
Adela Cabo Molina, reconocida por el Ayuntamiento de Montijo como Mujer Destacada 2026, relata con sus propias palabras su lucha contra la enfermedad y su entrega social
Adela Cabo Molina, vecina de Montijo, ha sido reconocida por el Ayuntamiento como Mujer Destacada 2026, un galardón que pone en valor su trayectoria personal, su implicación en la vida del municipio y su compromiso con quienes la rodean.

Peluquera de profesión, madre de mellizos y presidenta de la Asociación de Fibromialgia, su historia está marcada por distintos retos de salud que nunca han frenado su carácter activo ni sus ganas de ayudar a los demás.
Con una actitud directa y cercana, habla de cómo convive con la fibromialgia, de la importancia de mantenerse implicada en la comunidad y de por qué, pese a los baches, siempre intenta mirar hacia adelante.
Entrevista:
Durante años trabajaste como peluquera, pero tuviste que dejar tu profesión por motivos de salud. A lo largo de ese proceso también llegó el diagnóstico de fibromialgia. ¿Cómo viviste ese momento y cómo afrontas las dificultades?
Estuve en varias peluquerías y también una temporada trabajando a domicilio. Era un trabajo que me gustaba mucho, pero con el tiempo, por temas de salud, tuve que dejarlo.
Cuando me diagnosticaron fibromialgia, curiosamente para mí fue hasta un descanso. Porque dices: “Ay qué bien, le doy nombre”. Había días que no podía con mi vida y otros días tenía una energía tremenda, y no entendía qué me pasaba. Después de mucho peregrinar por médicos, cuando por fin te dicen lo que tienes, al menos sabes qué es lo que te está pasando.
Yo normalmente me crezco ante las adversidades. Luego, cuando estoy sola, a lo mejor me vengo un poco abajo, pero delante de los demás intento estar fuerte. Siempre digo que son baches que la vida te va poniendo y que de una manera u otra hay que saltarlos. No queda otra.
Muchas personas hablan de la fibromialgia como una enfermedad invisible. ¿Cómo la describirías tú?
Es una enfermedad invisible porque aparentemente tú estás bien. La gente te ve por la calle y piensa que estás perfectamente.
Pero es un dolor persisitente. Hoy es el hombro, mañana pueden ser las rodillas o la espalda. Cada día es diferente.
¿Cómo condiciona eso tu vida cotidiana?
Muchísimo. Porque hay días en los que estás bien y puedes hacer cosas, y otros días en los que no puedes con tu cuerpo.
Yo he tenido semanas de estar prácticamente en la cama. Y claro, eso a nivel mental también te afecta. Pero al final tienes que aprender a encauzar tu vida según cómo te encuentres ese día.
Durante mucho tiempo la fibromialgia no ha sido bien comprendida. ¿Te has encontrado con esa situación?
Sí, claro. Antes muchos médicos no lo creían. Siempre te decían que era algo de la cabeza, que era estrés o cosas así.
Nosotras en la asociación incluso hemos llegado a preguntar directamente a profesionales si nos creían o no. Porque cuando tú estás sintiendo ese dolor y te dicen que es psicológico, pues es muy frustrante.
Ahora eres presidenta de la Asociación de Fibromialgia. ¿Qué papel juega la asociación para las personas que la padecen?
Para nosotras es muy importante. Siempre decimos que somos una gran familia.
Cuando estás con personas que tienen lo mismo que tú, muchas veces no hace falta ni hablar. Una mirada ya te dice que la otra persona sabe perfectamente lo que estás sintiendo.
¿Qué tipo de apoyo encuentran allí las personas con fibromialgia?
Sobre todo comprensión y acompañamiento. Pero también muchas actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida.
Tenemos terapias, piscina, ejercicio, apoyo psicológico…
Porque se ha visto que cuanto más activa está la persona, dentro de sus posibilidades, mejor se encuentra.
A pesar de convivir con el dolor, sigues muy implicada en la vida social del pueblo. ¿Por qué es tan importante para ti mantener esa actividad?
Porque yo soy una persona muy activa. A mí no me gusta estar en casa parada.
Si estoy bien, intento hacer cosas, participar, ayudar. Aunque luego al día siguiente esté más cansada o me duela todo, pero ese día lo disfruto.
Muchas personas destacan tu implicación constante con los demás. ¿De dónde nace esa necesidad de ayudar?
A mí me sale así. Si alguien necesita algo y yo puedo ayudar, lo hago sin pensarlo demasiado. No lo hago esperando nada a cambio, simplemente porque creo que entre todos podemos echarnos una mano cuando hace falta.
Siempre digo lo mismo: “si necesitas ayuda, silba que alguien acudirá”. Somos muchas personas y entre unas y otras podemos apoyarnos para llevar mejor las cosas. Yo también he pasado momentos complicados y sé lo importante que es sentir que hay alguien ahí.
Al final, ayudar a los demás también te ayuda a ti. Si puedo sacarle una sonrisa a alguien o hacerle la vida un poco más fácil en un momento difícil, para mí ya merece la pena.
El Ayuntamiento de Montijo, a través de la concejalía de Igualdad, Sanidad y Servicios Sociales, te ha reconocido como “Mujer Destacada”. ¿Qué significa para ti este reconocimiento?
Al principio me sorprendió mucho. Pensaba: “¿Cómo me vas a hacer esto?”. No me lo esperaba para nada.

Pero luego, cuando lo piensas con tranquilidad, sí que hace ilusión. Porque al final dices: “Bueno, algo habré hecho para que la gente se acuerde de ti”.
Yo siempre he hecho las cosas porque me salen, porque me gusta ayudar o implicarme en lo que puedo. Nunca lo he hecho pensando en que me reconozcan nada.
Pero que el Ayuntamiento de Montijo, a través de la concejalía de Igualdad, Sanidad y Servicios Sociales, haya pensado en mí para este reconocimiento, la verdad es que me ha hecho mucha ilusión.
















