por Ángel Luis Gallego Real

Hay momentos guardados en los pliegues de lo cotidiano,
chiripas dejadas al albur,
accidentes súbitos que nos recuerdan que existimos.
Las campanas del convento repicando las mañanas
la luz que se cuela por la farola,
el silencio breve de la plaza cuando llenas el vaso
con el agua de las hadas.
Pa fuera dolores, desencantos, mascarillas,
pa fuera las penas sin gloria que no merecen,
porque en este instante tuyo toca sonreír al porvenir
Y vivir la infancia de Romano en sus recuerdos,
la alegría del reencuentro con Lali y Pepe Lolo,
el sabor y sabiduría de los dichos antiguos del padre Ángel.
Instantáneas fugaces que la vida te ofrece,
son tuyas, como el pan de cada día
sé golondrina y cázalas al vuelo