IU presenta un ruego al pleno del Ayuntamiento en contestación a las declaraciones de Argimiro Rodríguez Jerez

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El Grupo Municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Montijo presentó en el pleno ordinario celebrado el pasado 28 de octubre de 2021 un ruego en contestación a Argimiro Rodríguez Jerez en sus declaraciones en el acto institucional de entrega de Medallas y Distinciones del pasado 8 de septiembre.

Ruego al pleno del 28 de octubre de 2021 en contestación al Medalla de Montijo Argimiro Rodríguez Jerez

El Grupo Municipal de Izquierda Unida se ve en la obligación de protestar enérgicamente y contestar aquí a las palabras dichas en el acto de entrega de Medallas y Distinciones, del pasado 8 de septiembre, sin el mínimo rigor histórico, por D. Argimiro Rodríguez Jerez en contestación a una familiar de los miembros de la Corporación republicana que fueron asesinados por los sublevados contra el gobierno legítimo en el año 1936.

Aquellos miembros represaliados fueron nombrados Alcalde y Concejales Honorarios en virtud de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, que establece el derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar y se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura.

La familiar del fusilado dijo en el acto citado que su abuelo, y demás miembros de la Corporación Municipal republicana, impidieron que los 56 presos de derechas que se encontraban en el convento de las monjas tras el golpe de Estado fueran quemados por unos milicianos radicales que llegaron de fuera. Pero de nada les valió a aquellos, pues después serían eliminados por los golpistas. La familiar aclaró que hablaba sin odio ni rencor, pero que se alegraba que, por fin, se hiciera justicia con aquellos montijanos que defendieron la legalidad democrática.

Cuando habló D. Argimiro Rodríguez dijo que él también quería reivindicar a muchas personas que estuvieron presas por la República en el convento de Montijo, poniendo en plano de igualdad a unos y a otros.

Desgraciadamente en España sigue habiendo muchas personas que continúan justificando aquella cruel matanza, que comenzó el 18 de julio de 1936, planificada por los que no aceptaron que las clases populares ganasen las elecciones de febrero de aquel año. Para que las montijanas y montijanos sepan realmente lo que sucedió en aquellos días lo resumimos a continuación:

El 19 de julio de 1936, un día después del comienzo del golpe de Estado y a petición del Gobernador Civil, se formó en todas las poblaciones de la provincia y en Montijo un “Comité de Defensa de la República” para encargarse del mantenimiento del orden republicano e impedir que los simpatizantes de los sublevados se hiciesen con el poder local.

Se formaron milicias para patrullar las calles del pueblo, armadas con las escasas escopetas y pistolas que se disponían, y se empezó a hacer una lista de personas, pertenecientes a todos los partidos o ideologías de derechas que no habían aceptado el resultado de las elecciones de febrero de 1936 en las que ganó el Frente Popular, con el fin de internarlos en el convento para que no pudiesen organizar en Montijo la rebelión a favor de los militares sublevados. La Guardia Civil de Montijo recibiría la orden de marcharse a Badajoz el día 24 de julio, con lo que las personas simpatizantes del levantamiento militar no se atrevieron a hacer ningún tipo de acción. A partir de entonces, toda la responsabilidad del mantenimiento del orden público recaería en el Comité de Defensa de la República.

En el convento de clarisas de Montijo, tras la expulsión de las monjas por el Comité, fueron encarcelados cincuenta y seis “elementos de orden”. Algunos sufrirían maltrato a manos de los milicianos por contestarles con altanería, cosa a la que se opondrían los dirigentes del Comité.

El Comité ordenó que “se les reeducase” a los presos mediante trabajos manuales; para ello los pondrían a trabajar en el huerto del convento y los llevaban al Ejido de Los Charcos a sembrar árboles. Salían en fila en dirección a aquel lugar, con sus picos y sus palas, custodiados por los milicianos, y al llegar allí procedían a abrir los hoyos, a plantar los árboles (eucaliptos, algarrobos, …) y a regarlos.

A Montijo llegaron algunos milicianos de Badajoz e intentaron prender fuego al convento, en unión de otros exaltados montijanos, rociándolo con gasolina; pero avisados los miembros del Comité por uno de los guardianes impidieron que se llevase a cabo esta acción violenta. Juan Brugera Vega, que fue el primer alcalde de la República, se enfrentaría enérgicamente a los que trataban de quemar el convento, lo que le valió el que un miliciano de Montijo le pegase un tiro en la calle López de Ayala, por lo que sería hospitalizado en Badajoz. Algunos de aquellos exaltados se “cambiarían la chaqueta” más tarde, por lo que salvarían sus vidas a cambio de hacer el trabajo sucio.

Inmediatamente a la entrega del pueblo a los sublevados el día 13 de agosto, serían liberados los cincuenta y seis presos del convento, saliendo sanos y salvos. En Badajoz, durante la toma de la ciudad por las tropas de Juan Yagüe el día 14 de agosto, prenderían fuego los sublevados al Teatro López de Ayala con los milicianos que estaban parapetados dentro de él.

El día 22 de agosto regresaría a Montijo la Guardia Civil; a partir de ese momento comenzaría la búsqueda de izquierdistas por los campos cercanos y por las casas. Las directrices que venían del mando militar golpista era que había que eliminar físicamente un tanto por ciento de la población en cada localidad, con el fin de establecer el terror y mantener a la población inmovilizada. Primero había que empezar por los dirigentes de los partidos del Frente Popular y de las sociedades obreras, continuando por los militantes más destacados y preparados ideológicamente con el fin de descabezar al movimiento obrero. Siguiendo esas órdenes emanadas del Cuartel General de los sublevados no se podía hacer distinciones sobre cada caso concreto y había que dejar los escrúpulos a un lado. De esta forma se elaboró una lista negra de aquellos defensores de la legalidad republicana a los que había que detener, e inmediatamente empezarían las visitas nocturnas a las casas de los desgraciados.

A los primeros que había que detener era a los miembros de la Corporación de izquierdas y del Comité de Defensa, de esta forma fueron fusilados los trece primeros en la madrugada del 28 de agosto. Aquello continuaría hasta después de terminada la guerra civil, siendo asesinados unos 120 montijanos y montijanas.

Los 56 presos de derechas serían nombrados posteriormente Caballeros Excautivos y agasajados con honores y beneficios por la dictadura franquista. Tras finalizar la guerra se creó la “Hermandad de Cautivos por España” dependiente de FET.

Citaremos un ejemplo: el 16 de diciembre de 1941 el alcalde de Montijo comunicaba a la Delegación Provincial de Excautivos que, siempre que había que hacer algún trabajo en el Ayuntamiento, se llamaban a “excombatientes, excautivos y Caballeros Mutilados”, siguiendo las disposiciones vigentes.

Por todo ello nosotros recordamos aquellos tristes hechos, para que no vuelvan a repetirse en un futuro. No podemos admitir que todavía algunos traten de seguir reivindicando y justificando lo que nunca debió ocurrir y hacemos esta propuesta de actuación dirigida a esta Corporación y a todas las montijanas y montijanos.

Queremos seguir viviendo en una España con Libertad, Democracia, Igualdad y Justicia Social.

Izquierda Unida Montijo

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