La Revista de Ferias de Montijo: todos quieren pillar cacho

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por Chema Álvarez

Hace exactamente 30 años, en el verano de 1987, un grupo de jóvenes de Montijo entre los que me encontraba, la mayor parte estudiantes y redactores de un fanzine que se llamaba Tabutaco (revista irreverente de periodicidad aleatoria), fuimos invitados por el Ayuntamiento de este pueblo a elaborar la Revista de Ferias. Gobernaba entonces el municipio Luis Gragera Zamora, al frente de un PSOE que acababa de ganar las elecciones municipales.

La historia de aquel encargo es sabida: cuando ya teníamos casi todo el material de la revista en la imprenta, sin previo aviso y haciendo uso del despotismo que le caracterizaría durante su reinado, el recién nombrado alcalde intentó colar sin consultar con nadie un “saluda” del Presidente de la Junta de Extremadura a la ciudad de Montijo (Rodríguez Ibarra), de tintes claramente políticos y halagüeño hasta la saciedad más empalagosa con su monaguillo montijano. Ante semejante hecho, perpetrado con nocturnidad y alevosía, un par de semanas antes de la Feria un grupo de los redactores nos personamos en la imprenta encargada de sacar la revista y retiramos nuestros trabajos, en señal de protesta.

Finalmente la Revista de Ferias del 87 se publicó a tiempo. Para ello el Ayuntamiento, con su alcalde de ordeno y mando a la cabeza, recurrió a quien siempre ha sabido arrimar cien ascuas a su sardina, quien pergeñó en un fin de semana un pastiche semejante a otros más que vendrían de su particular manufactura e hiperdulía, una mezcla entre lo profano y lo sagrado, con continuas referencias al ayer que ya se fue para no volver, de rancio sabor a garbanzo viejo.

Ni antes, ni durante varios años después, la Revista de Feria llevaba “saludas” de los grupos políticos municipales. Si acaso, únicamente, el saludo inicial del alcalde como regidor de todos los montijanos y montijanas. No sé, exactamente, cuándo comenzó a llevar en sus páginas iniciales tales saludos, pero barrunto que fue tras la defenestración del alcalde socialista, cuando después de su mandato tuvo que volver como operario del ayuntamiento a un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme.

Lo que sí está claro es que la Revista de Ferias, pagada con dinero público, ha sido siempre un órgano de propaganda política de quien gobierna y al servicio del partido que disponga de la mayoría en el Ayuntamiento de Montijo. Basta recorrer al azar los ejemplares de los últimos 30 años para descubrir que cada alcalde o alcaldesa, gobierno, director o directora de la revista tiene su propia cuadra de colaboradores, algunos de ellos que pierden el culo por publicar en una revista que se edita una vez al año. La censura, así, no se ejerce mediante un recorte de los textos, sino simplemente mediante el ninguneo de quien se supone que escribe desde la otra orilla política y su condena al ostracismo en tanto no demuestre vasallaje y pleitesía.

A principios del verano del 2015, recién ganadas las elecciones en Montijo con una mayoría absolutísima por el PSOE (fulgurante éxito que castigaba la arrogancia y soberbia del anterior alcalde), fui de nuevo invitado por el Ayuntamiento a formar parte de un consejo de redacción con intención de elaborar la revista. Dicho consejo lo integrábamos dos concejalas, una funcionaria del ayuntamiento, el diseñador gráfico y dos o tres aficionados a esto de la pluma.

En la primera reunión se planteó la búsqueda de colaboradores, y aunque hubo quien pretendía continuar con la dinámica de si tú no eres de los míos no puedes publicar, propuse que se acabara de una vez por todas con esa costumbre y que se abriera la revista tanto a unos como a otros, fueran de la cuerda que fueran, puesto que la revista se paga con dinero público y es de todos los vecinos y vecinas de Montijo. Tras discutirlo, todos los asistentes coincidimos en que así debía ser, aunque yo, personalmente, retiré apenas un mes después mi colaboración, como señal de protesta por el exorbitado gasto del Ayuntamiento de Montijo en la corrida de toros de las fiestas y la falta de transparencia de dicho gasto. Me quedé, de nuevo, sin publicar y sin publicar sigo.

Intuyo que las explicaciones dadas por la coordinadora de la Revista de Ferias en cuanto a la publicación del “saluda” del grupo municipal de IU son ciertas. No obstante, tras ver el índice de las colaboraciones para la de este año descubro, sin sorpresa, que la dinámica sigue siendo la misma: se condena al ostracismo y al ninguneo a quien no comulga con las ideas del partido de turno que gobierna o de la directora que dirige. Es cierto que algunas plumas del pueblo han redimido el pasado menosprecio tras un tiempo de silencio o de charlatanería vana, pero se echa de menos el relato impreso de algunas experiencias nuevas en el pueblo o de vivencias que han animado durante este último año la vida política y social, como por ejemplo el final del gasto en toros, gracias a la plataforma animalista, o la aparición de un nuevo partido como Podemos. Lo que puede incomodar al regidor de turno, simplemente, se ignora y así no se publica.

Que es un órgano de propaganda política lo evidencia estos días, también, el afán del grupo municipal de IU-Ganemos-LV por salir en la foto, algo que es técnicamente subsanable si se trata de un error de edición. Todos (PSOE, PP, IU) quieren pillar cacho. Lo mejor –o lo ideal, con plena conciencia del significado utópico de la palabra- sería no poner ningún “saluda” de grupo municipal alguno, que ya tienen su espacio en los plenos, comisiones, etc., etc., o al menos arrumbarlos al final, en las últimas páginas, donde no destaquen mucho, y dejen así la revista para quien la paga y para quien la lee, que es el pueblo, porque la revista es del pueblo y para el pueblo, y no un panfleto de los partidos políticos.

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