
por Blas M. Parejo
A los que conocemos el estilo de la compañía lisboeta Chapitô no nos defraudó. Los que fueron espectadores por primera vez de un montaje suyo salieron del Teatro Nuevo Calderón de Montijo con una sonrisa de sorpresa en la cara.
La compañía lusa ha representado por primera vez en Extremadura su montaje Julio César en la tercera edición del festival Clásicos de Santa Clara.
Se trata de un biopic teatral –valga la expresión– sobre Julio César. Una historia que, por conocida, se presta muy bien al estilo de contar historias de esta compañía, nacida en Lisboa en 1996.
Minimalismo escénico
Sobre un escenario completamente vacío, dos actores y una actriz hacen desfilar ante los espectadores a conocidos personajes históricos: Julio César, Craso, Pompeyo, Cornelia, Marco Antonio, Cleopatra, Bruto –también tú–… además de esclavos, senadores, legionarios, galos… y el río Rubicón –un personaje más–.
Hay movimientos de legiones enteras, caballería, batallas épicas, asedios, grandes matanzas. En un momento dado, se llegan a contar 50.000 legionarios muertos sobre el escenario –un escenario vacío, recordemos–.
Teatro físico
Toda esta historia se narra con los ya clásicos recursos de trabajo físico que caracterizan a los integrantes de la compañía portuguesa.
Con mínimos recursos –unos guantes plateados, un bigote postizo, papel metalizado… y poco más– Jorge Cruz, Pedro Diogo y Susana Nunes –bajo la dirección de José C. García y Cláudia Nóvoa– consiguen con sus cuerpos y voces que el espectador visualice la historia y disfrute del peculiar humor marca de la casa.
Una labor de los tres intérpretes, en acción física continua, que el público montijano supo agradecer con una larga ovación.
















