
por Rut GG
El cuarto encuentro de Empresa con Sonrisa 2025 reunió en Mérida a más de 175 personas en un formato renovado con ponencias, sonrisas y networking
Cuando la emoción se gestiona con inteligencia, las cosas no solo salen bien, se transmiten mejor.
Esa fue la esencia que impregnó el cuarto encuentro de Empresa con Sonrisa, una cita que ya se ha convertido en referente para quienes buscan aprender, relacionarse y disfrutar en un ambiente diferente.
Lo que en sus inicios nació como una comida entre amigas empresarias —con sonrisas, bailes y un networking fuera de lo común— evolucionado hasta convertirse en un evento abierto y plural.

En esta edición, más de 175 personas han participado en un formato unisex que combinó negocios, inspiración y, por supuesto, muchas sonrisas.

El encuentro contó con dos ponencias que marcaron el tono de la jornada. Carlos G. Almonacid, arquitecto y experto en inteligencia emocional, invitó a reflexionar sobre el poder del gesto más simple, sonreír.

Recordó que la sonrisa no es solo un movimiento de músculos, sino un detonante de bienestar, salud y conexión social.


Por su parte, Natalia Barrios, psicóloga y creadora del método NAT, llevó al público a mirar hacia dentro.

Con cercanía y ejemplos reconocibles, explicó cómo gestionar las emociones es clave para alcanzar un alto rendimiento personal y profesional.


Sus palabras despertaron esa sensación de “esto me pasa a mí” que provoca reflexión inmediata y, a menudo, cambio de perspectiva.

Aunque el formato crece y se diversifica, la esencia se mantiene: un grupo de mujeres emprendedoras —Sara Gutiérrez, Noelia Araujo, Carmen Cortés, Silvia González, Laura Gómez, Marife Suárez, Anabel Vizcaíno y Fernanda Gaete— sigue impulsando esta iniciativa con energía y visión compartida.

Con ilusión y trabajo han construido un ecosistema empresarial poco común, que mezcla conocimiento, relaciones y diversión casi en partes iguales.

Ellas, arropadas por un grupo de amigas y amigos, han logrado crear un espacio donde se disfruta, se negocia y se tejen nuevos contactos.





La jornada culminó con un networking distendido, acompañado por la música en directo del cuarteto Swingtonnison, que puso banda sonora a nuevas conversaciones y futuros proyectos.


















