Puebla de la Calzada a través del sentido popular de la trascendencia y la caridad. Su Semana Santa desde una mirada en el tiempo: Siglos XVI-XVIII (Iª Parte)

Puebla de la Calzada a través del sentido popular de la trascendencia y la caridad. Su Semana Santa desde una mirada en el tiempo: Siglos XVI-XVIII (Iª Parte)
Los disciplinantes. Francisco de Goya, entre 1812-1819.
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por Pablo Iglesias Aunión, cronista oficial de Puebla de la Calzada


Introducción

Al estudiar desde la perspectiva de la Historia el fenómeno socio-religioso que conocemos como Semana Santa en este caso para Puebla de la Calzada se nos exige el análisis de una serie de factores, elementos y realidades dentro de unas coordenadas espacio-temporales que giran en torno a algo más que una imaginería religiosa -por cierto muy rica- o unas asociaciones como las cofradías y las hermandades que puedan hacernos entender que estamos hablando exclusivamente de la organización de unas expresiones públicas reducidas a las “procesiones o estaciones de penitencia”.

Puebla de la Calzada hunde sus raíces en la espléndida y amplia religiosidad y piedad popular (mundo en el que se adentran entre otros muchos aspectos esas fechas que denominamos “Semana Santa”) ya desde el siglo XVI, es decir, en los inicios del periodo conocido como Edad Moderna o Antiguo Régimen (este último un término más afrancesado). Se una así la villa poblanchina a otras localidades de la comarca más cercanas como Montijo, Torremayor, Carmonita, Esparragalejos, La Nava de Santiago, Lobón, o por ejemplo la Roca de la Sierra (podría seguir citando más localidades de nuestro entorno comarcal emeritense dentro de la Baja Extremadura).

El tema de las cofradías y hermandades para ciertas localidades ya citadas anteriormente y de una forma más precisa para Puebla de la Calzada, nos lleva a una cronología que comienza (documentalmente hablando), en el último tercio del siglo XVI con las hermandades del Stmo. Sacramento y la hermandad de Ntra. Sra. del Rosario, curiosamente con unos inicios documentales que en ambos casos se centran en el año 1579 para saber de la primera que tuvo un libro de constituciones del que hoy se conserva una copia del año 1617 y de la segunda, conocer quien fuera su primer mayordomo documentado Alonso Rodríguez entre los años 1604-1605.

Lenguaje y plasticidad en las cofradías de Puebla de la Calzada

Indudablemente el criterio esencial lingüístico de las cofradías desde sus orígenes medievales a la modernidad como el caso de Puebla de la Calzada, obliga a que tengamos que utilizar vocablos como piedad, asistencia y caridad hacia los más necesitados. Junto a la fuerza de actuación de estas instituciones cofrades tan populares, tenemos obviamente la presencia de edificios como son los hospitales para nuestra localidad.

Desde un punto de vista metodológico e historiográfico, son parcelas y campos de estudio complejos indudablemente para el historiador porque además de necesitar de la capacidad de aunar disciplinas dispares (antropología, filosofía de la religión, historia del arte, etc.), abren esa puerta a la ya mencionada Historia de las Mentalidades que en los últimos años tanto se ha avanzado y tan buenas referencias bibliográficas tenemos. Lo rico de aunar todo lo anterior es que para Puebla de la Calzada nos ofrece una información (extrapolable en otras localidades), que va más allá de los estrictamente eclesiástico.

Las cofradías, la asistencia y la caridad tienen en Puebla de la Calzada sus tiempos y momentos cronológicos y por ello somos capaces de estudiarlas en el rico mundo de la Edad Moderna (recordemos siempre siglos XVI al XVIII), permitiendo tener a la villa como centro de estudio, observarla y conocer sus múltiples formas de comportamiento socio-religioso para que desde esas mismas expresiones, podamos identificarlas con el tiempo histórico mencionado para conocer sus formas de piedad y religiosidad popular. Por tanto y adelantado parte del contenido que vamos a desarrollar, las primeras cofradías documentadas en Puebla de la Calzada nos conducen hasta los años 1579-1605 con las ya citadas hermandades del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario y, posteriormente la Hermandad de la Vera-Cruz que aparece mencionada por primera vez en las visitas santiaguistas para los años 1604-1605 que bien pudieran llevarnos en su erección a los años finales igualmente del siglo XVI.

