
por Rut GG
Cavewoman mientras escribo
El erotismo en la vida cotidiana es un territorio que solemos pasar por alto, vivimos demasiado deprisa como para detenernos a reconocerlo. Y, sin embargo, está ahí, en la forma en que alguien te mira sin pretenderlo, en una frase que se queda flotando, en una risa que se escapa, en un gesto que no sabes por qué te enciende algo por dentro. Hablo de esa química íntima que aparece en lo sencillo, en lo doméstico, en lo que no se anuncia. Ese erotismo presente en lo que no se palpa.

Laura nos lleva justo a ese lugar con “Como nenúfar en agua, abierta”. Y lo hace con una naturalidad que desarma. Su propuesta escénica, es una invitación a recordar que el deseo también vive en lo cotidiano, que no es un territorio ajeno ni excepcional, es una parte más de la experiencia humana que a veces, descuidamos.

Lo curioso es que, cuando ves el aviso de “solo para adultos”, si eres algo tímida, entras con cierta reserva. Con ese pudor que aparece cuando no sabes qué te vas a encontrar.
Te sientas casi a la defensiva, como quien se prepara para algo incómodo. Pero esa sensación dura muy poco. Laura tiene esa capacidad de romper el hielo sin romperte a ti.

Entre lo cómico y lo culto, entre lo elegante y lo cercano, te va llevando de la mano hacia un espacio donde el humor convive con la intimidad, y donde la risa no anula la emoción, sino que la acompaña.
Hay algo profundamente humano en su forma de narrar. No es una actriz que interpreta un personaje distante, es una mujer que se expone desde la inteligencia, desde la ironía, desde la vulnerabilidad. Y eso genera un climax muy particular.

Por momentos, la sala entera respira como si compartiéramos un mismo pecho.
Y sí, hay momentos en los que te sorprendes a ti misma reaccionando. El espectáculo no busca provocar, te habla desde un lugar que ya conoces. Te recuerda que también has estado ahí, en ese pensamiento que te atraviesa sin avisar, en ese recuerdo que te calienta la memoria, en esa persona con la que te gustaría compartir un instante íntimo.

Laura juega con eso, con lo que todas llevamos dentro, con lo que no siempre decimos en voz alta.
Es interesante como equilibra el humor con la reflexión. Su texto está lleno de pequeñas verdades que te hacen reír, pero también te hacen pensar. Y el público entra en ese juego con una facilidad sorprendente.
Hay intervenciones espontáneas, comentarios que surgen desde la butaca, risas que se contagian. Pero nunca se pierde la sensación de estar viviendo algo íntimo. Es como si todas estuviéramos compartiendo un secreto.

La propuesta de Laura combina humor e intimidad con una naturalidad poco frecuente. Habla del deseo —ese que atraviesa la vida sin hacer ruido— y muestra que reírse de él, o con él, también es una manera de nombrarlo sin pudor y tratarlo con normalidad.
Esa mezcla entre lo cómico y lo íntimo no solo sostiene la obra, también provoca pequeños momentos inesperados en escena.

En una de las escenas, el responsable de sonido dejó escapar un gemido espontáneo mientras interactuaba con la actriz, y quienes lo conocemos no pudimos evitar la carcajada. Al día siguiente, de aquella chispa improvisada que provocó la obra de Laura, nació una frase que podría ser un buen titular: “Los hombres también gemimos”.
En La Puerta Lateral, en Montijo, se destapó esa complicidad inesperada, ese reconocimiento común de que todas llevamos una vida interior que late mucho más de lo que mostramos.

Y ahí entendí lo que Laura había conseguido, que un grupo de desconocidas y desconocidos saliéramos del Teatro Nuevo Calderón con la sensación de haber vivido algo íntimo sin que nadie nos tocara.
Como si hubiéramos compartido una experiencia que no se explica del todo, pero que se siente. Como si el erotismo cotidiano —ese que no se exhibe, ese que no se grita— hubiera encontrado su espacio en el escenario.

Y al final te ríes sola al darte cuenta de lo rápido que diste por hecho que hablaba de un hombre. Como todas, vaya. Ni una pista, ni un nombre, ni una referencia… y aun así nuestra cabeza decidió por su cuenta. No haré un espóiler pero digamos que el giro final nos dejó a todas con cara de “muy bien, cerebro, gracias por participar”.
Este es el poder del teatro, puede despertarte, removerte y, sí, incluso encenderte. Y hacerlo desde la cultura, la palabra y la escena.
La programación de La Puerta Lateral continuará todos los jueves del mes de mayo, consolidando este espacio como un punto de encuentro cultural en Montijo. Además, la agenda cultural del municipio seguirá desarrollándose con nuevas propuestas y actividades dirigidas a distintos públicos.

















