por Rut GG
Farra, mientras escribo
Así terminaba, con los agradecimientos espontáneos de los espectadores, una función que ganó el Premio Max 2025 al Mejor Espectáculo Musical –para quienes aún no la habíamos visto, quedó clarísimo el motivo–.

De principio a fin, la escenografía y el decorado hicieron que el Nuevo Calderón de Montijo estuviera metido dentro de la obra. Esta vez no era la función la que llegaba a nuestro teatro, era el teatro, con su público, sus butacas y gente venida de otras localidades y provincias, el que entraba de lleno en Farra.

Lo curioso es que en Farra una acaba riéndose como si Lope hubiera inventado el cabaret y Quevedo hubiera escrito los guiones de los payasos.

El Siglo de Oro se convierte en un after barroco donde los versos se mezclan con acrobacias y guitarras eléctricas, y tú, espectadora, espectador, te descubres brindando mentalmente con Calderón como si la vida fuese sueño… pero con música en directo y un trapecio colgando del techo.


Qué paradoja, la solemnidad clásica convertida en fiesta popular, y nosotros felices de caer en esa trampa.
Los actores y actrices además reivindican; bendito teatro. ¡Qué haríamos sin este privilegiado de reír con palabras y soñar con ingenio!

El Siglo de Oro fue una fiesta literaria donde los hombres se paseaban como dueños del escenario, mientras las mujeres escribían desde conventos o rincones prestados, con la obstinación de quien sabe que la palabra es su única arma.


Y lo más incómodo es que, con menos focos y menos aplausos, dejaron textos que hoy siguen sonando más modernos que los de muchos de sus colegas. Quevedo podía burlarse de narices infinitas, pero María de Zayas se atrevió a burlarse del patriarcado entero.

Ironía pura, ellos se quedaron con la gloria oficial, y ellas con la dinamita que todavía hace temblar el suelo barroco. Los textos de las escritoras del Siglo de Oro, aunque menos reconocidos en su tiempo, siguen siendo potentes y subversivos hoy, como si fueran explosivos ocultos que aún sacuden nuestra visión del pasado.

Farra es pura dinamita, estalla en carcajadas, en saltos y en guitarras. Ellos escribieron para la eternidad, ellas para sobrevivir; y hoy, en este circo festivo, sus voces se mezclan como pólvora con la música en directo.
El resultado no es nostalgia, es un golpe de energía que sacude al público y lo deja con la certeza de que la fiesta también puede ser lucha, y pensamiento crítico.

En Farra las palabras de Lope, Quevedo o Zayas se convierten en dardos contra nuestra propia comedia nacional, cuando se burlan de la democracia que viaja con el dinero del pueblo, uno escucha a Quevedo riéndose de los poderosos con su lengua afilada; cuando se habla de la vida como sueño, Calderón parece recordarnos que el sueño de igualdad sigue pendiente; y cuando María de Zayas asoma entre acrobacias, su voz denuncia que la violencia contra las mujeres no es un asunto del pasado, sino un eco que todavía retumba.

Cada verso del Siglo de Oro en Farra se convierte en un latigazo contemporáneo. La fiesta es alegría, sí, pero también rebeldía, un golpe de circo que deja al público con la risa en la boca y la crítica en el estómago.

Así, cada verso clásico se transforma en espejo incómodo, el Siglo de Oro convertido en cabaret crítico, donde la fiesta es también rebelión.

¡Menudo par de dos!
Y esto no es todo, amigas, amigos, querido público. Los Clásicos de Santa Clarasiguen adelante porque tenemos la suerte —y el trabajo, que también cuenta— de tener a programadores como Holguera, que pelea para traer espectáculos así a un pueblo de 16.000 habitantes. Y a María Gutierrez, concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Montijo, que respalda cada una de sus locuras. ¡Menudo par de dos!
Muy, pero que muy larga vida al teatro. Un formato histórico que sigue despertando conciencias. Y en Montijo, encima, tirado de precio.
Y a ti, Farra, ¡mucha mierda! ❤️
El elenco de Farra está integrado por Alfonso Rodríguez, Irene Coloma, Jesús Irimia “Xuspi”, Lucas Escobedo, Paula Lloret y Raquel Molano, bajo la dirección, Lucas Escobedo. La dirección y composición musical es de Raquel Molano y la dramaturgia de María Díaz y Lucas Escobedo.

Farra es una coproducción de la Compañía Lucas Escobedo y la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
PD: Yo quiero agradecer que, los equipos de rescate lograron localizar con vida al venezolano Hernán Gil después de ocho días atrapado bajo los escombros, refugiado bajo un pupitre. Un hallazgo que, según los operativos, se produjo en condiciones extremas y contra todo pronóstico.
Agradecida de la vida. Aunque a veces, duela.

