“IN CALICE COPERTO: Santísimo Sacramento en Puebla de la Calzada (1579-1605)

Recreación “procesión del Corpus”. Foto Archivo

Proliferaron por muchos lugares las llamadas Hermandas del Santísimo Sacramento en su admirable veneración popular a la Eucaristía y de manera muy especial una vez que finalizó el afamado Concilio de Trento (1545-1563). Más aún, resulta un recurso hasta cierto punto fácil y conveniente para dar salida a veces a aquello que parece no tener otra explicación (bien por carencia documental o bien por carencia en conocimientos históricos) que Lutero, Eucaristía más Trento irremediablemente tiene que dar como uno de sus productos esta tipología cofrade. Creemos que no es del todo así pero obviamente, Trento tuvo que ver y mucho, pero no es única explicación para todo lo relacionado con una devoción y más aún con una devoción tan popular como el de la Eucaristía y así el nacimiento de las cofradías sacramentales. Obviamente dicha afirmación hay que razonarla y por tal demostrarla (como ocurre siempre que se le da la mano a la Historia).

Que en la Villa de Puebla de la Calzada exista documentalmente una fundación del Santísimo Sacramento fundada en el año 1579 dedicada a darle alza a la veneración eucarística realmente se antoja como muy deslizante desde la idea que es ya efecto de Trento. Estamos en el siglo XVI y nos movemos en una sociedad ciertamente clerical, pero tremendamente lenta en la aplicación de sus normativas: de un Concilio llegaban o dimanaban las órdenes hacia sus respectivas circunscripciones episcopales generalmente previo paso por la convocatoria de Sínodos y, además, no todo lo que salió de Trento fue con tanta excelencia recibida.

Por ejemplo, el Sacro Concilio tridentino advirtió las enormes carencias en la formación del clero, especialmente del bajo clero secular y propuso la creación de colegios, escuelas y seminarios. No todos los obispos estaban tan de acuerdo ni ejecutaron con la misma rapidez esas normas. En algunos casos no se le hizo caso porque determinados prelados consideraban esa falta de formación a otras causas.

Volviendo al caso de Puebla de la Calzada, hablamos de que el motivo de la creación de la Hermandad del Santísimo Sacramento de serlo por efecto concadenado a Trento, debemos de leer” que han pasado únicamente trece años. Coincidirán conmigo que en el siglo XVI tendría que ser vertiginosa la afectividad de tal erección si bien como es lógico, en su momento, ya adentrados en el siglo XVII, dicha cofradía cobrará (como en otros muchos lugares) una excepcional importancia.

Dónde puede estar entonces la explicación a la temprana aparición de esta Hermandad en Puebla de la Calzada. La religiosidad y la piedad popular, primer y esencialmente elemento a tener en cuenta a la hora de hablar del mundo cofrade y de las hermandades es una religiosidad alejada de los dogmatismos y complejas teorías teológicas (por eso es popular, del pueblo). La temprana veneración en Puebla de la Calzada al tema de la Eucaristía y la presencia real de Cristo en la misma (“consustanciación”, que era precisamente lo que negaba Lutero y reafirmó Trento), como Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar que como decimos sus reglas y ordenanzas aparecen en una copia del Libro de Constitución original del año 1579[1] creemos que responde a elementos muchos más amplios que únicamente la ya mencionada explicación tridentina.

La misma Cofradía es fundada porque se dice que es de “justicia” prestar servicio, darle honra y honor para un mayor reconocimiento de Dios en el que los poblanchinos “…ordenásemos una Santa Hermandad, cuyo oficio y estudio fuese empleado en servir, reverenciar y honrar al gran Dios, pidiendo a Él favor y lumbre del Espíritu Santo, para que conviva y firme la fe, le confesemos, creamos ser nuestro verdadero Dios. El que está en el Santísimo Sacramento en el altar” (cita literal del ya mencionado Libro de Constitución del año 1579).

¿De dónde pueden provenir estas primicias hacia el Santísimo Sacramento ya en el último tercio del siglo XVI en Puebla de la Calzada? Exclusivamente de Trento creemos que no. En torno a los siglos XI al XIV, se desarrollan desde Italia, por toda Europa y obviamente penetran en España, una serie de corrientes antidogmáticas que llegaron a ser consideradas como heréticas[2] precisamente relacionadas con el tema de la Eucaristía y que impulsaron la creación y el nacimiento de instituciones con el apoyo y la divulgación además del papado, caso de Urbano IV (1261-1264), como precisamente serán las cofradía del Sacramento y el fomento de la profesión del Corpus y que en nuestra realidad geográfica nos llevan a entender en parte porque Puebla de la Calzada, Montijo, Torremayor o la Nava de Santiago comiencen a potenciar estas manifestaciones sacramentales ya en el siglo XVI y tan pegadas a un no tan efectivo Trento y si a un “efecto que venía desde atrás y con tiempo”.

Estamos ante procesos históricos donde el protagonista es el hombre y donde la inmediatez no existe como producto dentro del comportamiento en el Medievo ni tampoco en la Modernidad (diríamos que realmente en ningún espacio histórico), máxime si además le añadimos el aditamento “religioso”, con lo cual todo se hace más pausado, más lento, más preciso de plasmar en la realidad, respondiendo a este comportamiento de larga duración que son tan interesantes en la Historia[3].


