por Jorge Lorenzo Moreno
En lo que quiero contar o relatar hoy sólo les orientaré hacia dos nombres: el de la víctima, que se llamará «ELLA», y el del presunto y que más tarde me preguntaré o les preguntaré si se le podría llamar «el protocolo asesino». Porque yo tengo clara mi respuesta.
Todo ello con un método de relato del que no quiero ni que sea bonito ni correcto, sino todo lo contrario, porque lo que sí quiero es que sea insultante y presuntamente acusador, a ver si así se les revuelven las tripas a los que por aquí han de pasar. Para no perderme en redacciones futiles, haré una relación de los «cómos» que fueron sucediendo y que fueron la ruta de esos tres últimos meses de la enfermedad de ELLA. Lo que tuvo que aguantar en ocasiones de los que hasta hoy se creen profesionales y que, a mi entender, serán lo que ellos crean, pero profesionales no lo son. Para hacer justicia, he de decir que también los hubo muy buenos, pero como a los malos no los nombraré. Sólo decirles a esos buenos que perdón y gracias.
Y antes de continuar, una aclaración sobre lo del «protocolo asesino». Este nombre se lo doy porque estoy en la certeza que si se le preguntase a algún responsable buscando eso mismo de la responsabilidad, me dirían: «Hemos seguido el protocolo» y «soy músico y me acuesto a las ocho».
Esta historia comienza varios años atrás, cuando a ELLA se le detecta y diagnostica un cáncer de mama. El desenlace de la batalla que vino después fue la extirpación de un pecho, un tratamiento muy agresivo y, por supuesto, unas revisiones de control, pero bueno, como decimos por aquí, lo podemos contar.
Un detalle a tener en cuenta es la cuestión de las revisiones y del control, del cual hasta hoy en día todavía no he encontrado a nadie que me aclare cómo se puede estar año y medio de revisiones y en todo momento estar contándole a ELLA que estaba limpia y no había rastro de la enfermedad ,y al mes siguiente decirle que estaba desahuciada y que las molestias que ELLA les contaba y ellos le decían que eran causadas por el tratamiento no era otra cosa que la metástasis que estaba sufriendo.
Bueno, una respuesta sí tengo y es la que le dieron a ELLA y no fue otra que la prueba que se hace para saber si está o no la enfermedad presente y la cual se llama PEC-TAC. Pues bien: esta prueba no se suele hacer en las revisiones y según le insinuó la oncóloga no se suele hacer porque es muy cara. ¡Tócate los huevos Manuel!
Y a en ese día en el que le comunican el resultado y en el que le dan de dos a tres meses de vida ya se le empieza a administrar la quimioterapia y es cuando empieza la fiesta de los «cómos» que les voy a relatar.
En la primera sesión de la quimioterapia, se le rompe la vía o la vena y se derrama el líquido. Supuestamente hacen lo que deben para subsanarlo pero a ELLA la mandan para casa y se le indica que si surge algún problema acuda a su centro de salud.
Días después acude con el brazo que se le empezaba a reventar y se rajaba produciendo unas heridas que no quiero relatar y lo que sucedió fue algo así como…
¿Como no puede haber una crema para tratar ese tipo de heridas en el centro de salud, tiene que ir la afectada a comprarla a la farmacia y ha de administrársela ella misma?
¿Cómo puede un médico de cabecera mandarla a casa con curas ambulatorias y al cabo de unas semanas otro la manda a Badajoz y de ahí a cirugía estética en Cáceres y que al verle el estado en el que estaba el brazo deciden operar y ya después de la operación le dicen que, de momento, descartan la amputación? ¿Ven lo que veo yo?
CURAS AMBULATORIAS- AMPUTACIÓN.
A esta persona, ELLA, porque estamos hablando de personas, se le acumulaban las citas y en una ocasión en la que estaba en urgencias del Infanta, debido a lo del brazo, se le comentó al médico que la atendía, que si no era mejor que la ingresaran y así evitar las molestias del traslado ,ya que eran tres o cuatro citas en esa semana y con el inconveniente de que la tenían que trasladar en ambulancias y subirla a su vivienda en un asiento adaptado.
¿Quieren saber cual fue la respuesta?
Tal como suena, dijo: ¿Qué os creéis que es esto? ¿Un hotel? ¿Cómo se le puede preguntar a una paciente en el estado que estaba, por la cantidad de morfma que tenía que tomar, que si alguno de nosotros tenía coche para volvemos a casa y tuvo que ser un celador el que tuvo que tomar la decisión de pedir un ambulancia al ver el estado que presentaba ELLA? Gracias celador desconocido.
La última vez que ingresó todavía estaba recibiendo curas y vigilancia en el brazo.
¿Cómo puede ser que le preguntaran a ELLA que como le curaban el brazo? ¿Esto qué es? ¿El mundo a revés? Y tuvo que ser ELLA la que les tuviera que explicar e indicarles que se pusieran en contacto con los que la operaron. De traca. Hubo una enfermera que se lo curró: ¡Gracias para la enfermera desconocida!
¿Cómo puede ser que se le citara en una ocasión para ponerle un Reservorio y que al llegar no le pudieran hacer la intervención porque se les había olvidado mandarla a hacerse una prueba de coagulación?
Pues bien: otra vez para casa. Los hospitales no son hoteles, pero nosotros, no somos ni taxistas ni los pacientes conejos.
Y así, me podría tirar un rato más. Pero ya se me antoja no recordar más por hoy y, de Momento, como lo prometido es deuda ahí va la pregunta:
¿CREEN QUE CON LO QUE SABEN AHORA SE PODRÍA HABLAR DE VÍCTIMAS Y VERDUGOS?
Relatado por Jorge Lorenzo Moreno.














