La historia de Sherezade, musicalizada con unas bellísimas composiciones de inmortales autores, embaucó a los espectadores, que desde el primer momento se deleitaron con las evoluciones de los bailarines que engancharon a grandes y pequeños con esa preciosa historia de amor y complicidad.
Las coreografías, creadas por la directora de la escuela, Nuria Lozano, fusionaron, en perfecta armonía, la clásica con la danza oriental, para crear esa magia que impregnaba toda la obra.
Una escenografía sencilla y a la vez sugerente recreaba la sutileza de los palacios árabes y la exquisita iluminación, especialmente diseñada para la ocasión por Juan Francisco Pozo; conformaron el ambiente propicio donde la bella Sherezade urdió la estratagema y enamoró al sultán con sus narraciones.
Ha de hacerse especial mención al vestuario, diseñado por Paqui Carretero, con el que ha sabido recrear la suntuosidad de los harenes árabes. Igualmente, agradecer, desde esta página abierta, a todos los padres y madres de los alumnos por sus horas de aguja e hilo poniendo cada una de las perlas y brillantes que cada traje incorporaba; una labor silenciosa que todos los que suben al escenario quieren reconocer con un fuerte aplauso sordo desde estas líneas.
Ahora ya, ha llegado la hora del merecido descanso, con la satisfacción del trabajo bien hecho y la esperanza de volver a encontrarse el próximo curso para continuar con la ilusión y el trabajo interminable de la Danza.

