Por tanto, cuando nos adentramos en el estudio de la Comarca emeritense de nuestra Baja Extremadura y nos centramos en la realidad local de Puebla de la Calzada, el proceso indudablemente jamás puede ser de una proximidad explicativa cronológica tan cercana a los efectos de Trento (que tendrá en ella su lógico impacto, posterior y nadie lo pone en duda), que le dará en su momento el empuje y como hemos ya dicho anteriormente, el auge necesario, pero creemos que más adentrados en el siglo XVII.

Ilustración de la Venerable Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo y Ntra. Sera, Mediadora de la Salvación.

Lo entendemos todo mejor si sabemos que la primera cofradía sacramental fue creada en Italia por los franciscanos Cherubino Di Spotelo y Bernaridno Tomitano hacia el año 1484 y segundamente en Milán en el año 1501 ya como puerta de salida hacia Europa y España de manera que en el siglo XVI comienza a crearse este tipo de hermandades: 1538, 1539, 1576, 1592, especialmente ya también de la mano del papa Clemente VIII (1592-1605), quien impulsa de sobremanera las hermandades del Sacramento, la adoración al Santísimo y finalmente para la centuria siguiente quedan abiertas las puertas para esas normas de Trento.

Tampoco olvidamos desde el impulso papal a Gregorio XIII (1502-1585), que llegó a ser diputado confidencial en Trento, participando en su clausura en 1563, de una sólida formación filosófica y teológica que promovió precisamente el tema mencionado anteriormente de la creación de escuelas para la formación del clero y el amor del pueblo a la Eucaristía.

Si conjugamos todos elementos podemos quizá mejor entender por qué en el caso de Puebla de la Calzada hay en una edad ten temprana una cofradía del Santísimo Sacramento y ser conocedores con mayor precisión a través de su libro (posterior copia) de constitución del año 1579 de lo que significó para la villa.

La Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar en Puebla de la Calzada nombraba mayordomo y dos regidores el Domingo siguiente a la celebración de la festividad del Corpus Christi (seguimos el expresado libro, pero no caemos en un exceso de reiteración de la cita para no abrumar al lector), así como a dos regidores. El mayordomo debía ser expresamente un clérigo y de los dos regidores uno de ellos debía ser caballero hidalgo para dejar que “el segundo regidor sea labrador de los principales del pueblo…” sin que éste pudiera desempeñar cargos como alcalde o regidor de la villa. Serán precisamente ellos, mayordomo y regidores quien al año siguiente elijan a sus sucesores.

Nos encontramos en un siglo el XVI en el que la sociedad, el modelo económico, el político y por supuesto el religioso responde al afamado término francés conocido como Antiguo Régimen (que caería entre 1789-1799 tras la Revolución Francesa) lo que implica de manera especial en el tema que estudiamos una estamentalización es decir, un compartimento tan cerrado que organiza toda la sociedad, hará que asociaciones como las cofradías queden limitadas en sus cargos a personas que sirven de referencia social, más que realmente por su status (muchos eran del pueblo llano o estamento no privilegiado, por ejemplo uno de los regidores de la cofradía en Puebla de la Calzada), pero si por su prestigio ante los conciudadanos, lo que lleva envuelto aspectos concetos y un tanto abstractos para el momento y en los que no podemos adentrarnos ahora.

Debe igualmente quedar claro que representar un cargo en una hermandad ni mucho menos suponía una comparación con un cargo de carácter concejil o administrativo, pero si permitía en determinados momentos y situaciones, por ejemplo, en un cortejo procesional poder momentáneamente “codearse” con cierta élite local de la misma manera que al referenciar el clérigo como mayordomo de la cofradía, estamos haciendo referencia al bajo clero secular.

Las reglas y ordenanzas de 1579 para Puebla de la Calzada[4] son de una extraordinaria belleza y claridad para poder entender los actos públicos y lo que era el propio ejercicio de los cargos en la villa ya desde finales del siglo XVI. Estas hermandades fueron conocidas también como Hermandades de Minerva a imitación de la fundada en la iglesia de Minerva en Roma en el año 1539 y con ella su generalización.

El mayordomo[5] y los regidores ocupan el lugar central del cortejo procesional según las normativas recogidas por la hermandad, siendo además quienes marcaban e imponían el orden en la procesión pues el propio mayordomo designaba quienes eran los sacerdotes que portaban el palio para ubicarse el mismo delante con su vara de mando.

