Cómo superar un mes de confinamiento por el COVID-19 nuria moreno psicologa

Ya se ha cumplido una semana de confinamiento, tras la declaración del estado de alarma por la crisis del COVID-19, y el Gobierno anuncia que se ampliará al menos hasta el 11 de abril

Hemos pedido a la psicóloga, especialista en psicoterapia, Nuria Moreno Rodríguez, profesional con más de veinte años de experiencia y resultados ampliamente contrastados, que nos de una pautas para sobrellevar esta situación inédita en el mundo:


Nadie es un superhéroe

Lo primero que debemos saber es que protegiéndote del impacto físico (contraer la enfermedad), te proteges de un terrible impacto psicológico (padecer la enfermedad).

Todos somos una pieza de una cadena. En la primera línea de fuego están los sanitarios, que nos piden nuestra única aportación: no ser una pieza de transmisión.

Prevenir secuelas

Aportando nuestra contribución estamos ayudando a la cadena entera, pues si COVID-19 se topase con nosotros, las secuelas (hablaré solo de las psicológicas), serían complicadas al tratarse de un suceso nuevo en el mundo.

Si este impacto no supiesemos solucionarlo quedaría atrapado en nuestras redes neuronales de memoria de forma disfuncional, pudiendo en un futuro convertirse en un trauma transgeneracional, al traspasar nuestra manera de comportarnos: sentimientos de irritación, ansiedad; pensamiento: ¿por qué me tocó padecer esto a mí? Cambiará nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos, con nuestra familia, pareja y con el mundo.

Fíjate la importancia entonces que le vas a dar a quedarte en casa. No castigado, sino protegido. No me estoy preocupando por el virus, me estoy ocupando de él.

A tener en cuenta

Tengamos en cuenta que, si en nuestras memorias teníamos sucesos traumáticos previos, la forma en la que reaccionaremos ante el COVID-19 va a ser diferente en este caso.

Tendremos mucha más ansiedad, la gestionaremos de forma más ineficaz y enseñaremos a nuestros familiares a gestionarla dándole sustento a nuevas formas de padecer sufrimiento, dando poder a nuestros pensamientos atemorizantes que se quedarán instalados en nuestras redes neuronales y en nuestra manera inadecuada de desenvolvimiento en el mundo.

Por tanto, no se trata de confinamiento. Es una palabra que se ha usado para que entendamos un concepto. Ojalá cuando esto termine podamos comprobar que COVID-19 ha cambiado la forma de relacionarnos y comencemos a ejecutar más inteligencia emocional. Nos ayudará a comunicarnos sin tantos rodeos, sin lugar a dobles sentidos, a tener que hacer el esfuerzo de vislumbrar el interlineado de las frases.

Comparar a la baja

Como terapeuta EMDR he aprendido a comparar a la baja, es decir, a pensar que mucho peor sería saber que no tenemos agua, o que el virus se transmite por el aire, o que la presencia policial no está para ayudar sino para castigar. Vamos a observar desde nuestra ventana como no es así. E igual que esto tuvo un principio, desde que escuché la palabra coronavirus, hasta que la situación se normalice y llegue su final.

El nivel de incredulidad es alto porque no sabemos a qué nos enfrentamos y porque todo está sucediendo tan rápidamente que no sabemos muy bien cómo reducir nuestro enemigo. Vamos a usar este nuevo respaldo que sentimos de saber que el mundo entero está luchando contra un enemigo común que ha tenido la habilidad de unirnos, sin él pretenderlo.

Las charlas desde los balcones con los vecinos y online con los familiares, las colas de la farmacia, el llamar a un conocido que no dispone de coche para ver si necesita que le compremos en el supermercado… está sirviendo de descompresión para todos. Es una nueva y maravillosa forma de recibir soporte. Es una nueva forma de intervención que calma, une y fortalece al sentir la pertenencia a un grupo.

Nadie es un superhéroe

Estamos aprendiendo a comportarnos según van pasando los días y los eventos. Estamos adaptándonos de forma precipitada a lo que va surgiendo. Por tanto, te recomiendo que no te anticipes a los acontecimientos hasta que no pasen. Solo conseguirás atemorizarte. Haz lo que esté en tu mano. Lo que no, simplemente acéptalo.

No estoy deslegitimizando tus emociones. Me ofrezco para que me las cuentes, las recogeré con sumo cuidado y te mimaré hasta que poco a poco las disolvamos y las hagamos adaptativas. El cuerpo sana cuando suelta las emociones desadaptativas. En muchas ocasiones siguen ahí porque no has sentido que había alguien con el interés suficiente en tu historia, alguien que te ofreciese sus manos para tú depositar cuidadosamente tu dolor. Saca esa emoción, estoy capacitada para escucharte, acompañarte y guiarte hasta que te sientas seguro.

Cuando todo esto pase

Cuando todo esto pase, nos felicitaremos por lo que hemos aportado y por la entereza de como lo hemos superado. No hay fórmulas mágicas. Cada uno hace lo que sabe con sentido común y con valentía.

Nuestros valores antiguos y los nuevos que se están gestando tras este terrible impacto nos ayudarán a sentirnos responsables de nuestros actos, a reiterar que hemos sido un modelo para nuestros hijos, saber que hemos dado una respuesta adaptativa de crecimiento frente a esta emergencia sintiendo que en esta cadena un eslabón en el que tú también estabas incluido, derrotó al COVID-19.

Nuria Moreno
Psicóloga especialista en terapia EMDR
colegiada: EX-512


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