Durante esos días, las familias, los niños/as y educadoras decoraron todo el Centro y el árbol de la paz con palomas, murales y frases alusivas a este día, fomentando así la cooperación, tolerancia y el diálogo desde edades tempranas.
El jueves día 28 como broche final, a la hora de la salida, todos juntos: padres, madres, abuelas y personal educativo estamparon sus manos sobre un mural con un arcoíris muy grande, deseando de manera simbólica paz para todos.

