Muy importante en relación con el Santísimo Sacramento de Puebla de la Calzada es el sentimiento de carácter cultual y festivo. Así por ejemplo “cada año la Dominica Infraoctava Corpus Chirsti…” se hacía una procesión donde era sacado el Santísimo Sacramento con hachones de cera encendidos, bajo palio el Santísimo como hemos indicado ya, ordenando que tanto hombres y mujeres (aspecto sumamente interesante el de la presencia de las mujeres porque como veremos en la segunda parte de este estudio, en las llamadas procesiones de sangre o disciplinantes no aparecerán ejerciendo esa función), vayan con “candelas encendidas” y así poder ganar las indulgencias y perdones

Rica la actividad del Santísimo Sacramento en cuanto a que gracias a su libro de fundaciones sabemos que ya en el siglo XVI en Puebla de la Calzada se realizaban danzas y eran todos los años representados los famosos “autos sacramentales”[6]. En la visita del año 1605, el mayordomo de la Cofradía queda reflejado el siguiente pago: “Mas dio por descargo cuarenta reales y medio a Clemente Hernández por un auto que hizo la octava del Corpus Christi”[7].

En este día por excelencia de la Octava del Corpus la cofradía, casi como medio impuesto por la misma Iglesia en el sentido de la formación y adoctrinamiento del pueblo, la hermandad traía un predicador, costumbre que, ante la preocupación por parte de las instituciones locales eclesiales en una adecuada y correcta formación, se podía llegar a repetir varias veces a lo largo del año, normalmente en los terceros domingos de mes y era la misma cofradía la que corría con los gastos del predicador así como el ofrecimiento, según insistimos consta en sus ordenanzas, con donaciones para la cera (importantísima en estas hermandades para el alumbrado del Santísimo). Ahora sí y metidos ya de manera avanzada en el siglo XVII, estas costumbres fueron muy potenciadas por el Concilio de Trento: formar a los feligreses.

Igualmente dejamos para un estudio posterior relacionado estacionalmente más con la llegada de la fecha del Corpus, otras muchas actividades de esta hermandad y le damos desde la ella la mano a las actividades que realizaba el Jueves Santo permitiendo así adentrarnos en la segunda parte de este estudio con el completamos un avance del sentir de Puebla de la Calzada en Semana Santa.

Hemos iniciado el estudio con esta cofradía Sacramental por la extraordinaria importancia que tiene, junto a las patronales, para comprender el sentir y el saber hacer del pueblo a lo largo de los siglos y que merece -como ya expresamos más arriba- un amplio estudio en su momento. Además, es imposible separar la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Semana Santa porque la propia expresión de Semana Santa es aquella que acoge los tres días por excelencia en la celebración del cristiano que conocemos como Santo Triduo Pascual donde uno de ellos, el Jueves Santo es precisamente el día de la institución de la Eucaristía.

Puebla de la Calzada a través de esta hermandad cada Jueves Santo realizaba la tarde noches del primer día del Triduo un bello ritual descrito en sus normativas: “Que el Jueves Santo ardan dos hachas de que se encierre el Santísimo Sacramento hasta que se desencierra y para encerrar el Santísimo Sacramento, llevan las lleven encendidas”.

Entrar en el Jueves Santo, conocer el corazón mismo de los días de la Semana Mayor en Puebla de la Calzada es hablar ineludiblemente de otras cofradías que ocupa el centro del segundo estudio: la Hermandad de la Santa Cruz o Vera Cruz, documentada en Puebla a inicios del siglo XVII como explicaremos en la segunda parte acompañado del que fue su hospital inseparable en la vida cofrade de Puebla de la Calzada.


[1] La copia es del año 1617 y se conserva en el Archivo Histórico Diocesano del Arzobispado de Badajoz en la sección Hermandades y Cofradías y que en sus momentos constituyó parte de los fondos documentales del Archivo Histórico Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción de Puebla de la Calzada.

[2] La herejía es cualquier creencia que está en fuerte desacuerdo con costumbres o creencias establecidas, en particular con las creencias aceptadas o la ley de una organización religiosa.​ La Real Academia Española la define como «[e]n relación con una doctrina religiosa, error sostenido con pertinacia».

[3] Interesante todo lo escrito a este respecto por Fernand Braudel en La historia y las ciencias sociales. Editorial Alianza. IIª Edición, 1979. Págs. 60-170.

[4] Cáliz de la parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación en torno a 1575. Catalogación: Francisco Tejada Vizuete.

[5] Imagen: cruz procesional de la parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación en torno a 1630. Catalogación: Francisco Tejada Vizuete.

[6] Un auto sacramental es una obra de teatro religiosa, más en concreto una clase de drama litúrgico, de estructura alegórica y por lo general en un acto, con tema preferentemente eucarístico, que se representaba el día del Corpus entre los siglos XVI y XVIII hasta la prohibición del género en 1765.

[7] Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Sección: Órdenes Militares. Orden Militar de Santiago. Libro nº.: 1017 c. MCF.: 31.