«Hemos conseguido sacar sonrisas ajenas y propias», afirma Mamen Calero, «nuestro objetivo ha sido disfrutar, olvidar penas y demostrar que la diversión no tiene edad. Sentir la compañía, la atención, generosidad de quienes nos han rodeado especialmente de los chicos y chicas de Cruz Roja que este año han hecho posible que disfrutemos de este carnaval como nunca llevando un mayor número de ancianos. Mil sonrisas, mil miradas,mil abrazos, mil buenos recuerdos… perdimos la cuenta. Gracias Cruz Roja».

















