Hablamos con Fran Carrillo Pilo, médico y músico, tras el lanzamiento de «The Paradise has gone»

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Fran Carrillo publica su segundo single, “The Paradise has gone”

Fran Carrillo Pilo de Puebla de la Calzada y con 31 años, compagina su carrera como médico con su pasión por la música.

Tras dos años de trabajo en el Centro de Salud de Montijo, este joven artista ha dado el salto a la escena musical de forma semi-profesional.

Hace tres meses lanzó su primer sencillo y ahora presenta su segunda propuesta: “The Paradise has gone”.

Charlamos con Fran para conocer mejor esta faceta creativa, su proceso de composición y cómo logra equilibrar dos vocaciones tan distintas como la medicina y la música.

Fran Carrillo Pilo durante la grabación del videoclip de “The Paradise Has Gone”, en un entorno natural que refleja el tono melancólico de la canción.
Fran Carrillo Pilo. (Fotos: cedidads).

Para empezar, cuéntanos un poco sobre ti: ¿cómo empezó tu relación con la música y qué fue lo que despertó esa pasión?

Empecé a estudiar música desde muy pequeño. Tanto, que no recuerdo realmente si me gustaba, o si lo hacía y por eso comenzó a gustarme.

Mi formación es en música clásica: con 8 años inicié estudios de piano en el conservatorio de Montijo, terminando 10 años después. Tras esto entré en el Coro de Cámara de Extremadura, el coro con mayor nivel de nuestra región, con quienes he aprendido mucho.

Volví al conservatorio de Montijo para estudiar canto y complementar mi formación musical. Para mí la música es mi gran afición, y tengo la fortuna de poder disfrutarla realizando proyectos profesionales, como puede ser cantando en óperas, con orquesta, como director de coro…

¿Cómo logras equilibrar tu faceta de médico con tu carrera musical? ¿Se complementan de alguna manera o viven en mundos completamente distintos?

Dificultoso. La medicina es una profesión muy absorbente, no sólo cuando se estudia sino también en su ejercicio profesional. Y la música también. Exige muchas horas de ensayo y dedicar gran parte de tu tiempo libre a los proyectos. Al final lo haces porque ambas son muy satisfactorias. En cierta manera se retroalimentan. Tienen ambas una vertiente humanista: la medicina te expone a situaciones complejas, la música lo expresa y sirve de esparcimiento.

Recientemente has empezado a compartir tu música como cantautor. ¿Qué te impulsó a dar ese paso y mostrar tu trabajo al público?

Siempre he tenido una vertiente de producción artística. Al empezar la universidad comencé a componer canciones como entretenimiento, una vez acabado el conservatorio.

De esa época son muchas de mis canciones; pero se quedaron guardadas en mi memoria. Tenía la ilusión de poderlas producir, aunque era más un deseo que una realidad.

Al final, poco a poco, las fui enseñando a familiares y amigos, hasta que me animaron a dar el paso.

Publicarlas sirve para mostrar a los demás algo que te gusta y te hace feliz, y que esperas que puedan disfrutar.

¿Por qué elegiste el inglés como idioma para tus canciones?

Tengo canciones compuestas en varios idiomas: inglés, italiano y español, a veces mezclándolos en un mismo tema.

Es fruto de la inspiración y la creatividad, hay canciones que te surgen en inglés, otras en castellano… Reconozco que el inglés me gusta, entre otros, porque suena “muy pop”. Tiene una sonoridad comercial, sencilla, asociada a la música popular actual.

Al final la mayoría de mis canciones están compuestas en inglés. Pero espero pronto poder publicar una en español.

¿Cuáles son los temas que inspiran tus canciones? “I Wish I Was Born in Nevada” tenía un tono muy íntimo y personal. ¿Qué historia o emoción hay detrás de “The Paradise has gone”?

Es verdad que suelo tratar temas intimistas. Son cuestiones no tan habituales para la música comercial, donde la inmensa mayoría son canciones de amor. La mayoría de las mías, no.

Suelen ser cantos a la esperanza, a la melancolía, tópicos literarios clásicos con un enfoque actual, tema escapista…

Son situaciones que he ido viviendo y que expreso de esta manera. Por cómo es el proceso artístico, evidentemente está exagerado, con alta intensidad emocional.

“The Paradise has gone” trata sobre la pérdida, sobre el no saber salir de una situación desgarradora, o el no querer salir, quién sabe.

Subyace un hilo de esperanza en que las cosas cambiarán. Es un tema intenso, como he dicho, con una letra y un tratamiento poético. Hasta el videoclip tiene metáforas sutiles.

Tu primer sencillo, “I Wish I Was Born in Nevada”, no tuvo videoclip, pero con “The Paradise has gone” has dado ese paso. ¿Cómo ha sido la experiencia de crear un vídeo para tu música? ¿Qué querías transmitir visualmente?

Queríamos grabar un videoclip porque refuerza la canción y favorece la interacción con el público.

Ha sido costoso pero divertido: ideas para secuencias, elegir localizaciones, aprender a usar el editor…

El videoclip es completamente amateur, grabado incluso con móvil. Lo he editado yo mismo, pero estoy muy satisfecho con el resultado: me parece un resultado bastante profesional, y creo que refuerza la idea de la canción.

¿Dónde podemos escuchar “The Paradise has gone” y ver el videoclip? ¿En qué plataformas está disponible?

La canción está disponible en Youtube, Spotify y todas las plataformas digitales.

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