Le Ermita de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián en la villa de Puebla de la Calzada: siglos XVI-XVIII

Tabla a pincel de San Fabián y San Sebastián. (Foto: Archivo).
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por Pablo Iglesias Aunión, Cronista Oficial de Puebla de la Calzada


Golpea con tranquilidad el duro frío de finales de enero en las sienes de la Historia para despertar en el quehacer diario del investigador la animosidad de esa riqueza que encierra ella misma para mover la mano de la investigación.

Te susurra el tiempo cual amante en la noche queriendo entregarse completamente a tus sentidos más íntimos para darte cuenta que no eres tú sino ella, quien te atrapa inexorablemente entre su estremecedores y bellos brazos del ayer.

Ahora que llegamos al final de enero, siempre con este día 20 llega la festividad de San Fabián y San Sebastián, conocidos popularmente como “santos mártires”, llamando a la puerta de la narrativa para que nos atrevemos a hablar de ellos en esta ocasión, de su advocación, sentido de protección y por tal presencia en la villa de Puebla de la Calzada.

Peste y epidemias en el último cuarto del siglo XVI: el hombre busca protección

Cuando hablamos de los siglos XVI y XVII, ya sea para nuestra Comarca, Extremadura o la propia Monarquía hispánica, tendemos a identificarlos con la imagen del imperio español de los llamados “Austrias Mayores” (Carlos I desde 1515 a 1556; su hijo Felipe II, 1556-1598). De la misma manera por tanto se nos agrande una imagen de un poderosa España en la que en nuestras fronteras no se ponía el sol (parafraseando al propio Felipe II).

Sin embargo -como suele generalmente ocurrir- la vida del pueblo no andaba precisamente por los caminos del sueño imperial y muchos menos eran cautivos de la opulencia y de la riqueza. Conforme el reinado de estos Habsburgos (apellido imperial de los Austrias), arranca años del tiempo, los obstáculos y las dificultades se fueron descubriendo desde lo más alto de la estructura del Estado español hasta las mismas raíces de ese pueblo que comienza a conocer en el último tercio del siglo XVI nada más y nada menos que los estragos de la peste.

Fue a partir de 1570 y hasta 1600, cuando la peste[1] en su forma más irritante, la epidemia, atacó prácticamente desde el este otomano hasta el occidente europeo llegando como es de comprender a nuestras costas españolas. Una peste tremendamente intensificada a partir de 1570 (ya verán que relación tienen fechas y contenido con nuestra temática para Puebla de la Calzada), de tal manera que, para nuestras más cercanas tierras al llegar los años finales del siglo XVI y en torno a los años de 1599 ésta, se había convertido en mortal compañera de los habitantes de nuestra España y por supuesto de nuestra Comarca. Y así lo expresan intelectuales contemporáneos como Martín González Cellorigo (1570-1620) dijo de ella: “…luego la enfermedad se alborotó…y poco a poco se fue encendiendo…”[2].

Los remedios para luchar con la enfermedad y de manera muy especial contra la peste que era literalmente hablar de “muerte” en los siglos de la Modernidad (XVI y XVII especialmente), suponía indudablemente ampararse y refugiarse en los más altos atributos divinos: los santos.

San Fabián (papa y mártir cuyo cuerpo fue sepultado en el cementerio de San Calixto en la Vía Apia de Roma en el año 250) y San Sebastián (o también llamado Sebastián de Milán, fue un tribuno militar del ejército romano, santo y mártir. Nacido en Narbona en el año 256 y muerto en el 288), son considerados defensores y abogados contra la peste, con una veneración muy extendida en toda la comarca de la Vegas Bajas del Guadiana o entonces comarca emeritense[3].

De esta forma podemos constatar su presencia en una precisa y bella descripción de la ermita existente en Puebla de la Calzada que hacen los visitadores de la Orden Militar de Santiago en el año 1605[4] y que nos permite aproximarnos con bastante exactitud a su cronología si conjugamos todos los datos y referencias que venimos exponiendo como un importante edificio religioso de la villa de Puebla de la Calzada ya para muy finales del siglo XVI y con total efectividad en los inicios del XVII.

La ermita de los Santos Mártires en Puebla de la Calzada: entre 1600 y 1798

Situada al mediodía con el título de Sebastián en lo antiguo

Son las fuentes documentales de la ya expresada Orden Militar de Santiago para los siglos XVI y XVII y la rica visión sobre Extremadura que nos da Lope en el año 1798, quien nos permite entender la vida de esta advocación en Puebla de la Calzada.

Teniendo en cuenta que estos dos santos son protectores -como hemos indicado- contra las pestes y epidemias y que Extremadura viene desde 1580, con antecedentes en 1560 sufriéndola, para que de manera extraordinaria cause estragos a finales del XVI (1590-1599), por la descripción que se realiza a inicios del siglo XVII entre los años 1600 y 1605 hablamos ya de una ermita existente en Puebla de la Calzada bajo la denominación de los Santos Mártires Fabián y Sebastián (primeras pruebas documentadas de su existencia[5]), que indudablemente la misma debió levantarse a principios del siglo XVII con cierta tendencia a tener hundida sus raíces en el límite del siglo anterior.

