Se trata de un huerto adaptado a los mayores, dirigido por José María Gómez Pinto, agricultor de toda la vida, pues él mismo se define como una persona apasionada del campo. Junto a él, Francisco Calamonte, colaborador que ayuda en las labores que José Gómez va indicando.
Según nos cuenta Gómez Pinto, mientras nos enseña orgulloso sus tomates, su rutina todos los días después del desayuno comienza por limpiar la zona, regar y supervisar cada una de sus plantas y sus frutos: “llevo trabajando en la agricultura desde los 14 años y tengo 83 años y no pierdo la pasión ni por la agricultura ni por la poesía, ambas las cultivo en mi casa y en el centro de Día”, señala José María.
Ambos agricultores se dedican a plantar, a baja escala, frutas y verduras del tiempo: ahora es el tiempo de tomates y lechugas, antes también han plantado pepinos y calabacines y para el invierno le tocará el turno a coliflores y brócolis.

















