
La Plataforma de Pensionistas de Montijo cada jueves en la plaza
Desde hace meses, la Plaza de España de Montijo se convierte en el escenario de una reivindicación constante. La Plataforma de Pensionistas de la localidad ha consolidado sus manifestaciones semanales como una cita ineludible en defensa de dos derechos fundamentales: una sanidad pública de calidad y más plazas en residencias para personas mayores.
Con pancartas en mano y mensajes directos, los manifestantes hacen oír su voz cada jueves frente a lo que consideran una grave desatención por parte de las instituciones. Su principal preocupación: el estado del Centro de Salud Montijo-Puebla de la Calzada y la escasez de plazas en residencias públicas para la tercera edad.
La lucha por el cuidado digno de los mayores
Los portavoces de la Plataforma denuncian una situación insostenible. Aseguran que muchos mayores viven en listas de espera interminables para acceder a una residencia pública y que los servicios sanitarios locales no dan abasto. “Es fundamental que nuestros mayores reciban la atención y los cuidados que merecen”, afirman con firmeza.
Durante la última concentración, los manifestantes denunciaron públicamente un episodio preocupante vivido por un vecino de Montijo, Lucas Fernández. Aunque la agresión no ocurrió durante la protesta, se aprovechó el acto para darle visibilidad y mostrar solidaridad. Lucas y su esposa fueron víctimas de una agresión verbal por parte de personas intolerantes, debido a su etnia y a su situación de discapacidad. El hecho, ocurrido días antes en un bar del centro, fue condenado por la plataforma con un mensaje firme: «¡Con el fascismo, tolerancia cero!».
Testimonio de Lucas
“El Domingo de Resurrección sufrimos, mi familia y yo, un ataque verbal e intento de agresión. Fue un acto claramente racista y xenófobo. Tres mujeres y un chico de unos 35 años, en la zona de los Silos de Pedro, empezaron a decir que había que quemar vivos a todos los gitanos. Esta familia solo viene a Montijo en vacaciones y viven muy cerca de allí. Me levanté a pedirles que tuvieran más educación y no hicieran comentarios racistas, y el chico se dirigió a mí diciéndome que mis andares son de subnormal. Ya bastante tengo con que mi enfermedad está muy avanzada como para, además, sufrir un ataque racista.”, comparte Lucas.
Lucas cerró su intervención con una llamada a la convivencia: “Pido que sigamos manteniendo el mismo respeto hacia las dos culturas.”
















