
José Antonio Martín Parada explica cómo buscar información sanitaria fiable en internet, evitar autodiagnósticos y reconocer fuentes seguras sin sustituir la consulta profesional de referencia
Entrevista:
«Tenemos la información literalmente en nuestra mano», José Antonio Martín Parada, fisioterapeuta del Núcleo de Salud Comunitaria del Centro de Salud Montijo-Puebla de la Calzada.
¿Por qué se ha convertido internet en una herramienta habitual para resolver dudas relacionadas con la salud?
Somos curiosos, nos gusta saber y más si se trata de algo relacionado con nosotros mismos como es la salud. Antes teníamos que conformarnos con preguntarle al médico, con lo que nos decían en algún programa de divulgación de los medios de comunicación o con buscar en alguna enciclopedia. Hoy día tenemos la información literalmente en nuestra mano gracias a los móviles, internet y la Inteligencia Artificial (IA).
¿El desarrollo de internet y de la inteligencia artificial debe considerarse positivo o negativo?
Este gran desarrollo de internet y de la IA no es en sí mismo ni bueno ni malo, depende del uso que hagamos de él (este mismo artículo ha sido escrito con ayuda de la IA).
Los beneficios de informarse sobre salud
¿Qué puede aportar a los pacientes un mayor conocimiento sobre su salud?
Es bueno saber. Una persona bien informada puede participar de forma más activa en la toma de decisiones relacionadas con su salud y en su autocuidado. Además, conocer mejor una enfermedad contribuye a reducir la incertidumbre, mejora su gestión y facilita el seguimiento de los tratamientos.
¿Cuáles son las principales ventajas de buscar información sanitaria en internet?
Acceso rápido y cómodo a información sanitaria actualizada. Mientras que un libro o una revista tardan en ser publicados, ocupan volumen y hay que transportarlos, los contenidos de internet pueden ser actualizados en el acto y están accesibles en cualquier momento y desde cualquier lugar con tal de tener un dispositivo con conexión a la red.
Mayor conocimiento sobre enfermedades y tratamientos. Hoy día podemos encontrar información en Internet casi de cualquier tema con la profundidad que deseemos.
Mejor comprensión de las recomendaciones de los profesionales sanitarios. Resulta un buen complemento a la información proporcionada por el profesional que nos ha atendido al encontrar los conceptos clave con otras formas de expresión.
Posibilidad de encontrar recursos educativos, programas de prevención y hábitos saludables. Multitud de profesionales y entidades ofrecen contenidos de forma gratuita a través de internet y redes sociales para llevar una dieta saludable, hacer ejercicio, cuidar la salud mental…
Acceso a asociaciones de pacientes y grupos de apoyo. Cualquier asociación de pacientes de ámbito nacional o más local tiene su presencia en internet y/o redes sociales. Resultan de gran utilidad para afrontar la enfermedad que te afecte a ti o a un familiar tuyo.
Desinformación y autodiagnóstico
¿Cuál es uno de los principales peligros de consultar cuestiones sanitarias en la red?
En primer lugar, hay que tener en cuenta que no toda la información que aparece en internet es fiable. Cualquiera puede publicar lo que quiera sin tener conocimientos de la materia que aborda y sin respaldo científico que lo avale. Las redes sociales y algunas webs difunden tratamientos sin evidencia o teorías pseudocientíficas. No puedes fiarte de lo primero que encuentras al realizar una búsqueda porque puede ser erróneo y hacerte más mal que bien si te fías de ello.
¿Por qué internet no debe utilizarse para realizar un autodiagnóstico?
No basta un síntoma aislado para averiguar qué te ocurre pues pueden tener múltiples causas. El profesional sanitario, (que ha dedicado años a su formación), necesita valorarlos adecuadamente teniendo en cuenta la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias necesarias, apoyándose en otros profesionales cuando es necesario, para poder llegar al diagnóstico. ¿Crees que tú solo vas a poder hacerlo?
¿Qué consecuencias puede tener la búsqueda constante de síntomas?
