El ritmo trágico del amor lorquiano.

El Público protagoniza en día Mundial del teatro en Montijo. (Fotos: Rut GG)
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programa de eventos del Ayuntamiento de Montijo

por Rut GG
Porrina de Badajoz, mientras escribo


Sentir el amor. Cuando estoy alegre escucho flamenco. Cuando estoy triste, también.

Sentir el amor es una forma de estar en el mundo. Y quizá por eso, cuando estoy alegre escucho flamenco. Cuando estoy triste, también. Hay algo en ese quejío —mitad herida, mitad celebración— que acompaña cualquier estado del alma. Y desde ese lugar, desde esa música que atraviesa, uno entiende mejor lo que ocurre en escena cuando el amor se desborda, se prohíbe o se rompe.

Día mundial del teatro en Montijo
La bailaora, entre guitarra y voz. (Foto: Rut GG)

El espectáculo del viernes, con motivo del Día Mundial del Teatro, se articuló en dos propuestas escénicas: 8 km, de Álavor Murillo, y una versión de Bodas de sangre de la compañía de Manuela Sánchez.

‘8 kilómetros en mula’, una crónica danzada inspirada en un hecho real

El público fue conducido hacia la parte trasera del teatro, justo frente a la placa que recuerda a los antiguos teatros ambulantes.

Álvaro Murillo interpreta un fragmento de la pieza frente a la placa dedicada a los teatros ambulantes.
Álvaro Murillo interpreta un fragmento de la pieza frente a la placa dedicada a los teatros ambulantes. (Fotos: Rut GG)

Ese espacio, cargado de memoria, abrió paso a 8 Km en Mula, la pieza de Murillo.

El bailarín ejecuta su solo en la parte trasera del teatro. (foto: Rut GG)

Murillo la define como “una crónica danzada” del suceso de Níjar en 1928, la historia real que encendió en Federico García Lorca la necesidad de escribir Bodas de sangre.

Aun en la calle, la tabla sonaba a teatro. A teatro de calle. Murillo afinaba el taconeo que nos golpea por dentro, un previo en solitario que despeja cualquier duda sobre lo que estamos viendo en silencio y escuchando casi a ciegas. Álvaro taconea historia.

El bailarín ejecuta su solo en la parte trasera del teatro
Álvaro Murillo. (Foto. rut GG).

El público en el centro

Ambas piezas colocaron al espectador en el centro desde el primer minuto, con los artistas recibiendo al público directamente en el escenario y desdibujando la distancia habitual entre quienes miran y quienes interpretan.

Esa proximidad abrió el camino hacia la catarsis final, que llegó con la combinación de ambas actuaciones, un cierre que definió la firma de «las ideas de Holguera«, tal y como subraya María Gutiérrez.

Público entrando al Teatro Nuevo Calderón por la puerta de servicio, el mismo acceso por donde las compañías descargan escenografía y material técnico. (Foto: Rut GG).

Bodas de sangre

Todo comenzaba por el final, como si la obra se desplegara al revés. Y, coincidía con lo que me confesaba una espectadora: “Las tragedias, cuando ya conoces el desenlace, se disfrutan de otra manera. Es como ver una obra con spoiler, el dolor se asimila desde otro lugar”. En esta ocasión, la tristeza se sostenía gracias a la fuerza del amor.

Bodas de sangre. (Foto: Rut GG)

Una novia que huye con su amante el día de su boda, un novio que los persigue y un final trágico.

Manuela Sánchez abrió el escenario desde la emoción, preparando el contraste lorquiano, la luz y la oscuridad, lo que se muestra y lo que se calla. Ese es el corazón del crimen de Níjar, y ese pulso se sintió en Montijo.

Manuela Sánchez. (foto: Rut GG)

La música, discreta en escena pero firme en su presencia, marcó el pulso de un ambiente rural donde los viejos rencores, el deseo prohibido y el destino trágico se entrelazan.

La bailaora. (Foto: Rut GG).

Joaquín Moñino a la guitarra, Chiqui de Quintana al cante y Cristóbal Sánchez en la percusión levantaron una puesta en escena sonora, un territorio acústico que evocaba tierra, polvo y memoria.

Los músicos marcan el ritmo. (Foto: Rut GG)

El elenco integrado por Fernando Ramos, Pedro Montero, Paca Velardiez, Paula Delgado y Ana María García, junto a las bailaoras Sara Villalba, Rocío Villalba, Miriam Vizuete y Rosa M.ª Moya, dio forma a una propuesta donde palabra, gesto y danza se entrelazaron con naturalidad.

Elenco Bodas de Sangre. (Foto: Rut GG)

Un grupo diverso que sostuvo la escena desde la interpretación, el movimiento y la presencia musical, en un espacio donde la luz asumía el protagonismo y la escenografía minimalista realzaba el relato de Lorca.

Ana María García. (Foto: Rut GG)

Las letras adaptadas narraban la tragedia de un amor que arde incluso cuando sabe que va directo al abismo. Y qué bien sentir ese amor, aunque duela.

En Bodas de sangre, Lorca convierte el deseo en un territorio donde la pasión empuja y la razón apenas sostiene; un espacio donde cada gesto anuncia lo inevitable.

Paca Velardiez. (Foto: Rut GG).

El amor prohibido siempre es agridulce, claro y oscuro al mismo tiempo, como si la vida y la muerte caminaran juntas desde el primer encuentro.

Bailaora. (Foto: Rut GG).

La mezcla de cante, baile y una entrega interpretativa palpable hizo que el público siguiera hablando de la obra al salir… y también al día siguiente. Una celebración que recuerda que el teatro late gracias a quienes lo habitan.

El público y el equipo del Teatro Nuevo Calderón, protagonistas del Día Mundial del Teatro
El público y el equipo del Teatro Nuevo Calderón, protagonistas en el Día Mundial del Teatro. (Foto: Rut GG)

Y yo, que tengo la suerte de tener voz en ventanadigital.com —gracias Parejo, por la confianza y la libertad creativa— lanzo un llamamiento necesario. La historia, la literatura, la política, la enfermedad, la muerte, la vida, la gestión emocional y los valores deben llegar a nuestros hijos e hijas, sobrinos y sobrinas, nietos y nietas desde un lugar honesto, para que puedan interpretarlos desde su propia verdad. Desde su razonamiento. La vida es tan vasta, tan sorprendente, que merece ser contada y comprendida.

Docentes, instituciones, programadores: llevad el teatro a los centros educativos, a los hogares… a los espacios donde se forma el pensamiento crítico y se ensaya la sensibilidad.

Crónica visual del Día Mundial del Teatro en el Nuevo Calderón, público, artistas y equipo compartiendo escenario, visitas internas y una celebración que muestra cómo el teatro late gracias a quienes lo habitan.
Autorretrato (momento de la visita guiada por el interior del Teatro Nuevo Calderón, dentro de las actividades del Día Mundial del Teatro). (Foto: Rut GG)

Que circule, que desborde, que ocupe el espacio que le corresponde.

Mucha mierda Álvaro Murillo y Bodas de sangre en vuestras próximas representaciones.

El público saliendo del Teatro Nuevo calderón tras el final de la obra. (Foto: Rut GG)

La programación del Teatro Nuevo Calderón continúa. Siempre a la altura de su público. Porque en Montijo, la calidad de las obras está para llenar la sala.

Uno de los mejores teatros de Extremadura —y no lo decimos nosotros, lo dicen quienes pasan por él.

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