
por Ángel Correa
Historia que ellas hicieron
Se cumple el veinticinco aniversario del histórico alirón liguero del Irex Puebla que en mayo del año 2000 se proclamó campeón de Liga en Burgos tras ser líder de su grupo en la fase regular y ganar al Lagunak en semifinales y a la AD Torrejón en la final del play-off .

El equipo entrenado por Julián Caro alcanzó la gloria deportiva tras imponerse en una agónica tanda de penaltis con catorce lanzamientos, después de disputar una final que acabó empate a cero en los noventa minutos reglamentarios por lo que tuvo que jugarse una prórroga para dilucidar el campeón. Nada más iniciarse la prórroga las madrileñas del Torrejón se adelantaron en el marcador y los minutos transcurrieron sin que las extremeñas pudiesen conseguir el gol del empate por lo que el título liguero prácticamente se les escapaba de las manos.

Pero en el fútbol nada está dicho hasta el pitido final y cuando el partido estaba casi finiquitado las chicas del Irex Puebla pelearon como jabatas un último balón que propició un córner que a la postre les iba a abrir las puertas del triunfo y de la historia. Silvia, con su maestría habitual en el golpeo de balón, lanzó un córner teledirigido con precisión cartesiana al segundo palo donde apareció la cabeza salvadora de Lourdes para conseguir el empate. Y en la lotería de los penaltis el fiel de la balanza acabó decantándose a favor de las extremeñas tras una infartante tanda de penaltis que concluyó felizmente con la victoria final para el Irex Puebla en una final épica que será recordada porque abrió de par en par las puertas del olimpo deportivo para Puebla de la Calzada y para Extremadura.

La alineación del Puebla aquel día estuvo formada por: Estrella, Susana, Ainhoa ( sustituida por Ceci ), Ana, Mamen, Eva (Julia ), Lourdes, Silvia Cecilia, María ( Choco ), Yoli (Yuyu), un equipo que entró por méritos propios en la historia del deporte extremeño y español escribiendo con letras de oro una de las páginas más épicas en las que un humilde club de una localidad de poco más de cinco mil habitantes, fundado apenas unos años, antes alcanzó la cima del deporte femenino gracias a la suma del trabajo e implicación de técnicos, jugadoras, directivos, colaboradores y aficionados.

Pero si agónica fue la final no menos agónica fue la semifinal frente al aguerrido Lagunak navarro en un partido en el que las poblanchinas tuvieron que remontar un 2-0 en un encuentro que resultó ser una montaña rusa de emociones: el empuje del Puebla en los minutos finales le permitió empatar el partido y incluso ponerse por delante en el marcador tras conseguir el tres a dos, ventaja que fue neutralizada por las navarras que consiguieron el empate a tres, hasta que en última instancia el Puebla en la prórroga consiguió el billete para la final gracias a su cuarto gol.
Torneo en dos fases
Como la temporada anterior, el torneo se desarrolló en dos fases.
En la primera fase participaron medio centenar de equipos agrupados en cuatro grupos con criterios de cercanía geográfica. Siguiendo un sistema de liga, los equipos de cada grupo se enfrentaron todos contra todos a doble vuelta. Una vez finalizada la fase de liga regular, los campeones de cada uno de los cuatro grupos se clasificaron para el play-off final.
En el Grupo I el campeón fue la SD Lagunak, en el Grupo II la AD Torrejón CF, en el III el Levante UD y en el Grupo IV el Irex Puebla ( en grupo en el estaban encuadrados otros equipos extremeños como el Nueva Ciudad y Nuestra Señora de la Antigua junto con equipos andaluces).
En aquellos años de mediados de los noventa y principios de los dos mil, en los que arranca la historia del CF Puebla, el fútbol femenino era completamente amateur y los recursos tantos materiales como humanos limitadísimos con presupuestos muy ajustados en lo que algo que hoy resulta tan cotidiano como ver por televisión los partidos de la liga femenina resultaba algo casi utópico, impensable.
En aquellos tiempos en los que no había whatsapp ni redes sociales la comunicación no era instantánea como en la actualidad y había que recurrir a los medios tradicionales para informar de los resultados de los partidos. A la conclusión de los encuentros un directivo llamaba por teléfono a un bar de la localidad para anunciar al resultado y el boca a boca iba haciendo su trabajo para que se enterasen todos los aficionados.
