o porque no le gusta al futuro portador. “Hay que descambiar esta camiseta porque no te queda bien”. Es contradictorio el empleo de esta palabra porque, literalmente, descambiar significa mantener, no cambiar, conservar lo comprado. Y, curiosamente, se utiliza para expresar lo contrario: realizar un cambio, devolver lo adquirido.
  • Dekauve. Furgoneta.
  • Dupe. Deformación de “Dúmper”, que, según el Diccionario Panhispánico de dudas es un “camión basculante de construcción muy reforzada, de gran maniobrabilidad y apto para todo terreno”. Ejemplo: “Eso te lo cargo yo rápidamente con el Dupe”.
  • “El demontre será”. Expresión de elogio hacia el carácter excepcional, y simpático, de una persona. “Qué bien cuenta los chistes. El demontre será”.
  • “El último grito”. Expresión propia de los años transicionales (mediados de los setenta) que significa novedad, diseño actualizado, normalmente de una máquina o un medio de transporte. “Se ha comprado un coche que es el último grito”.
  • Entretenga. Entretenimiento inútil e, incluso, contraproducente.
  • Espichá. Delgada. “¡Como se ha quedao!, está espichá”.
  • Estirantón. Aumento súbito de estatura. “Qué estirantón ha pegao el niño”
  • Estrevejí. Actividad desenfrenada, sinónimo de “estrés”. “Llevo toda la mañana para arriba y para abajo. Qué estrevejí”.
  • Estrébede. Trébede. Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE): “Aro o triángulo de hierro con tres pies, que sirve para poner al fuego sartenes, peroles”. Muy utilizado en las matanzas.
  • Freijones. Judía blanca, alubia. 
  • Guillao. Chalado, loco, atontado. “Tú estás guillao”.
  • Güesúo. En los huesos. Sinónimo de “espichao”.
  • Jaramago. Según el diccionario de la RAE: “planta herbácea de la familia de las crucíferas, con tallo enhiesto de 60 a 80 cm, y ramoso desde la base, hojas grandes, ásperas, arrugadas, partidas en lóbulos obtusos y algo dentados…”. En Montijo, simplemente, hierbajo que crece entre el cemento, normalmente en los polígonos industriales. No confundir con el afamado escritor portugués.
  • Jarapales / jarapaloso. Parte inferior de la camisa que queda por fuera del pantalón, dando a su portador un aspecto desaliñado. Claro que esto del aspecto desaliñado habría que aplicarlo a épocas pretéritas, porque hoy la norma suele ser “ir con los jarapales por fuera”. Es decir, “ser un jarapaloso”. Esta palabra es muy utilizada en muchas partes de Extremadura.
  • Jartera. Borrachera. “Vaya jartera que tiene”. También se utiliza para definir a un individuo tomando una sola de sus características.“Ése es un jartera”. Y así, “jartera” se convierte en una sinécdoque. Quién lo iba a decir.
  • Jícara. Según el Diccionario de la RAE: “vasija pequeña, generalmente de loza, que suele emplearse para tomar chocolate”. En Montijo (y probablemente en más sitios), una jícara es una onza de chocolate. 
  • Jiñaca. Mujer de malos sentimientos, peligrosa. “Es una tía jiñaca”.
  • Jiñar. Defecar. Palabra derivada del “caló”, según la RAE.
  • Jocicar. Hocicar. “Saltó por encima del manillar de la bici y ha dado una buena jocicá”.
  • Lejío. Según la RAE: “Campo a la salida de un pueblo, común a todos sus vecinos, donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras”. Por ello mismo se identifica como “lugar muy lejano”, apartado del pueblo. 
  • Merendilla. Deriva de “merienda”, la comida ligera que se toma a media tarde. Curiosamente, en Montijo suele aludirse a la comida del mediodía como “merienda”. 
  • Miajón. Miga, migajón de pan. Palabra extremeña.
  • Mijina. Pequeña cantidad o porción de algo. No es de uso exclusivo montijano, pues está extendida por toda Extremadura.
  • Modorro. Atontado, imbécil, poco espabilado. “Tu estás to modorro”.
