San Isidro en Montijo

Una puerta abierta al concepto histórico de identidad comunal: siglos XV y XVI


por Pablo Iglesias Aunión


La incapacidad para comprender el presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero tal vez no sea menos vano empeñarse en comprender el pasado si no se sabe nada del presente. 

“Apología por la Historia o el oficio del historiador” de Marc Bloch

Que todos sabemos que Montijo contó con un templo parroquial conocido como San Isidro según documentos que constan en las actas de la orden santiaguista ya a finales del siglo XV, debiera ser en estos momentos una obviedad, creo que lo es. Que se trató posiblemente de nuestra primera comunidad eclesial en un momento histórico en el que ese concepto del ser eclesial supera lo que hoy por tal entendemos, nos debe ayudar a comprender que en la Edad Media una parroquia suponía una disposición administrativa y territorial capaz de prestar una ayuda a la vida local que se escapa a la comprensión de lo que hoy entendemos por tal y cuyas funciones actualmente están lógicamente separadas –a Dios gracias-.

La iglesia, ermita o templo parroquial de San Isidro aparece ya documentada en torno a la última década del siglo XV (1486-1498) y a partir de ahí podemos seguir su evolución documental hasta el siglo XVIII por diversos caminos que no únicamente la aportación santiaguista.

De todo lo cual, en cuanto a sus inicios documentales se refieren, una de las primeras conclusiones que sacamos es que debiera llevar funcionado con anterioridad a esa primera referencia que se hace entre los años 1486 y 1494 si además a ello le sumamos, que está insinuada en la tradición popular vinculada a la devoción en torno a la Patrona, María de Barbaño en un significado literario de aquel bello relato de su “aparición a los pastores y traslado a Montijo”. Aclarado quedan estos aspectos por las publicaciones que he podido hacer en diversos medios y que pueden ser consultados en artículos, ponencias en congresos y jornadas de Historia y en libros impresos.

Insistir en la descripción del edificio, resaltar alguna de sus fases, especificar o ampliar sobre el conocimiento de alguno de sus ornamentos, estructuras, cuentas o fábricas parroquiales no dejaría de ser más que algo repetitivo y posiblemente ya carente de sentido.

Aprovechando una vez más la llegada de este 15 de mayo, festividad de San Isidro, lo que realmente pretendo en este presente artículo es ir un poquito hacia el adentro histórico de tal acontecimiento, es decir, ayudar a que como pueblo podamos tomar conciencia de sí, de que somos una entidad que avanza en un presente hacia un futuro porque indudablemente empezamos a tener muy claro nuestro pasado. Es lo que los historiadores llamamos identidad comunal para que la historia no sea y, mucho menos no nos la pretendan presentar como una masa confusa, caótica, llena de acontecimientos desconectados. No es la Historia, como decía Marc Bloch, un vestido para seres humanos con sus sueños e ilusiones, la historia es aprender un acontecimiento y entender la realidad de cambio que todo ello pueda producir.

San Isidro nos abre el presente histórico desde las puertas de la Edad Media: curatos y colación

Restos de la casa granero de los Condes en Montijo incorporados en un edificio actual
Restos de la casa granero de los Condes en Montijo incorporados en un edificio actual

Conocer y entender, que la estructura social, política, religiosa y económica de Montijo a finales de la Edad Media tiene importancia hoy queda fuera de toda duda. Porque nuestra historia, la misma historia de la humanidad como la historia de una localidad, es equiparable a la individualidad de cualquiera de nosotros desde nuestro nacimiento hasta nuestra finitud: crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos, nos equivocamos, avanzamos y retrocedemos (miremos el momento en el que nos encontramos) y morimos.

San Isidro fue primitiva iglesia parroquial y posterior ermita mostrándose desde un primer momento como ejemplo de los muchos edificios que sufrieron transformaciones al llegar a estos territorios la Orden Militar de Santiago. Algunos de esos edificios supieron apreciar remodelaciones, ampliaciones y el empuje de los mismos hacia la prosperidad y la bonanza de la mano de comendadores y regidores de la orden. Otros, como el caso de nuestra iglesia de San Isidro, perdieron importancia ante el empuje de una nueva edificación. En Montijo, ésta la perdió por el nacimiento de un templo que sería parroquial en 1501 por Real Provisión, San Pedro Apóstol.

