Publicidad
programa de eventos del Ayuntamiento de Montijo

Cuéntanos tus inicios en la profesión…

Comienza como un juego, con muy poca edad muchos de mi ratos de juego son en la fragua donde mi familia prácticamente vive las 24 horas del día, más adelante preparando algunos de los elementos que en aquellas fechas los niños utilizábamos para jugar, la punta del repión, la horquilla del tirachinas, el aro con la guía, la picota…

Con 17 años decido dejar los estudios y me voy a trabajar de soldador a una fábrica de conservas de tomate (cualquier trabajo me parecía mejor que aquel que había conocido desde que nací). Estoy seis meses pero me doy cuenta que el trabajo que tenía en casa me satisfacía más que el que se me ofrecía fuera, así que lo dejo y me voy a trabajar al lado de mi padre hasta que llega la hora del servicio militar, periodo en el que a pesar de los todavía pocos conocimientos del oficio este me reporta ciertas ventajas, una vez terminado vuelvo a casa y a partir de ahí no hay marcha atrás.

Vicente Gragera Almirante con escultura bicicletas
Vicente Gragera Almirante con escultura bicicletas

¿Cómo ha evolucionado tu trabajo?

Ha evolucionado a la vez que ha evolucionado la sociedad: las necesidades y los conceptos cambian, los nuevos hábitos y tendencias en la decoración de los hogares, la introducción de nuevos materiales, los sistemas constructivos y la aparición de las nuevas tecnologías nos imponen adaptarnos a esos cambios continuos…

Pasamos de cubrir necesidades con elementos totalmente funcionales a satisfacer gustos con trabajos donde la ornamentación y la personalización juega un papel tan o más importante que el meramente funcional.

Todo esto hace que la evolución sea constante y necesaria.

¿De qué trabajos te sientes especialmente orgulloso?

A lo largo de todos estos años han sido incontables, no sabría enumerarlos todos. Por regla general todo aquel trabajo que por su elaboración o por su finalidad suponga un reto al final supone una satisfacción personal enorme.

Por nombrar uno, el Nazareno que se colocó el año pasado en la Plaza de Santa Clara. El tener una pieza tuya en una plaza pública de tu pueblo, representando un colectivo con mucho arraigo entre los montijanos, ha sido un gran orgullo para mi.

Cereza, escultura de Vicente Gragera Almirante
Cereza, escultura de Vicente Gragera Almirante

¿Crees que la profesión de artesano está suficientemente reconocida?

Pienso que los primeros que no hemos sabido poner en valor la artesanía somos lo propios artesanos. En la antigüedad el artesano era considerado una pieza imprescindible dentro de la comunidad, cualquier elemento necesario salía de las manos de un artesano. Carpinteros, herreros, zapateros, alfareros, lateros… cada uno cubría de una forma o de otra las necesidades para la vida cotidiana.

Con la llegada de la globalización y la industrialización masiva el mercado se inunda de productos más fáciles de conseguir y a corto plazo más accesible económicamente, lo que hace que el artesano pase a un segundo plano y muchos de los oficios desaparezcan.

Últimamente esa tendencia está cambiando, cada vez más el consumidor busca un producto de mayor calidad, más duradero en el tiempo, más sostenible, más personalizado, y con más identidad. Creo que el futuro de la artesanía pasa por la concienciación de todos estos valores que nos ofrece el producto artesano.

¿Te consideras profeta en tu tierra?

Si te refieres a que si se me reconoce mi trabajo en mi tierra, creo que sí, aunque por supuesto haya opiniones para todos los gustos. Personalmente estoy muy satisfecho de cómo se me valora tanto dentro como fuera de ella.

Vicente Gragera Almirante en su taller con una de sus obras
Vicente Gragera Almirante en su taller con una de sus obras

¿Puedes hablarnos de futuros proyectos?

Los proyectos van surgiendo, en principio el proyecto más importante es seguir aprendiendo, yo pertenezco a “El Consejo del Hierro” una asociación de herreros de carácter internacional que tiene su sede en Asturias. Todos los años nos reunimos y llevamos a cabo unos encuentros donde aprendemos unos de otros y ponemos en práctica todas aquellas técnicas nuevas que van surgiendo o vamos rescatando muchas muy antiguas que incluso se han perdido. Técnicas y conocimientos nuevos que luego intento llevar a la práctica dentro de mi trabajo

Uno de los mayores alicientes que le tiene el trabajo artesano es que nunca terminas de aprender.