  • Morgaño. Araña común que pulula por las casas. Tiene cuerpo pequeño y patas finas y larguísimas. Esta palabra presenta muchas derivadas en otros pueblos de Extremadura. En Trujillo, por ejemplo, se dice “burgaño”. Otra acepción de “morgaño” es un tipo de arado de vertedera.
  • Municipales (los). Miembros de la policía municipal.
  • “Nuevo flama”. Expresión propia de la Transición, probablemente utilizada en toda España, que alude a una prenda o utensilio recién comprado y sin usar. “Este coche está nuevo flama”. Compatible con “el último grito”: “este coche está nuevo flama y es el último grito”.
  • Pardal. Gorrión.
  • Pavana. Paliza. “Le dio una buena pavana”. 
  • Pega. Urraca.
  • Pilistra. Aspidistra. “Voy a regar las pilistras”
  • Pingando. Muy mojado, por ejemplo: “madre mía, como te has puesto, estás pingando”.
  • Pitera. Herida en la cabeza, normalmente sufrida en la infancia. “Le han dado una pedrada y le han hecho una pitera”.
  • Pitraca. Mujer poco recomendable, normalmente egoísta y tóxica. Parecido a “jiñaca”. “Esa tía es una pitraca”.
  • “Qué te paje a ti”. “¿Qué te parece a ti?” Expresión de sorpresa ante un éxito de alguien cercano que se considera excesivo o inmerecido. También puede mostrar escepticismo (y rechazo sutil) ante pretensiones desmedidas de un individuo: “Cucha el coche que trae Manolo, que te paje a ti…” Destila cierta envidia, nunca confesada, claro.
  • Reboruto. Aglomeración de personas ante algún hecho imprevisto. 
  • Rejolguete. Fiesta, diversión compartida. Al parecer, según nuestras investigaciones, los naturales de Alburquerque reivindican como suya esta palabra. Me abstengo, pues soy lego en el asunto, prefiero “irme de rejolguete”.
  • Retortujón. Retortijón.
  • Retuerto. Torcido.
  • Sacuidó. Instrumento de limpieza doméstica, compuesto por un palo de cuyo extremo cuelga un trapo para “sacudir” el polvo. Utilizado por las madres antiguas como posible instrumento de castigo: “como no te estés quieto, voy a ir a por el palo del sacuidó”.
  • Soba. Paliza, sinónimo de “pavana”. “Le arreó una buena soba”.
  • Soslay (o punto pescola). Trazado en diagonal de los surcos en una finca. “He sembrado los tomates a soslay” ( o “a punto pescola”).
  • “Velaí”. Expresión que significa “eso es”, “así es”, “tienes razón”. Una forma montijana de decir: “elemental, querido Watson”.
  • Vierga. Herramienta de la agricultura tradicional, compuesta por un palo largo con cinco o seis púas en un extremo, bien separadas entre sí para facilitar la labor de aventar la paja.
  • Zalaque. Hay dos teorías sobre el significado de esta palabra. La primera de ellas defiende que el zalaque es una pequeña cesta donde se depositan, para su consumo, trozos de pan o “miajones”. La segunda defiende que un zalaque es un trozo grande de pan. Probablemente, los dueños del restaurante homónimo, sito en Montijo, sabrán cuál de las dos teorías es cierta. Habría que preguntárselo.
  • Zonzo. Según la RAE: soso, insípido, insulso, tonto. Pero la palabra zonzo, al menos en Montijo, también significa individuo silencioso con intenciones poco claras, que no avisa pero actúa, y opta por un comportamiento basado en los “hechos consumados”. Algo así como la policía estadounidense, que primero dispara y después pregunta. Ejemplo: “está hecho un zonzo…”.
  • Zurrapeao. De origen prerromano, según la RAE: palomino, mancha de excremento en la ropa interior. “Este calzoncillo está zurrapeao”.
  • Zurriburri. Mezcla anárquica, también aplicado a la confusión y al barullo, según recoge la RAE.

Y llegamos así al punto y seguido, que no final, de la lista. Vamos a ver si entre todos logramos que, en este diccionario, cualquier parecido con la realidad no sea pura coincidencia, sino mera evidencia.


Participa y gana un libro

Envíanos tus aportaciones al diccionario y participa en el sorteo de un libro de editorial La Ventana:

Publicidad


Síguenos

8,081FansMe gusta
1,640SeguidoresSeguir
998SeguidoresSeguir
883SuscriptoresSuscribirte