Charlamos con Santiago Fernández, Medalla de Montijo 2020, sobre los retos de la educación ambiental
¿Cuál es tu área de trabajo en la Universidad de Extremadura?
La parte de investigación se centra en el inventario ambiental de la flora urbana, hasta llegar a la evaluación de impacto ambiental en las ciudades y en ingeniería civil en entorno urbano. Estudiamos todo lo que tiene que ver con la alerginicidad, el impacto ambiental y el cambio climático. Precisamente el cambio climático es el desafío de nuestra generación.
¿Qué es el desarrollo sostenible?
Que se satisfagan las necesidades presentes y comprometerlas a necesidades del futuro, y ese es el desafío de todos desde los más pequeños hasta los más mayores.
Los mayores tenemos que intentar luchar y dar más ejemplo a los más pequeños, porque el futuro al fin y al cabo va a ser de ellos. Como mínimo debemos dejar el planeta Tierra como nos lo dejaron a nosotros nuestros antepasados.
¿Cuáles son los pilares de la educación ambiental?
Los tres pilares en los cuales debe sustentarse nuestra generación, para luego transmitírselos a la generación siguiente, son la educación, la implicación y la concienciación ambiental.
En Extremadura, ¿cómo estamos de concienciación?
Por una parte, el entorno en el que estamos aquí en Extremadura hace que estemos muy implicados con el medio ambiente. La mayoría de la población de nuestra comunidad autónoma vive en pueblos o en ciudades que no son excesivamente grandes. Eso hace que estemos un poco más integrados.
Creo que todavía nos falta para acercarnos al modelo de sostenibilidad que se ve en otros países del norte de Europa. Es cierto que las condiciones ambientales aquí son diferentes. Hace más calor que en el resto de los países de Europa y esas condiciones también de alguna manera hay que tenerlas en cuenta a la hora de hacer esa diferenciación.
¿Cuáles serían los grandes retos en este campo para mejorar esa concienciación?
En primer lugar, sería necesario que a todos los niveles –legislativos, políticos, a nivel de medios de comunicación, de instituciones públicas– se estableciese un consenso de cuales van a ser las principales directrices en materia ambiental en los próximos años. Y que, a partir de ahí, haya políticas de energías renovables, políticas de reciclaje, políticas lo más sostenibles posible…
Muchas veces los políticos dicen una cosa y hacen lo contrario. No es cuestión de señalar conductas concretas, porque se ve en todos o por lo menos en la mayoría.
A nivel de medios de comunicación, creo que sería necesario también buscar ese consenso, esa voluntad. No buscar la noticia rápida, si no que se buscase realmente la necesidad de hacer pedagogía en el tema ambiental.
A niveles de la administración pública –y hablo en primera persona– lo que nosotros estamos intentando en el edificio en el que estamos, es hacer de él un lugar lo más sostenible posible, para que los estudiantes que pasan por allí vean que otro tipo de modelo es posible. Desde intentar que los alumnos impriman el menor papel posible, hasta que utilicen energías renovables dentro del centro. Que haya algún servicio de domótica –que se apaguen y enciendan las luces solas–, recalcar la importancia de cerrar los grifos… en resumen, educar en otro tipo de modelo.
Santiago Fernández Rodríguez (Montijo, 1985) es doctor en Ciencias ambientales por la universidad de Extremadura.
La Corporación Municipal de Montijo le ha concedido la Medalla de Montijo por su dilatada labor de investigación y divulgación en la materia medioambiental, reconocida internacionalmente con la concesión de prestigiosos premios, y por hacer gala públicamente de su orgullo de ser extremeño y particularmente montijano.
















