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por Gerardo Hernández Zorroza

El pensamiento nacionalista no surge del individuo meditativo, sino que penetra más bien desde su cultura, la cual es presentada a su intelecto como superior.

Me llama la atención que el nacionalismo catalán emprenda ahora una deriva que la Historia europea de los últimos decenios advierte es muy peligrosa. Quién lo diría en un pueblo de gente tan inteligente y avanzada… Seguimos, parece ser, sin querer escucharnos, como si no hubiéramos aprendido nada; como si creyéramos en buenos de un lado y malos del otro; sin darnos por enterados de que es mejor no ir al choque ni sacudir los sentimientos más primarios, tan fáciles de manipular por aquellos que mueven desde el pináculo lo que se ha dado en llamar “alta política”. Quienes, si con ello pueden hacer buena “caja”, no les importa provocar el enfrentamiento civil, pues juegan a intereses a los que “el pueblo llano” no está acostumbrado y ni se imagina.