por Chema Álvarez

¿Sería mucho pedir que, al menos, las instituciones guardaran un mínimo de decoro lingüístico en los textos que dan a la imprenta para lectura pública? ¿Es tanta la influencia de esa aberrante manera de escribir en las redes sociales que incluso ya estas mismas instituciones pasan de guardar unas elementales normas de ortografía y sintaxis? ¡Ay, Señor, Señor! ¡Lástima de idioma!

Según parece, eso se desprende del cartelito informativo recién expuesto por el Ayuntamiento de Montijo en el que se conoce como “Pozo de la calle Azorín”, suscrito por la Concejalía de Turismo de este Ayuntamiento. La exégesis vertida en tan breve texto no es sólo un anacoluto continuado de los de padre y muy señor nuestro, donde se obliga al hipotético lector o hipotética lectora a releer con atención los párrafos para poder interpretar su significado, averiguar quién es sujeto y qué es predicado, sino que el mismo texto se sostiene a duras penas sobre continuos errores ortográficos provocados, más que nada, por la falta de una adecuada puntuación.

Pase que la mayoría de las placas con el nombre de las calles de este pueblo no lleven los preceptivos acentos y conviertan en llanas casi siempre las calles que deberían ser esdrújulas y agudas, pero que se pongan carteles nuevos a modo de explicación con garrafales faltas de ortografía y puntuación que no hacen más que confundir a los pocos que pretendemos leerlos…¡no tiene nombre ni perdón, por HELIO ANTONIO DE NEBRIJA!, a no ser que al concejal o concejala de turno que firma semejante solecismo le haya dado por la scriptio continua que ejercían griegos y romanos y que despojaba a los textos de una adecuada entonación y prosodia cuando los escribían, mas no cuando los recitaban, razón por la que aparecieron en nuestras lenguas signos gráficos como la coma, el punto y el punto y coma.

Sea como fuere y con la esperanza de que esta escandalizada nota sirva para enmendar tanto los errores cometidos como los que se hayan de cometer, a ciencia cierta más de uno si se sigue dejando tales redacciones en manos de quien no conoce la norma, demos a continuación una transcripción correcta de lo que se supone quiere decir el marrado texto:

“Pozo en calle Azorín.

A propuesta del Jefe Local de Prensa y Propaganda de Falange Española, en 1938 se proyectó la Cruz de los Caídos, que sería inaugurada en 1941 y en torno a la que se comenzaría a levantar el mismo año el parque que habría de llevar su nombre, sobre el solar del antiguo cementerio católico.

Uno de los problemas fue el riego de los jardines, pues el lugar se encuentra emplazado en un terreno pedregoso, y el pozo que se excavó contaba con un escaso manantial.

Próximo al lugar se encontraba un corralón, por entonces propiedad de Sócrates Codes Codes, que contaba con un pozo de abundante acuífero. Arguyendo el Ayuntamiento la necesidad del mantenimiento de plantas y árboles, le fue expropiado en 1941.

No obstante, el señor Codes se reservaría el derecho de servirse del mismo mediante un acceso protegido por una puerta”.

Fin de la corrección.