Escultura de la laguna de Las Encantás, obra de Vicente Gragera Almirante
Escultura de la laguna de Las Encantás, obra de Vicente Gragera Almirante

¿Qué ha supuesto para ti la concesión del título de maestro artesano?

En primer lugar una gran satisfacción, pero más que un reconocimiento personal es el premio a toda la trayectoria de una familia que durante más de cien años hemos estado perpetuando este oficio. Han sido cuatro generaciones dedicadas en cuerpo y alma a trabajar con el hierro transmitiéndonos conocimientos y adaptándonos a las tendencias de cada momento.

Y aquí quiero destacar la figura de mi PADRE, un hombre que en los años 70 supo dar un giro radical a lo que hasta esa fecha había sido la formas de actuar dentro del oficio, pasando de los trabajos agrícolas a lo que en principio fue la carpintería metálica y la decoración. Un MAESTRO con mayúsculas que dominó las técnicas del oficio como nadie, supo enseñar el oficio a cuantos tuvieron la oportunidad de trabajar con él y, lo que es más difícil e importante, supo transmitir el amor y la pasión que sentía por su trabajo. Él es el auténtico artífice de este reconocimiento que hemos recibido, un hombre íntegro que con honestidad y humildad consiguió crear tendencia. No hay más que pasearse por cualquiera de las calles de Montijo para encontrar en ellas sus trabajos, inconfundibles por su estilo y buen hacer.

Desgraciadamente la vida no le ha dejado ver este reconocimiento del que se hubiera sentido más que orgulloso, pero creo allí donde esté seguro que lo está disfrutando tanto o más que nosotros aquí, eso sí desde la segunda fila como a él le gustaba y donde más cómodo se sentía.


 

Vicente Gragera Almirante con su familia tras el acto oficial de entrega.
Vicente Gragera Almirante con su familia tras el acto oficial de entrega.

Maestro Artesano de Extremadura por méritos de carácter extraordinario

El pasado 1 de abril, coincidiendo con la jornada de los días europeos de la artesanía, tuvo lugar en la Escuela de Arte y Diseño de Mérida el acto de entrega del título de Maestro Artesano de Extremadura a Vicente Grajera Almirante por parte del secretario general de Economía y Comercio de la Junta de Extremadura, Antonio Ruiz Romero.

El nombramiento, concedido a propuesta de la Asociación Extremeña para la Promoción de la Artesanía (ARTESANEX), viene a reconocer la larga y fructífera trayectoria del artesano montijano, uno de los principales exponentes del gremio de la forja artística en Extremadura. Solo una decena de artesanos han recibido esta distinción, siendo Gragera el primero en la categoría de forja. En el acto oficial, Gragera estuvo arropado por su familia y por el alcalde de Montijo, Manuel Gómez.

Vicente Gragera Almirante con los alumnos de su curso en Montijo
Vicente Gragera Almirante con los alumnos de su curso en Montijo

Formador de nuevos artesanos

Desde el año 2010 Gragera ha impartido cursos de formación en Montijo, Torrejoncillo, Montánchez y Villafranca de los Barros:

“Es una faceta aunque corta muy apasionante, en ellos descubro la necesidad recíproca que hay, tanto para la artesanía como para la sociedad, de formar jóvenes en los distintos oficios con el fin de conseguir el ansiado relevo generacional que desde hace años es prácticamente imposible llevar a cabo directamente a través de los talleres artesanos: la figura de antaño del aprendiz hoy es insostenible con la legislación actual”, asegura, “la formación es la única forma de perpetuar nuestros oficios, además fomentar el autoempleo”. Destaca “la enorme satisfacción que produce ver el fruto de esa formación en jóvenes que no había tenido ningún contacto previo con este oficio”.

Uno de esos frutos fue la escultura de Las Encantás “que se hizo entre todos los alumnos del curso que impartí en Montijo”.

Publicidad

Síguenos

8,081FansMe gusta
1,640SeguidoresSeguir
998SeguidoresSeguir
883SuscriptoresSuscribirte