Una de las imágenes más icónicas y descriptivas para comprender la realidad de aquel fútbol femenino en los inicios del siglo veintiuno, para poder contextualizar su evolución hasta el día de hoy en el que se ha alcanzado el profesionalismo, se produjo una semana después de ganar el título de Liga. El Irex se desplazó a Sevilla para jugar una eliminatoria de Copa de la Reina frente al Híspalis y el partido se disputó en un campo de albero, de tierra, algo que hoy sería totalmente impensable.
Ilusión, trabajo y apoyo de la afición
La capitana Ana León destaca la ilusión, el trabajo y el apoyo de la afición como los pilares fundamentales de aquel triunfo: “ yo destacaría tres cosas, en primer lugar, la ilusión que nos unía a todas. Éramos un grupo de chicas, de diferentes rincones de la región, e incluso alguna fuera de ella, que compartíamos la pasión por el fútbol y el sueño, casi impensable, de llegar lejos con un equipo que apenas acababa de empezar. Ver cómo ese sueño se hacía realidad fue algo inolvidable”.

Además la jugadora rememora todo el trabajo que había detrás de los éxitos deportivos:
“recuerdo la emoción del grupo de personas que trabajaban incansablemente de forma totalmente altruista, para que pudiéramos competir y disfrutar de nuestra pasión. Y por último, no puedo olvidar con muchísima emoción a la afición, tanto los que viajaron hasta Burgos para apoyarnos en la final como el recibimiento en Puebla, a nuestra vuelta. Fue indescriptible; era como si todo el pueblo hubiera ganado con ese campeonato. Fue una experiencia que nos marcó para siempre, un verdadero sueño hecho realidad”.

Respecto a la trayectoria del Puebla hace hincapié en el ascenso meteórico hasta la cima partiendo desde las competiciones regionales: “la trayectoria del Puebla fue algo extraordinario, creo que será muy difícil que se vuelva a repetir. En apenas unos años pasamos de ser un equipo modesto, formado por un grupo de amigas que tenían un mismo hobby y competía en ligas regionales, a coronarnos campeonas de España y que se conociera nuestro pueblo a nivel nacional gracias a este equipo”.

Así lo corrobora también el actual alcalde poblanchino Juan María Delfa Cupido, que además aquel día de la final en Burgos estuvo sentado en el banquillo como delegado de equipo. En un acto celebrado recientemente en Puebla para conmemorar aquella gesta deportiva recordaba los modestos inicios del club: “ el primer partido que jugaron las chicas del Irex Puebla fue en el año 1995 en la localidad cacereña de Torrecillas de la Tiesa y perdieron por 5-0. Cinco años después el Irex Puebla se proclamaba campeón de Liga tras una meteórica trayectoria en la que alcanzaron la cumbre del fútbol femenino partiendo desde la base”.
Volviendo la vista atrás, los recuerdos afloran con la ilusión como principal combustible del motor deportivo que impulsó al conjunto poblanchino hasta lo más alto: “recuerdo aquellos primeros años jugando en campos de tierra con el mítico balón Mikasa, organizándonos como podíamos para ir a jugar a los diferentes campos, jugando con las camisetas enormes de años anteriores del equipo masculino, entrenando a última hora de la noche con la luz del único foco que había y al Tani con sus botellas de agua….lo que nos movía era ilusión pura. Esa misma ilusión fue la que nos llevó a crecer, a mejorar y a luchar cada temporada por algo más grande”, de acuerdo con las palabras de Ana quien enfatiza que todo lo conseguido fue una obra coral fruto del esfuerzo colectivo: “de jugadoras que lo daban todo dentro y fuera del campo, de entrenadores y personas del entorno que creyeron en nosotras desde el principio; y de una afición que siempre nos acompañó. Valoro muchísimo esa etapa porque fue un ejemplo de lo que se puede conseguir con mucho esfuerzo y unión y donde no siempre el dinero es la clave del éxito”.
Preguntada sobre qué sintió al levantar la copa de campeonas, sus palabras son una síntesis perfecta de lo que se vivió en Burgos hace un cuarto de siglo:”en aquel instante, solo pensaba en lo felices que estábamos, en las lágrimas de mis compañeras, del cuerpo técnico, de aquellos que hacían posible que nosotras pudiéramos disfrutar de nuestro deporte, en la afición que había viajado hasta Burgos, en quienes nos apoyaban desde casa…era como si la vida estuviera siendo justa, porque sinceramente nos lo merecíamos. Fue un momento mágico, aunque su verdadero significado lo fui asimilando con los años”.
