Miedo a olvidar, recordar exige más investigación.

El eclipse como metáfora. Los actores Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros enfrentan la oscuridad acompañándose. (Fotos: Rut GG).
El eclipse como metáfora. Los actores Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros enfrentan la oscuridad acompañándose. (Fotos: Rut GG).
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por Rut GG
The Clash, mientras escribo


He llorado. He llorado por enfrentarme a mis propios miedos. Sí, esta obra es lo suficientemente dura como para despertar conciencias y lo suficientemente necesaria como para reivindicar la urgencia que plantea El Balneario, dirigida y escrita por Pedro Luis López Bellot junto a Virginia Campón, e interpretada por Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros.

Es fundamental contar —y contarlo bien— las necesidades reales que aparecen en la vida cuando alguien nos comunica que un familiar, un amigo, un ser querido, va a dejar de saber quién eres… y, lo que es aún más devastador, va a dejar de saber quién es. 

De todas las enfermedades que he visto de cerca, esta es la que más inquietud me provoca. No solo por la posibilidad de que alguien olvide a quienes ama, sino —como tan bien muestra la actriz en la obra— por la idea aún más desoladora de que ese desvanecimiento ocurra ante la mirada de quienes no saben cómo sostenerlo. Lo que de verdad sobrecoge es pensar en todas esas personas que no pueden pedir ayuda, o que no reciben los apoyos necesarios para transitar con dignidad una enfermedad que, pese a su impacto, sigue siendo desconocida.

La ciencia necesita más recursos, más investigación, más educación. Esta humanidad necesita científicos, no militares. La salud no se preserva con armas, sino con conocimiento, investigación y una voluntad conjunta de comprender mejor enfermedades como el Alzheimer, que nos obliga a mirarnos de frente como sociedad.

Y, en ese mismo gesto, también necesitamos más teatro, porque es en el escenario donde a veces se ensancha el pensamiento y se hace visible lo que preferimos no nombrar.

Comienzo de nuevo.

Cuando lo primero que aparece en escena es la palabra Alzheimer, cuesta imaginar dónde puede estar la gracia. Pero el humor, cuando se usa con inteligencia, es un arma poderosa. Y aquí lo es. 

Estos actores han logrado hacer reír a adolescentes, pero también han despertado en ellos una reflexión necesaria. Hace unos días hablaba con un cliente (singular) sobre cómo se enseña la historia hoy —o, en realidad, cómo se enseña casi todo— a las nuevas generaciones.

Atender así es un acto político: la cultura todavía tiene algo que decir.
Atender así es un acto político, la cultura tiene mucho que decir. (Foto: Rut GG).

Le comentaba que, aunque he tenido la suerte de cruzarme con docentes extraordinarios, comprometidos y capaces de encender curiosidades, siguen siendo una minoría frente a un sistema donde, en demasiadas aulas, algunos alumnos solo esperan a que suene el timbre. En medio de aquella conversación, él me dijo una frase que me apunté: “No es lo que te cuentan, es cómo te lo cuentan”.

recordándonos lo frágil que puede ser el camino.
El viaje del Alzheimer, recordándonos lo frágil que puede ser el camino. (Foto: Rut GG).

Y esta obra lo cuenta con humor. Un humor que mantiene al público atento, que provoca sonrisas, pero sobre todo reflexión. La obra despierta emoción y despierta dudas.

  
Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros, jugando a desafiar la memoria con humor y ternura.
Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros, jugando a desafiar la memoria con humor y ternura. (Foto: Rut GG).

La interpretación es tan precisa que, al finalizar, cuando Nuqui y Ballesteros se sientan en el escenario a interactuar con la comunidad educativa, una docente entre el público preguntó: “No me ha quedado claro… al final, ¿interpretas a una persona o son varias?”  


Trementa pregunta para satisfacción de la actriz. Y la obra, en realidad, ya la había respondido, eso es lo que viven las personas con Alzheimer. No saben con quién hablan, si con la hija de hoy, la de ayer o la de hace años.

Siempre es su hija, sí, pero la mente del enfermo —muy bien representada por Nuqui— se fragmenta.

La intimidad del Alzheimer hecha teatro: dos intérpretes que convierten la vulnerabilidad en arte.
La intimidad del Alzheimer hecha teatro, dos intérpretes que convierten la vulnerabilidad en arte. (Fotos. Rut GG).

Esteban G. Ballesteros encarna a un padre sin recuerdos, un hombre casi sin pasado.

Eso reivindica la obra, futuro. Futuro para una enfermedad que duele en quien olvida, pero casi más en quien recuerda.

Y cómo no agradecer la educación a través del teatro. Porque el teatro, cuando está bien hecho, enseña sobre la vida, la historia, el mundo, el humor, la soledad, las cosas buenas y las malas, las épocas, la política… 

Pero, sobre todo, el Teatro toca las emociones, ese tesoro tan preciado donde la inteligencia artificial, por ahora, todavía no llega.

Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros, recordándonos que en medio de cualquier sombra, el amor es fundamental.
Nuqui Fernández y Esteban G. Ballesteros, recordándonos que en medio de cualquier sombra, el amor es fundamental. (Foto: Rut GG).

Larga vida al Teatro. Larga vida humana.

Recordad, sentir emociones es un privilegio. Y eso, queridas madres, padres, tíos, tias, docentes, políticos… eso, lo da el teatro.

Y esto no termina aquí. La programación 2025–2026 del Teatro Nuevo Calderón continua, y una temporada nueva está por llegar.

Nuqui Fernández
Nuqui Fernández. (Foto: Rut GG)

Queridas, nos vemos en las salas, en las calles, nos vemos allí donde la Cultura es el arma y el Pensamiento crítico quien manda.

Esta obra forma parte del programa AUDACES, una iniciativa que impulsa la movilidad de espectáculos dirigidos al público escolar y refuerza la cohesión social a través de las artes escénicas. Su objetivo es sensibilizar sobre la importancia de integrar el teatro como valor educativo dentro de los proyectos curriculares de los centros. Al mismo tiempo, AUDACES busca transformar el modelo de exhibición, fomentando la participación y el vínculo entre el público, los espacios escénicos, la comunidad educativa y la comunidad profesional.

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