Durante dos días, el Mercadillo Navideño convirtió el centro del pueblo en un lugar de encuentro entre puestos, talleres, garbanzadas y música en directo
Durante dos jornadas, el centro del municipio montijano ha cambiado su ritmo.

La Plaza de España ha reunido a vecinos, niños, jóvenes y mayores en torno a una cita que, con los años, se ha convertido en una forma sencilla de ocupar el espacio común, un Mercado navideño, organizado por el Ayuntamiento de Montijo, con puestos de adornos, talleres infantiles, comidas tradicionales y conciertos al aire libre.

Sin grandes despliegues. Solo un escenario modesto, unas luces cálidas y el rumor constante de gente que va y viene.
Migas, garbanzos y chocolate caliente
El Mercado Navideño se inauguró el viernes con un taller de cerámica para niños, a cargo de Alma de Cántaro.

Unas mesas alineadas, pinceles, bolas de barro, emociones concentradas.
A escasos metros, una sartén de migas burbujeaba sobre el fuego. La secuencia se repitió el domingo con garbanzada popular… Lo que comenzó como actividad programada fue convirtiéndose en punto de encuentro.

No hacía falta mucho más, comida caliente, un banco libre, conversación al paso.
Música de noche, brasas de tarde
Con la tarde, la plaza fue cambiando de ritmo. Llegó la castañada. Se convirtió en un pequeño foco de calor entre el aire frío. Y poco después, la música.

El viernes, el grupo Diván Du Don subió al escenario con puntualidad. La gente se fue acercando sin necesidad de aviso. Algunos escuchaban desde los laterales, otros se colocaban frente al grupo. Cuando terminó el concierto, el DJ continuó la noche, Macedo.

El domingo ocurrió lo mismo con Los Cassettes, que cerraron el mercadillo con un repertorio conocido por muchas generaciones. Entre tema y tema, algunos bailaban. Otros grababan con el móvil. La plaza seguía siendo la misma, pero tenía otro ritmo.

Durante dos días, la Plaza de España fue lugar de paso y de estancia. La actividad se desarrolló al ritmo del propio pueblo, entre quienes se detenían a mirar un puesto, quienes compartían un vaso de chocolate caliente o quienes se acercaban al escenario al caer la noche.

El Mercado Navideño en Montijo ha ofrecido un espacio común donde la Navidad comenzó con gestos sencillos.

















