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por Chema Álvarez 🖋️


El último servicio público de Antonia Gómez

La Asociación Impulsa Montijo, de la que soy miembro y secretario, ha solicitado al alcalde de este pueblo que reclame como Ayuntamiento los bienes inmuebles que aparecen en el listado publicado como resultado del acuerdo adoptado por la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados en la que se aprobó la Proposición no de Ley relativa a reclamar la titularidad del dominio o de otros derechos reales inmatriculados a favor de la Iglesia.

Tales bienes públicos han sido inmatriculados por la Iglesia sin que exista un título distinto de la certificación eclesiástica, aprovechando una normativa fraudulenta que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha invalidado por vulnerar los artículos 14 y 16 de la Constitución española.

Los bienes inmuebles inmatriculados en Montijo son los que aparecen como Templo en C/ Sagunto, 3, Templo en Plaza de Jesús, 1, Convento en Plaza San Antonio, 5 y Templo en C/ Campo de la Iglesia, 2. Es de sospechar que este último, Campo de la Iglesia, 2, hace referencia a la parcela que rodea la iglesia parroquial de San Pedro, conocido comúnmente como “el atrio”.

En la exposición de motivos del informe publicado por el Ministerio de la Presidencia, relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, se recuerda “que la posesión en el tiempo no sirve para adquirir bienes de dominio público y que la inscripción es solo la prueba de la existencia de un derecho, no un modo de adquisición. En consecuencia, siempre resulta necesaria la existencia de un título material y previo que justifique la titularidad del derecho real sobre un bien inmueble, que además debe ser susceptible de propiedad privada”.

Ello significa que, a día de hoy y mientras no se demuestre la posesión de ese título, tales inmuebles son bienes de dominio público, es decir, propiedad del municipio de Montijo, y como tales bienes, el Ayuntamiento estaría obligado a recuperarlos.

Hace unos años, viéndolas venir, solicité a Antonia Gómez, archivera de Montijo fallecida recientemente, que me enviase lo que pudiera encontrar sobre las intervenciones hechas por el Ayuntamiento en el Campo de la Iglesia de este pueblo, el atrio. Antonia no solo me envío una muy bien documentada relación de dichas intervenciones (siempre costeadas del erario público y nunca jamás con ningún duro, peseta o euro de la Iglesia), sino también un mensaje de correo electrónico en el que me decía que “en el Registro de la Propiedad solo aparece como del clero el edificio parroquial. Se entiende, por tanto, que el atrio es vía pública”. Antonia, con su natural gracejo y socarronería, cerraba su correo informándome de que, como deferencia con el cura, se le comunicaba la ocupación de dicha vía pública para la celebración de actividades organizadas por el Ayuntamiento, “como regla de convivencia y buenas maneras, para no entorpecer con ruidos las misas y otras celebraciones, léase entierros, cuyos dolientes, en alguna ocasión, se han encontrado envueltos en un marasmo medieval junto al finado “ (cita textual del correo de 07/04/2015).

Gracias a este servicio de quien fuera archivera municipal -el último, quizás, más allá de la vida- la solicitud de Impulsa Montijo permitiría al Ayuntamiento de este pueblo revertir las fraudulentas inmatriculaciones hechas por la Iglesia y recuperar los bienes de dominio público que pertenecen al pueblo de Montijo, tanto a los creyentes como a los no creyentes. Y digo permitiría (no “permitirá”) porque es de temer que dicha solicitud caiga en saco roto, visto el trato de privilegio que el Ayuntamiento de Montijo (gobierne quien gobierne) ha deparado siempre a la Iglesia católica y a sus feligreses en este pueblo.

Tampoco cabe esperar mucho de los partidos de la oposición, ensimismados en su lucha por el voto cuantitativo y temerosos de que, si van contra la Iglesia, les reste apoyo en las urnas. París bien vale una misa. Sí cabe, no obstante, agradecer la última labor de Antonia, empleada de la función pública al servicio de la ciudadanía. A pesar de que, finalmente, la Iglesia se apropie indebidamente de los bienes públicos de este pueblo, con el consentimiento de un Ayuntamiento que muy posiblemente no hará nada, en un signo de estos tiempos en los que los servidores públicos defienden los intereses privados, quedará el afán compartido por defender y preservar el patrimonio de los vecinos y vecinas de Montijo, lo que es de todos y de todas, y no de unos pocos, a pesar de que a una gran mayoría le importe un bledo esta cuestión y no le inquiete para nada ver cómo le roban lo suyo ante sus propias narices. Si hay algo que aprendimos hace ya mucho tiempo es a predicar en el desierto.

Copio a continuación, por su interés, la relación de intervenciones realizadas por el Ayuntamiento de Montijo sobre el Campo de la Iglesia, el atrio, tal cual me la facilitara en su día Antonia Gómez, archivera municipal.

Chema Álvarez

• Ver / Descargar Intervenciones del ayuntamiento de Montijo sobre el Campo de la Iglesia

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