Veinticinco años después, con la perspectiva que da el tiempo, Ana valora el triunfo liguero con unas palabras que la han acompañado desde entonces: “con los años he llegado a comprender realmente el valor de lo que conseguimos. Recuerdo perfectamente las palabras de Juan de Dios, el exseleccionador extremeño, que nos dijo con el paso de los años seréis conscientes de lo difícil que es lo que habéis conseguido. Y tenía toda la razón. Veinticinco años después, al mirar atrás, me doy cuenta de que lo que logramos, fue algo histórico. A día de hoy ningún equipo extremeño femenino lo ha logrado. Además, cuando veo cómo ha evolucionado el fútbol femenino en España —el reconocimiento, las oportunidades, la visibilidad, los recursos— me siento muy orgullosa, puesto que nosotras pusimos nuestro granito de arena en ese camino”.
Ha trascurrido los años, pero los recuerdos sobre aquel fase final en tierras burgalesas siguen frescos en la memoria y así lo recuerda la navarra Ainhoa: “lo primero que me viene a la cabeza fue la alegría tras ganar a los penaltis. Todo el mundo en el campo abrazándonos, saltando y llorando, incluidos mis padres. Ese momento lo tendré en mi mente para siempre. Recuerdo la semifinal, en Lerma, partido contra el Lagunak donde me enfrentaba a amigas. No recuerdo los momentos previos, pero sí recibir alguna que otra colleja amistosa tras ganarles. De ahí fuimos a Burgos donde se jugaba la final”.
La victoria se fraguó en las calles de Burgos el día antes de la gran final como nos recuerda Ainoha: “ El día previo al partido estuvimos dando un paseo por el centro. Era una fiesta, cantamos y bailamos acompañadas de la guitarra de Esther y la caja de Cecilia. Dentro del equipo el ambiente era increíble. Allí coincidimos con las contrarias, entre ellas el Levante. Muy serias tras haber perdido la otra semifinal. Supongo que pensarían que qué hacíamos nosotras allí, cantado como si estuviéramos en la feria de cualquier pueblo. Lo que no sabían era que actuar como si estuviéramos en una feria nos iba a hacer campeonas de España”, rememora Ainhoa al tiempo que nos acerca algunos detalles de aquella final: “ del partido no recuerdo la charla previa, ni los nervios, ni sentir presión. Recuerdo ver allí a mi gente de Pamplona y las y los fans de Puebla, con bombos y el tambor de Pipe incluido. El campo no estaba en muy buenas condiciones y recuerdo que hacía frío. Jugábamos contra el Oroquieta, equipo puntero de entonces con jugadoras de renombre entre sus filas. Me tocó marcar a la mítica Mar Prieto, quien, por cierto, no marcó. El partido acabó en penaltis, tras un 0-0 y una prórroga sin goles. Jugando no pasé nervios, pero durante los penaltis, en el banquillo, casi me da un infarto. Tras fallar el último penalti una jugadora contraria, se desató la locura. Abrazos, cantos, lloros, levantar el trofeo, abrazar a mis padres, ver a mi madre emocionada… Una sensación espectacular”
Y no menos espectacular fue el recibimiento en Puebla: ”recuerdo el viaje de vuelta, emocionadas, cantando y sin saber lo que nos esperaba en Puebla. Cuando dejamos la autovía nos encontramos con coches que nos escoltaron hasta el pueblo tocando la bocina. La llegada al pueblo ha sido una de las mejores sensaciones de mi vida. Era de noche y todo el pueblo estaba en la plaza. Adela, la alcaldesa recibiéndonos en el ayuntamiento. Abajo, lo mejor que se puede tener, la afición que te ha acompañado durante toda la temporada. Las/os fans. Ese cariño no se me va a olvidar en mi vida”.
A su juicio la clave para ganar ese campeonato fueron: “las personas. La unión del equipo. El compromiso de las compañeras y staff. La calidad deportiva e humana de todo el grupo”.
Un triunfo y un paso por Extremadura que la han marcado en su trayectoria vital: “ recuerdo unas palabras de mi aita después de quedar campeonas: valorarás esta gesta y este triunfo más adelante, ahora disfrútalo. Y así es. Con el paso del tiempo siempre he pensado que tuve que venir a Extremadura para ganar una liga, algo que en mi vida me podía haber imaginado. Valoro sobre todo la suerte y el orgullo de haber formado parte de este equipo y de representar a Extremadura. Mi paso por esta tierra fue un antes y un después. Han pasado 25 años. 25 años en los que conservo las amigas de entonces y siento Extremadura como tierra, como mi segundo hogar. El fútbol o cualquier deporte no se valora por los triunfos conseguidos, es especial por la gente con la que lo compartes; compañeras/os, afición, familia y en este caso, un pueblo tan especial como es Puebla de la Calzada. Y aquí estamos, 25 años después”.