Se trata de una ermita que estaba fuera de la villa (de su ubicación podemos tener una idea en el relato de Lope para finales del siglo XVIII), y que en el año 1605 ya tenía levantado sus cimientos y estaba en plena fase de construcción. Unos cimientos que eran de piedra y cal y que la fábrica  de la misma (economía dedicada a la construcción dentro de la contabilidad eclesial), seguía comprando y adquiriendo material para hacerla.

Sin embargo, la propia ermita ya poseía un retablo, lo que nos indica unas obras en el año 1605 bastante avanzadas y en el que más que probablemente hubiera culto, como lo demuestra su misma descripción en la que aparece en su parte inferior dos tableros pintados a pincel con las imágenes de los bienaventurados San Fabián y San Sebastián.

La financiación de dichas obras generalmente llegaba a parte de las limosnas de los vecinos, de la administración de los propios bienes que la ermita tenía y que en este caso consistía en “una vaca y una heralda de un año en los cuales se dio por entregado a Sancho Sánchez, vecino de dicha villa de la Puebla y mayordomo que al presente es de la dicha ermita.”[6]

Pero podemos incluso adentrarnos en años anteriores para ver la excelencia en esa administración de la ermita de los santos mártires de Puebla de la Calzada cuando Bartolomé Rodríguez, mayordomo en el año 1604, presenta liquidación anual de sus cuentas y nos habla de un total de 6.534 maravedíes que tiene de alcance del año anterior (es decir de la mayordomía ya de 1603), de las limosnas y testamentos e incluso de un ingreso de la Hermandad de la Santa Cruz que a la ermita le ha realizado  por valor de seis reales y cuatro maravedíes que recibió [la ermita] de limosna la noche de la disciplina…”

Se está refiriendo a la noche del Jueves Santo cuando la Hermandad de la Santa Cruz realizaba procesión por Puebla de la Calzada con los hermanos disciplinantes o flagelantes[7]. Generalmente y de manera muy oportuna, esta cofradía se implica con la ermita de los santos mártires porque los disciplinantes tomaban fuerza precisamente como práctica habitual a través de las llamadas procesión de sangre y muy especialmente cuando enfermedades como la peste incrementaban los índices de mortandad en una población, en este caso para Puebla de la Calzada.

Con todo el montante que ofrecen estos años los mayordomos de la ermita de los santos mártires en Puebla de la Calzada, hablamos ya de una economía fuerte en los primeros años del siglo XVII que ascienden a 8.900 maravedíes (suma nada desdeñable para esos momentos), que eran empleados en el sufragio de las obras: “…dio por descargo cuatro mil y setecientos y setenta y ocho maravedíes que gastó en hacer la obra de la ermita como pareció de su memorial con una carta de pago que mostró.”[8]

El que la ermita se encontrase en las afueras de la población no es de extrañar pues es costumbre y normativa de la orden santiaguista hacerlo para realce de la iglesia o templo matriz en este caso la “parroquial” de Nuestra Señora de la Encarnación. Para ello nos hemos de referir a la contestación que en el año 1797 realiza el cura párroco de Puebla de la Calzada Juan Ramos Solís cuando contesta al interrogatorio del geógrafo Tomás López cuando le pide cita y situación de las ermitas que en ese momento existen en Puebla: …situada al mediodía con el título de San Sebastián en lo antiguo, cuya imagen se venera en ella y es ahora [titular de la misma] con el de la Concepción.”


[1] Para comprender el fenómeno de las pestes y epidemias recomendamos el estudio de doctor Omur Yanar del Departamento de Historia Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Turquía titulado: “La epidemia de peste a finales del siglo XVI: un análisis comparativo de los imperios otomano y español”, 2022.

[2] Domínguez Ortíz, A. (1963, 1970). La sociedad española en el siglo XVII. 2 vols. Madrid: C.S.I.C. 15. Granada, 1992.

[3] Iglesias Aunión, P. (2000-2001). Historia de la Comarca de Lácara. Del Medievo a los Tiempos Modernos. Puebla de la Calzada, 2000. Pág. 196.

[4] Archivo Histórico Nacional de Madrid – Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Libros números.: 1246-1017. Años: 1560-1605. MCF.: 32-31.

[5] Iglesias Aunión, P. (2000-2001). Historia de la Comarca de Lácara. Del Medievo a los Tiempos Modernos. Puebla de la Calzada, 2000. Pág. 196-197.

[6] Ibíd. Nota 5., pág. 196

[7] Iglesias Aunión, P. (2000-2001). Historia de la Comarca de Lácara. Del Medievo a los Tiempos Modernos. Puebla de la Calzada, 2000. Véase el capítulo dedicado a las cofradías y hermandades entre los siglos XVI-XVII en Puebla de la Calzada.

[8] Archivo Histórico Nacional de Madrid – Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Libro número.: 1017. Año: 1605. MCF.: 31.