Se ha ido un montijano del mundo. Se ha ido Jota.
Una carta al director desde la memoria y el amor.
Quienes lo conocimos sabemos que su pasión por la música era casi legendaria. Jota —el Jotak— era ese amigo que te prestaba un casete con entusiasmo porque tenías que escucharla. Tenía una colección tan variada como inagotable, desde Def Con Dos hasta Mártires del Compás o La Polla Records. Aquella estantería que apenas aguantaba el peso de tantas historias musicales no solo sostenía cintas, sostenía parte de nuestras vidas.
En nuestro pequeño universo montijano, Jota fue uno de los grandes influencers musicales —cuando aún no se usaba esa palabra—. Mientras en otros lugares hablaban de la movida madrileña, nosotros teníamos la nuestra. Montijo también vibraba, se agitaba, se expresaba… y él estaba siempre en el centro de todo. Con su estilo, con su voz, con su forma inconfundible de estar.
No era solo DJ, también era artesano, diseñador, creador de una estética única. ¿Quién no tiene alguna camiseta o una gorra firmada por él?
Su marca personal era más fuerte que cualquier etiqueta, es identidad.
Una despedida que dolió… pero un legado que permanece
Su partida, inesperada y dolorosa, deja un vacío difícil de llenar.

El homenaje en las pistas de skate del Parque de los Patos, fue tan emotivo como merecido.
Peña de toda Extremadura se acercó para despedirlo.
Hubo tristeza, sí, pero también música, anécdotas, risas que dolían porque él ya no estaba.
Sonó tu música, se habló de tu legado, se celebró tu vida.
Te queremos.
Vuela alto, Jota.
Rut GG.


















