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por Juan Antonio Alfonso Naranjo

Llevaba meses esperando a que estuviera disponible, pero por fin puedo decirlo: acabo de terminar de ver ‘El Silencio de Otros’. Tengo 20 años, pero un montón de generaciones después de la Guerra, la Dictadura y la instauración de la democracia, también yo he sido testigo del intento de silenciar lo sucedido durante aquellos años.

Es muy, pero que muy triste que, hasta segundo de Bachillerato -esto es, hasta hace menos de dos años-, no hubiese visto la Guerra Civil y la Dictadura en clase. Formaba, en su totalidad, parte del temario en 4º de la ESO y también cabía alguna pequeña mención a los hechos en las asignaturas previas de Ciencias Sociales, pero nada de nada.

Cuando yo pasé por la ESO, alguien de la sala de profesores del Colegio Ntra. Sra. del Carmen (Puebla de la Calzada) optó por silenciar la Guerra Civil y la Dictadura del temario.

“Es una parte muy dura y fea de la historia, así que no merece la pena darla”. Estas fueron las palabras de mi profesora de Historia del colegio cuando fue el turno de la Guerra Civil Española y de la 2ª Guerra Mundial. Lo poco que se daba del tema -porque algo había que dar, obviamente- se desvanecía rápidamente en los irrisorios y ridículos exámenes de final de cada unidad, corregidos a la velocidad del rayo y compuestos por preguntas que conocíamos con anterioridad. Esto último filtraba gran parte del contenido, que quedaría sin estudiar.

Por supuesto, sobraba tiempo de clase. ¿Saben ustedes en qué se empleaba? En copiar, eslabón por eslabón, el árbol genealógico de los Borbones en nuestros cuadernos, algo inútil a esos niveles y, por supuesto, fuera de temario. Una situación caricaturesca, cuanto menos.

Ni una mención, ni tan siquiera de nombre, al colonialismo ni a la Guerra Fría, y eso que tenían cada uno un tema independiente. En definitiva, no sólo la incapacidad de ser objetiva como profesora se tradujo en una reiterada incompetencia, sino que fuimos víctimas -y probablemente mi generación no fue la única- de la desinformación. Yo hice Bachillerato, pero, ¿y la gente que se quedó en los contenidos de E.S.O. de mi Colegio? ¿Saben qué pasó exactamente durante la dictadura de Franco? ¿Saben qué fue el Pacto del Silencio? ¿Saben qué era el Telón de Acero?

¿Es normal que la misma docente pusiera en duda la utilidad de la Ley de Memoria Histórica? ¿Es normal que, en la asignatura de Ética, dijese que todos los chavales/as que hubiesen perdido la virginidad antes los 16 serían como unas “tartas mordisqueadas” que nadie querría probar? Unos muchachos de 15-16 años no tienen por qué ser víctimas de la ideología de NADIE.

Sí, transmití mis quejas reiteradas veces, pero siempre se miró a otro lado. La desinformación de la que se habla en el documental es tan real que duele. Hoy en día, adivinad quien sigue ejerciendo el mismo puesto de trabajo sin habérsele dado nunca ningún toque de atención. Simplemente, espero que la generación que esté ahora por ese punto de su educación -particularmente en el colegio Ntra. Sra. del Carmen- no vuelva a sufrir las consecuencias de una ideología propiamente heredada del ‘Opus Dei’. Si esto no es así, id a dirección y quejaos. Si en dirección miran hacia otro lado, que ya ha pasado, redactad una queja formal y mandadla a los que estén por encima.

No es una tontería: se está jugando con vuestro futuro y con vuestro derecho a una educación lo más objetiva y neutral posible justo en el momento en que vuestro criterio a la hora de pensar libremente comienza a asentarse.

Espero que este texto surta algún efecto,

Un saludo.