
por Manuel García Cienfuengos
(Artículo escrito para de la revista de Feria 2025 del Ayuntamiento de Montijo)
Escribió en Correo de la Mañana y Correo Extremeño, compartiendo páginas con José López Prudencio, Enrique Segura Otaño, Arturo Gazul, Francisco Valdés, Ángel Braulio Ducasse, Juan A. Muñoz Gallardo, Marcos Suárez Murillo y Adelardo Covarsí, entre otros. Reflejó en sus escritos los valores en los que creyó y defendió
Julio García Pérez nació en la capital de Tierra de Barros, fue bautizado el 17/IV/1876 por don Lorenzo Navia, presbítero de la iglesia parroquial Ntra. Señora de la Purificación. Hijo de José Luis García Tablero, secretario del Juzgado de Paz, y de Adela Pérez y Pérez. Algunos de sus abuelos procedían de la villa de Salvaleón. Llegó a Montijo contratado para hacerse cargo de la Secretaria de la Comunidad, a la que sirvió durante treinta años. La Comunidad de Labradores fue fundada en 1902. La segunda entidad de estas características en la provincia. La primera se constituyó en junio de 1899 en Almendralejo, y después de Montijo se organizaron las de Badajoz y Mérida.

Julio García Pérez contrajo matrimonio el 12/X/1915 con Josefa Agudo Conde, hija de Antonio y Juana, ceremonia que ofició en la iglesia de San Pedro, don Prudencio J. Conde Riballo, canónigo magistral de la S.I. Catedral de Badajoz, profesor de Filosofía, con trabajos publicados en la Revista de Estudios Extremeños, sobre Arias Montano, Ramón Torre-Isunza, Donoso Cortés y el obispo Juan Marín y Rodezno (1681-1706), entre otros. El matrimonio vivió en la hoy Plaza del Rey, en la planta superior de la entonces Ferretería González. La muerte visitó al almendralejense y montijano de adopción el 23/IX/1945.
Los enemigos del pueblo. Revueltos y más revueltos
Julio García Pérez dejó su impronta cultural en el nuevo edificio que la Comunidad inauguró en 1919. La anterior casa estuvo en la calle Coso, hoy Antonio Maura. En la nueva sede centró todos sus afanes en la creación de un museo y biblioteca. Logrando que la Comunidad, además de cumplir sus fines específicos, fuese foco cultural, no sólo para los labradores afiliados, sino para los ciudadanos de Montijo.
Gestionó ente la Granja Escuela Práctica de Agricultura de la Provincia que ésta, hiciera análisis de las tierras cultivables y un plano agronómico del término municipal, cuando la tierra aún no era regable. Buscó ayuda en esa entidad provincial para organizar la Fiesta de la Agricultura, antesala de la conocida Gira o Romería de San Isidro Labrador. El culto secretario de la Comunidad de Labradores fue corresponsal de los diarios Correo de la Mañana y Correo Extremeño.
Sus primeros artículos fueron publicados en el diario badajocense Correo de la Mañana, con el titular: “Del Montijo. Levántate y anda”, publicado el 20/XII/1916. Días después de aquella primera publicación, abordaba “Los enemigos del pueblo”, en el que llamaba a las conciencias: “¿Por qué esas luchas, esas enemistades, ese favoritismo y ese desconcierto?, pues muy sencillo por el egoísmo de todos los que le ayudan a subir, y por esa oposición de las minorías que van siempre en contra de la legalidad y la justicia, para que de esta manera sigan los asuntos como hasta la fecha. Revueltos y más revueltos”.
Nuestra laureada Extremadura
A comienzos de 1917 publica “De tal palo” que dedicó a su distinguido amigo Casimiro Codes Rodríguez. En “Las ruinas de un coloso”, Julio García Pérez dedicaba su prosa a la ciudad de Mérida En el artículo “Lupercalias” mencionaba la preparación de las fiestas del Carnaval. A mediados de marzo de 1917, ve la luz su artículo “La Patria Chica”, un canto a glorias pasadas y a la crítica sobre Extremadura: “Hombres, fatigas, crisis, vejaciones, abandono, indiferencia y burlas; todo lo ha sufrido resignada, sin encontrar jamás ni un mal diputado o senador que haya salido a su defensa, pidiendo algo que pudiese remediar la situación tan crítica, siquiera hubiera sido como pequeñas recompensas a los grandes méritos contraídos por tan insigne región”. En “Los Luises”, Julio García Pérez se lo dedica a su respetable y buen amigo, el virtuoso sacerdote Manuel Alemán, donde escribe sobre la Congregación de Luises (Congregación Mariana de San Luis de Gonzaga).

