Disfraces simpáticos y diversos donde no faltó la originalidad y el buen humor a la hora de confeccionarlos. Allí, lo que importaba sobre todo, no eran los premios, sino el ambiente simpático que reinaba por todo el centro. No faltaron, durante toda la noche, las situaciones cómicas propiciadas por los disfrazados. Por allí, lo mismo te encontrabas a un niño que no quería ir a la escuela, que a la Duquesa de Alba y su acompañante, todos ellos, conviviendo con personajes de época, andaluzas, cubanas y todo lo que la imaginación fue capaz de fraguar.
Una noche muy animada donde todos bailaron al son de la música, se divirtieron y donde se volvió a demostrar que la alegría y el buen humor no están reñidos con la edad.

















