Francisco Pedraja Muñoz (primero por la izquierda), junto al entonces alcalde de Montijo Luis Gragera Zamora y miembros de las Cofradías en el Pregón de 1992. Foto: Archivo Revista Semana Santa Montijo
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por Pablo Iglesias Aunión:


Fallece un HUMANISTA con letras mayúsculas: 1927-2021

En el camino que a lo largo de la vida uno recorre, se encuentran como es lógico con personas de muy diferente índole, de pensamientos iguales y diferentes a los tuyos, que se te hacen cercanos o lejanos y, que te ayudan a que te construyas más como persona (a estos hay que arrimarse bien). Otros sin embargo, pueden contribuir a lo contrario es decir, a empobrecerte (de los que hay que saber alejarse): “de todo hay en la viña del Señor”.

Acabamos de decir adiós este miércoles 1 de septiembre a una de esas personas a las que como digo “hay que arrimarse”, Francisco Pedraja Muñoz, a la edad de 93 años. Un hombre del que podríamos estar hablando profesionalmente durante horas por su interminable currículo, pero del que personalmente quiero en estas líneas homenajear por su gran humanidad, su interminable cercanía y su incansable capacidad de transmitir el amor por el estudio de la Historia del Arte.

Quienes hemos tenido la excelencia de compartir como alumnos aula con él precisamente en sus clases de Historia del Arte en Magisterio, no fuimos capaces de resistirnos a su atracción al enseñarnos el amor por el diálogo, la reflexión y la sinceridad para con todo aquello que indudablemente nos serviría en nuestro quehacer didáctico como futuros maestros.

Sus propuestas eran siempre la clarividencia de que la vida, hay que aprovecharla desde la excelencia de lo que somos: creados para crear. Y así, en el transcurso de aquellos años de universidad en el final de la década de los 80, nació una amistad que se transmitió posteriormente en su hijo Jose Pedraja, con quien pude compartir estudios en Geografía e Historia e indirectamente conocer más la figura paterna.

Todo lo anterior haría que Francisco Pedraja Muñoz quedase unido a nuestra localidad para siempre, pues fue en abril de 1992 Pregonero de la Semana Santa de Montijo, algo que he de reconocer no costó trabajo alguno en que aceptase ante la invitación que entonces le hice en nombre de las Cofradías y Hermandades.

Nos deja un rico legado cultural que lo convierte en todo un referente en el mundo del arte, de la enseñanza y del saber estar. Adiós querido profesor, adiós estimado maestro y amigo.

Pablo Iglesias Aunión

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