De la mano de ambos, especialmente en estos años de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI, podemos conocer una rica y particular parte de la historia de Montijo sabiendo quiénes fueron sus administradores, quienes regían el destino eclesiástico de una población que en 1494 contaba con 254 vecinos (unos 1.270 habitantes) y en 1529 con 353 (1.765 vecinos), los cuales regulaban el funcionamiento del mismo, a través de lo que se conoce como título de curato y colación (territorio adscrito a una parroquia).

Y el primero de los nombres que nos encontramos es el de fray Juan Ruíz del hábito de San Pedro quien era cura párroco de la iglesia de san Isidro desde que en 1486 lo fuera nombrado. A éste le siguió fray Bartolomé Pérez del mismo hábito, quien regía los destinos de la parroquial de San Isidro y era cura igualmente de la primera comunidad de San Pedro quien ya presentó en 1494 una carta de privilegio al Provisor de la Orden de Santiago, López González de Valbuena, privilegio que recoge a su vez otra serie de documentos firmados por otros provisores (García Ramírez) y maestres como el afamado Alonso de Cárdenas.

Hablamos de documentos muy importantes pues las cartas de provisión no sólo otorgaban titularidad, sino que además lo hacían sobre algo más que lo meramente eclesiástico, nos referimos a administración de territorialidad, lo que hemos llamado anteriormente colación. Reproducimos aquí parte del documento que en el año 1503 el párroco de san Isidro y san Pedro muestra a los visitadores: “…le mostró una carta de presentación e provisión del Rey y la Reina, nuestros señores. Firmada de sus nombres e sellada con sus sellos, señalada de algunos señores del Consejo de las Órdenes. Por la que presentaron el beneficio e servicio de ella y en forma, mandaba al pueblo [Montijo] lo tuviese por tal. E la aprobaron la presentación y la colación a él [cura párroco] por el Provisor López González de Valbuena, Provisor y Vicario General. Paresció fecha en Écija, a trece días del mes de noviembre, año del nascimiento de nuestro Salvador Iesuxripto de mile e quinientos e un años. E refrendada de Miguel Pérez Almarán, su secretario”.

Organización, administración y regiduría concejil en Montijo: 1494-1515

Documentos que junto a otros procedentes de las actas y libros de visita, nos permiten conocer la vida concejil de Montijo a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, de entender cómo y quiénes llevaban la administración y el gobierno del pueblo: corregidores, regidores, alcaldes ordinarios, mayordomos del concejo, alguaciles y escribanos a los que desde aquí, rendimos un tributo en el recuerdo de esta nuestra festividad tan local como la de San Isidro y lo hacemos en el amplio marco de los años comprendidos entre 1498 y 1515.

Un recuerdo que es siempre el respeto y la fiel obediencia de quienes nos dedicamos a mostrar aquel pasado que se nos puede presentar como una historia aislada y, quien así lo supone, quien lo supone como tal, adquiere una idea bastante justa de la historia como un todo, se parece mucho, en mi opinión, a quien después de haber contemplado los miembros dispersos de un animal, otrora viviente y bello se figura que es como si hubiera sido testigo ocular de tal criatura con todos sus movimientos…” (Polibio Libro I, 4).

  • Concejo y administración de Montijo en el año 1498: Pedro Fernández del Encinal; Pedro Caballero; Sancho García; Juan Santos; Pedro Esteban “el viejo” y Juan Romano.
  • Alcaldes en el año 1500: Pedro Esteban y Alonso García.
  • Alguacil en el año 1500: Diego Alonso.
  • Concejo y administración en el año 1503: Juan Macías “el viejo”, Juan Macías “el mozo”; Gómez Fernández; Pedro Hernández.
  • Concejo y administración en el año 1508: Alonso Fernández y Juan Esteban.
  • Regidor en el año 1508: Antonio Macías y Toribio Fernández
  • Mayordomo en el año 1508: Pedro Ruíz Conejo.
  • Alcaldes en el año 1511: Alonso Serano y Miguel Rodríguez.
  • Regidores en el año 1511: Fernando González y Juan Pérez.
  • Alcaldes entre los años 1514-1515: Juan Gutiérrez y Hernán García.
  • Regidores entre 1514-1515: Fernando Pérez y Alonso Conejo.

Unamos a ello la administración eclesial y la mesa maestral que como cabeza de encomienda que era Montijo poseía el comendador con residencia, casa y bastimento en la misma localidad, aunque sin duda ésta es otra parte de la historia que merece ser abordada y aunque ya ha sido publicado, ofreceremos una rica panorámica, merece ser recordado.