Desde antiguo existe la hipocondría, el miedo intenso a estar enfermo que genera gran ansiedad y malestar a quien lo padece. El auge de internet ha hecho aparecer un nuevo fenómeno, la hipocondría digital o cibercodndria, es decir, la ansiedad y el miedo intenso causados por buscar y creer diagnósticos de enfermedades graves en internet en vez de consultar con el profesional sanitario.
¿Qué riesgos conlleva seguir recomendaciones encontradas en internet sin consultar a un profesional?
Seguir recomendaciones obtenidas en internet sin supervisión profesional puede ocasionar efectos adversos, interacciones entre medicamentos o retrasos en el diagnóstico de enfermedades importantes.
¿Cómo se pueden reconocer las falsas promesas relacionadas con la salud?
Es habitual encontrar anuncios de productos «milagro» que prometen curaciones rápidas para enfermedades crónicas, pérdida de peso sin esfuerzo o mejoras espectaculares de la salud. Cuando algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente no lo sea.
Cómo reconocer una fuente fiable
¿Qué debe comprobar una persona antes de confiar en un contenido sanitario?
Es importante comprobar quién firma el contenido. Debemos desconfiar de publicaciones anónimas o de personas que no acreditan formación o experiencia en el ámbito sanitario y de la materia que abordan.
¿Qué entidades suelen ofrecer información más fiable?
Las fuentes más fiables suelen ser de organismos públicos, universidades, hospitales, colegios profesionales, sociedades científicas y organizaciones sanitarias reconocidas.
Cuando la organización ofrece contenido tanto para pacientes como para profesionales lo señala de forma clara ya que no será la misma ni en el fondo ni en la forma de presentarla.
¿Qué otros elementos permiten valorar la calidad de una información?
La información de calidad suele citar estudios, guías clínicas o documentos elaborados por expertos y no se basa solo en el gusto o la opinión personal del autor.
La medicina evoluciona constantemente. Un contenido correcto hace diez años puede haber quedado obsoleto en la actualidad y no ser de utilidad.
Si una publicación intenta vender un producto o servicio a la vez que ofrece información sanitaria conviene ser más precavido.
Páginas recomendadas para consultar información sanitaria
¿Qué fuentes pueden utilizarse para buscar información fiable sobre salud?
Algunas páginas recomendables son:
• Servicio Extremeño de Salud y otros servicios autonómicos de salud.
• MedlinePlus, servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
• Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estas fuentes ofrecen información elaborada por profesionales y basada en el conocimiento científico disponible.
El papel de los profesionales sanitarios
¿Puede internet sustituir una consulta con un profesional?
Internet puede complementar la información recibida durante una consulta, pero nunca sustituir la valoración de un profesional sanitario. Ante síntomas persistentes, dudas importantes o situaciones urgentes, la mejor decisión continúa siendo consultar con médicos, enfermeras, fisioterapeutas, farmacéuticos u otros profesionales cualificados.
¿Cómo debe plantearse la relación entre los pacientes, los profesionales e internet?
La relación entre pacientes y profesionales no debe entenderse como una alternativa a internet, sino como una colaboración. Puedes acudir a la consulta con información previa obtenida en la red, pero es importante contrastarla con fuentes expertas y plantear las dudas que hayan surgido.
Cinco consejos para buscar información sanitaria
¿Qué recomendaciones básicas deben seguirse al consultar cuestiones de salud en internet?
No utilices internet para autodiagnosticarte. Contrasta la información en varias fuentes fiables. Desconfía de tratamientos milagrosos y testimonios espectaculares. Comprueba la fecha de publicación del contenido. Ante cualquier duda relevante, consulta con un profesional sanitario.
¿Con qué idea debe quedarse la población?
Internet ha democratizado el acceso al conocimiento sanitario y puede ser un gran aliado para mejorar nuestra cultura de salud. Sin embargo, la abundancia de información obliga a desarrollar una actitud crítica. Saber distinguir entre fuentes fiables y contenidos engañosos es una habilidad cada vez más importante para proteger nuestra salud.
Informarse es positivo. Hacerlo con criterio, contrastando las fuentes y confiando en el asesoramiento de los profesionales sanitarios, es la mejor manera de aprovechar las ventajas de internet evitando sus riesgos.
