Por su parte la también defensa poblanchina Mamen igualmente recuerda aquella final como muy emotiva : “lo más emotivo desde el minuto cero fue todo; fue una experiencia inolvidable, una de las mejores que heno vivido todas las que estuvimos allí. Desde que estábamos en el vestuario y escuchábamos los tambores y vimos las banderas de nuestra afición, ahí se nos puso la piel de gallina”, con un final simplemente apoteósico: “ cuando ganamos, fue una alegría inmensa poderlo celebrar con nuestros aficionados y con nuestra familia. Ganar ese título con el equipo que estábamos, en el que nos llevábamos todos bien y éramos una gran familia, una familia de amigas y con el equipo directivo y con el técnico”.
A la hora de valorar la evolución del equipo Mamen pone especial énfasis en la importancia de luchar por las metas : “ la historia del Puebla ha sido un recorrido impresionante, futbolísticamente hablando e históricamente hablando. Empezar de la nada, de un equipo de amigas que lo hicimos para disfrutar de un deporte que nos gustaba , para representar a nuestro pueblos y cada hito que íbamos consiguiendo, cada logro, cada ascenso lo celebrábamos con una ilusión tremenda. Nos enseñaron también toda la gente que nos rodeaba que los sueños estaban para alcanzarlos y cada paso que dábamos nos dábamos cuenta que a lo mejor sí podíamos conseguir lo que conseguimos”.
Metas que no se podrían haber alcanzado sin el buen ambiente y la ayuda recibida de todos los estamentos y el trabajo que hacía toda la directiva: “ para sacar recursos de debajo de las piedras, unido al trabajo del equipo técnico y todo lo que nos enseñó porque no sabíamos tácticamente casi nada. Junto a todo ello, otro factor determinante fue lo bien que nos llevábamos todas, lo que disfrutábamos en cada viaje, en cada momento. Lo disfrutamos muchísimo y creo que ha sido un recorrido inigualable de empezar de la nada a quedar campeonas de España en tan poco tiempo”.
Asimismo Mamen fue una de las grandes protagonistas para la posteridad ya que una fotografía suya junto a una jugadora el Torrejón ilustró la portada del Diario Hoy en el que se informaba del triunfo de las extremeñas: “la foto en la portada, ese recorte que mi padre guardó con tanto entusiasmo y tanto cariño,y ahora lo tengo yo, es un momento inolvidable en mi carrera y en mi vida. Si analizamos la foto, se percibe tanto en mi cara como en la cara de la contrincante lo duro que fue el partido, lo que luchamos”.
Un choque en el que por trayectoria y potencial las madrileñas eran las grandes favoritas: “ en un principio no éramos las favoritas porque ya ese equipo nos ganó el año anterior. Pero conseguimos llegar a la prórroga, conseguimos empatar la prórroga, conseguimos ganar en los penaltis y esa portada representa la lucha de un equipo que quería ser grande, que quería hacer algo grande y lo consiguió”.
Un triunfo que fue más allá del terreno de juego ya que abrió muchas puertas de cara al futuro: “veinticinco años después te das cuenta un poco de lo grande que fue para el deporte extremeño, para el fútbol femenino porque abrió muchas puertas en Extremadura. Fue realmente importante lo logrado y a lo mejor en ese día no te das cuenta porque lo vives con mucha ilusión y emoción y disfrutas un montón de nuestra afición y del recibimiento que nos hicieron en Puebla, de como nos trató toda la prensa.Vivimos muchos momentos muy bonitos y te das cuenta también de lo que cuesta conseguirlo. ”, de acuerdo con las palabras de Mamen quien sostiene que es muy difícil que algún equipo vuelva a lograr la gesta que ellas consiguieron: “no creo que nadie lo vaya a repetir, va a ser difícil que un equipo repita esa trayectoria y quedar campeonas con los recursos que teníamos”.
En su caso el hecho de ser “poblanchina” le añade un plus de emotividad a los logros conseguidos que las convierten en unas privilegiadas desde el punto de vista deportivo : “Lo valoras como poblanchina que soy ya que representar a tu pueblo a tan gran escala y poder ganar ese campeonato y llevar el nombre de Puebla de la Calzada por toda España creo que es un orgullo, de lo más grande que he podido vivir. Entiendo que para todas las que éramos del pueblo ha sido una cosa muy, muy bonita que todavía nos siguen recordando por las calles y que nosotras nos sentimos muy orgullosas y unas privilegiadas también de poder alcanzar ese éxito para Puebla de la Calzada, para Extremadura y para nosotras mismas”.
