Encuentro con Carlos Blanco en el CEIP Príncipe de Asturias de Montijo

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No era tiempo de siembra pero seguro que la entrega y la extraordinaria capacidad del poeta para impregnarnos con sus versos pusieron la semilla de la poesía en muchas de las inquietas almas infantiles con las que compartió la mañana.

Recitó versos, cantó poemas y cual un imán poético enredó a los chicos en sus versos. Todos aprendimos a disfrutar de la poesía a través de las variadas y originales propuestas de Carlos.

Poesía en las piedras, en los huesos, en cualquier objeto cotidiano… fue saliendo de la mochila del poeta que, como un juglar medieval, heredero de la lírica y forma de hacer tradicional acabó atrapándonos en el hilo de sus versos.

El gusto por la poesía, por el decir cuidadoso, por el amor y el respeto por la palabra, por la lectura como refugio de espíritus inquietos y soñadores, la invitación a plasmar por escrito nuestro pasar por la vida o nuestras inquietudes nos llegaron gracias a Carlos.

Carlos nos descubrió su amplio abanico creativo presente no sólo en sus versos. La vida poética encerrada en los objetos cotidianos, sus delicadas ilustraciones para «La bruja Piruja» o los juegos populares y, al final, el valor añadido de sus libros enriquecidos por sus dedicatorias: pequeñas obras de arte.

Gracias Carlos por este día. Aquí tienes tu casa, te decimos: ¡hasta pronto amigo!, con el abrazo y el reconocimiento de los chicos y profesores de Montijo.

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