A mediados de abril de 1917, publica “Frente a George” afirmando que “soy de la opinión de S.S. el Papa León XIII en afirmar que el problema social se resuelve eficazmente con pan y unas hojas de catecismo”. Denunciando que “mientras los acumuladores de riquezas no cesan ni un solo momento en sus trabajos y siempre discurriendo el medio más rápido de crearse una fortuna, aunque sea de una manera injusta”. Luego publicaría “Ciencia y religión”, “Sociología” y “Amor sagrado”. En “España agonizante,” Julio García Pérez dice: “La nación muere, y esas fuertes convulsiones que notamos en todos los organismos ya políticos o de otra naturaleza, son pruebas bien evidentes de su estado morboso y desesperado”, defendiendo a los políticos del momento: Maura, Dato, Romanones y García Prieto, de lo que se desprende la ideología del escritor.
Sobre las cajas rurales y de ahorros
En “El rey por los extremeños” García Pérez decía “solicito del Gobierno de su majestad preste al labrador todo género de auxilios, pues el problema agrícola es en España el más importante de todos los problemas, y en resolviéndose éste, podemos considerarnos en un período de paz muy a propósito para que todos cooperemos al engrandecimiento y progreso de la Patria”. A comienzos de agosto de 1917, publica dos artículos: “El capital agrario” y “Las Cajas de Ahorros”. En el primero habla de la constitución de la Caja Rural de Badajoz, y la Federación de las Cajas Rurales. En el segundo escribe sobre la realidad del momento: “Las Cajas populares de ahorros que se conocen, son muy a propósito para resolver muchos problemas difíciles en donde el hambre y la miseria surgen en medio de esa gran parte del pueblo que se dedica al trabajo, y cuyos salarios no corresponden a las necesidades del hogar; y favorecer a esa clase media, la que parece que está destinada a sufrir los rigores de tantas adversidades”.
Julio García Pérez se muestra defensor de la Monarquía en su artículo publicado a finales de enero de 1918, con el titular “El movimiento antimonárquico y revolucionario, es consecuencia del caciquismo”, apostando por “si queremos salvar a España, debemos votar todos a favor de la monarquía, sea cualquier la facción política en que militemos”. En su publicación “Decadencia y libertinaje”, muestra sin complejos su catolicidad: “La educación, cultura, civilización, amor, caridad y la moral misma, surge a la par que nace la fe y la esperanza de alcanzar la dicha eterna; por eso los pueblos que viven apartados de Dios, se le distinguen por sus barbarismos y salvajismos”.
La carretera de la roca al puente del Entrín
El artículo “Añoranzas” se lo dedica al farmacéutico Juan Camacho Pichardo, miembro del Consejo de Administración de la S.A. la Electro-Harinera, cuyo contenido habla de la pérdida de la isla de Cuba, añorando aquella tierra: “Los loros y las cotorras vociferan desde los balcones; la musa popular entona las guajiras y, allá en el alegre hogar, la bella cubana canta con tierno y dulce cariño un recuerdo a su tierra, tan exuberante y tropical: Cuba, patria mía del ardiente sol”. En los últimos días de mayo de 1918, año de la gripe, escribe Julio García “Tasa, no”, oponiéndose a la subida de los tipos de la tasa de granos, especialmente del trigo. Al crear desigualdad debido al incremento del transporte, en aquellas poblaciones que no tengan medios de vías de comunicación.

En el periódico Correo Extremeño, resultado de la fusión de los diarios Correo de la Mañana y Noticiero Extremeño, publica tres artículos relacionados con la construcción de la carretera de La Roca de la Sierra al puente del Entrín, pasando por Montijo y Puebla de la Calzada, considerando Julio García Pérez que se trataba de una mejora de utilidad general. La idea había partido en 1924 del gobernador civil Agustín Van Baumberghen. Petición que se suscita en la Dictadura de Primo de Rivera. Proceso en el que intervinieron el presidente de la Diputación de Badajoz, Julián Cuéllar González, Sancho Conejo de Coca, alcalde, diputado provincial y nacional, el marqués de Alonso Martínez y José Vicente Arche del Ministerio de Fomento. En todo ello García Pérez denunciaba la envidia, la traición y el egoísmo que ejercieron algunos. Entonces igual que ahora.
Se argumentaba el 8/VI/1928 en el diario Correo Extremeño el vecindario de las poblaciones implicadas, la producción de trigo y cebada, el importe de las contribuciones, junto con la aportación de fábricas de harinas, molinos de Aceite y bodegas, junto con la riqueza de la ganadería.
Jabón “Flores de Barbaño”
El 10/III/1918, informaba Julio García Pérez que había Misiones en Montijo, predicadas por el padre Navarro, misionero del Sagrado Corazón de Jesús. El culto secretario escribió sobre el pintor Luis de Morales, la Fiesta de la Agricultura, y en el estudio de Covarsí, 1/IV/1926, año en el que pinta y dona “La vuelta al trabajo” a la Comunidad de Labradores. Pasada la Feria y Fiestas Patronales de 1917, Julio García Pérez publica “El secreto de la belleza”, en el que aconseja comprar la caja de pastillas de jabón “Flores de Barbaño”, en la perfumería de Antonio Agudo Conde, su hermano político, situada en la plaza de la Constitución, y os convenceréis, decía, que por su suavidad, frescura y exquisito perfume, es el ideal de la belleza.
A finales de 1928, Julio García Pérez, entregaba al diario Correo Extremeño el artículo “Del ambiente social, la peor epidemia”. Un análisis de lo que pasaba en aquella sociedad que resulta ser muy válido ahora, en nuestros días: “La envidia, nuestra endémica enfermedad, nos pone al bajo nivel de innobles procederes, por ello odiamos cruelmente a todo ser que nos supere en condiciones y sabiduría; si tenemos a nuestro alcance medios para poderles aniquilar, lo hacemos bajo el más vil y calumnioso ultraje y atropello, y allí donde brilla la antorcha de la sabiduría, acudimos presurosos para apagar sus hermosos destellos aunque sea a fuerza de sombrerazos”. Entonces como ahora hay personas que se ven frustradas ante el éxito ajeno.
