Ha pasado un cuarto de siglo desde la consecución del título liguero y en el imaginario colectivo de los aficionados siguen resonando los ecos de los triunfos de un equipo de chicas que desde un pequeño pueblo de Extremadura conquistaron metas que parecían inalcanzables.
“Por mis responsabilidades políticas tengo que viajar por muchos pueblos de nuestra región y cuando digo que soy de Puebla de la Calzada me recuerdan que ese era el pueblo donde jugaba el equipo de fútbol femenino que llegó a ser campeón de España”, nos resume con orgullo el actual alcalde Juan María Delfa cuya madre Adela Cupido, también alcaldesa del municipio durante varias legislaturas, fue una de las principales impulsoras de aquel equipo por su apoyo tanto desde el ámbito institucional como a nivel personal desde su convencimiento de que el deporte femenino era una fuerza emergente e incontenible que tenía mucho que decir en nuestra sociedad.
El palmarés de la Primera División femenina en España refleja la evolución del fútbol femenino a lo largo de los años, destacando a equipos que marcaron época. En la temporada 1997-1998, el Málaga se coronó campeón, seguido por San Vicent Valencia. En 1998-1999, el título fue para Oroquieta, con el Irex Puebla como subcampeón. Un año después, en 1999-2000, el Irex Puebla logró su histórica victoria frente al Torrejón. En 2000-2001 y 2001-2002, el Levante dominó, venciendo a Eibartarrak y al Puebla, respectivamente. Entre 2002 y 2004, el Athletic Club firmó tres campeonatos consecutivos, imponiéndose al Levante, Sabadell y nuevamente al Levante. El Rayo Vallecano emergió con fuerza entre 2005 y 2011, alzando tres títulos y superando en distintas finales al Espanyol y al Levante.
A partir de 2011, el FC Barcelona inició una era de dominio, consiguiendo múltiples títulos frente a equipos como el Athletic, Atlético de Madrid, Real Sociedad y el Real Madrid. El Atlético de Madrid, por su parte, vivió su gran momento entre 2016 y 2019, conquistando tres ligas consecutivas. Ya en la década de 2020, el Barcelona ha sido el gran protagonista, acumulando cinco campeonatos consecutivos entre 2019 y 2024, consolidándose como el gran referente del fútbol femenino español. Esta cronología, además de mostrar la evolución de los clubes, representa el crecimiento competitivo y social de la liga femenina, que ha pasado de lo amateur a lo profesional, con cada temporada escrita por nombres que ya forman parte de la historia del deporte.
Uno de los equipos más laureados
El Irex Puebla, que posteriormente pasó a denominarse CF Puebla Femenino en su última etapa, fue uno de los equipos más laureados ya que además de proclamarse campeón de liga en la temporada 1999-2000 alcanzó además dos subcampeonatos de liga y dos de copa de la Reina.
Y la para historia queda otra fecha y otro partido: el 30 de marzo de 2003 el Athletic-Puebla de 2003 fue presenciado por 23.000 espectadores en San Mamés siendo la primera vez que las “leonas” jugaban en La Catedral, cifra que en ese momento supuso un récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España. Uno de los momentos más emotivos de aquel partido fue cuando antes del partido las capitanas del Puebla, Ana y Susana, depositaron un ramo de flores junto a la estatua de “Pichichi”, ( en recuerdo de Rafael Moreno Aranzadi, más conocido como Pichichi, y que dio nombre al trofeo que recibe el máximo goleador de LaLiga por ser uno de los mejores goleadores de su épcoca ) , una tradicional ofrenda que realizaban todos los equipos que juegan por primera vez en San Mamés.
Así lo recuerda la delantera Lourdes Díaz, internacional con España y uno de los pilares ofensivos de aquel equipo: “se vivieron momentos únicos, como fue reunir a más de veinte mil personas en San Mamés en un partido ante el Athletic de Bilbao, que era uno de nuestros máximos rivales. Fue impresionante competir de tú a tú con equipos que dependían de clubes masculinos de la élite, siendo nosotras representantes de una localidad pequeña como Puebla de la Calzada».
El Athletic femenino acabó imponiéndose al Puebla por cinco goles a uno, gol que fue logrado por Susana Guerrero que camparte apellido con un jugador del Athletic Julen Guerrero que a pesar de ser una de las estrellas de los bilbaínos estaba en horas bajas y los aficionados vascos decían con una mezcla de ironía y sarcasmo: por fin vemos marcar a Guerrero en San Mamés.
















