por Blas M. Parejo
La compañía madrileña Yllana volvió al escenario del Teatro Nuevo Calderón de Montijo para hacernos pasar un buen rato con su visión particular de un tema universal: la guerra. Una visión cómica, claro está —viniendo de unos maestros del teatro gestual—, pero también satírica. Nos hizo reír y nos hizo pensar.

La guerra, siempre presente
War Baby es un montaje que, pese a ser de 2023, no pierde actualidad. Y es que la guerra está hoy muy presente —¿cuándo no lo ha estado?—.

Cuando se estrenó War Baby, la invasión de Ucrania había comenzado hacía más de un año —hoy ya lleva más de tres— y la de Gaza acababa de estallar —aún no se había convertido en genocidio—. Por citar solo las guerras más mediáticas, olvidando las olvidadas.

(ATENCIÓN: Spoiler)
El público, el quinto actor
En War Baby, el público se convierte en un actor más. Representa —inconscientemente— a la masa, al pueblo, a sí mismo, vaya. Y muy en su papel inconsciente, desde el inicio de la obra responde casi al unísono a las órdenes que imparten los generales desde el escenario, con sus uniformes llenos de medallas. Basta un gesto suyo para que la masa obedezca sin rechistar.

Como en la vida misma
Pero, como en la vida misma —que es puro teatro, según La Lupe— y tal y como hacen algunos personajes –esos geniales reclutas–, parte del público se rebela y, en cierto momento, abuchea al personaje “oscuro”, que luce una estética, gestos y actitudes que recuerdan un pasado fascista —tan de moda de nuevo en el presente—.

Porque la acción de War Baby podría ubicarse temporalmente en la Primera Guerra Mundial, o en la Segunda… ¿o en la Tercera?

Durante la obra, el Pequeño-Gran Hermano vigila a los ciudadanos, instaura la censura, reprime al pueblo, recluta a sus jóvenes para enviarlos al frente. A matar y a que los maten…

Un final feliz… ¿por cuánto tiempo?
Pero al final de la obra el tirano cae, la libertad vuelve, los supervivientes recuperan sus vidas, son ellos mismos de nuevo… El público ríe y aplaude. El final es feliz. Esperemos que dure.

Y en la “foto final” de la obra, con el público en pie, ovacionando a los cuatro actores que les han hecho reír —olvidando por algo más de una hora la cruda realidad—, tras la trinchera, una kufiya palestina y un cartel en el que se lee: PAZ.

PD: ¿Qué pasaría si, ahora que todo parece haber terminado, los actores cambiaran sus máscaras y volvieran a indicar al público cómo tienen que reaccionar, cuándo reír, cuándo dar palmas?…

Ficha artística:
- Idea original, creación y dirección: Yllana
- Dirección artística: David Ottone y Joe O Curneen
- Intérpretes (en alternancia): Fidel Fernández, Juanfran Dorado, Luis Cao, Jony Elías y Raúl Cano Cano
- Diseño de escenografía: Carlos Brayda
- Diseño de Sonido: Manuel López Serrano
- Máscaras: Morboria
- Diseño de iluminación: Lola Barroso
- Construcción de escenografía y atrezo: Scnik Movil y Gonzalo Gatica
- Técnicos en gira: Miguel Ángel García y Raúl Carazo

















