Vanessa, a la vez que feliz, emocionada y agradecida se sentía inmensamente sorprendida por ello pues era la primera novela que escribía en su vida. Ella sigue respirando en poesía, sintiendo en poesía y aprendiendo de ella cada día. Sí que es cierto que, en ocasiones, ofrece un guiño de complicidad a la prosa que en esta ocasión le ha llevado a obtener un reconocimiento tan especial que jamás soñado por ella.
Un paso más en las ilusiones de esta chica que desde muy pequeña soñó con transmitir sentimientos y emociones a través de los dictados de su alma en el papel en blanco.

















