¡Te extrañaré siempre, querida Susi!

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por Teodoro Gracia


Hoy necesito escribir estas líneas, intentando que no manen lágrimas de mis ojos aunque temo que eso será prácticamente imposible porque tengo el corazón repleto de recuerdos y emociones

Quiero recordar, imaginándome esa sonrisa eterna tuya, los momentos compartidos donde la cultura siempre formaba parte de nuestras vidas y en los que tu sonrisa, llena de amabilidad y bondad, era capaz de iluminar cualquier espacio por el que tú te movías.

Una de las muchas cosas que siempre valoré de ti fue esa generosidad que te caracterizaba, siempre intentando hacer el bien de la manera más honesta. ¡Qué generosa y que amable has sido siempre con los demás!… y lo más importante es que siempre lo hacías todo sin esperar nada a cambio.

Puedo asegurarte, amiga Susi, que cuando pienso que ya no vamos a tener momentos para charlar y sonreír juntos, la impotencia y la tristeza se apoderan de mí.

No me cansaré de decir y de gritar si hiciera falta, que eras una mujer muy especial, humana, bondadosa, sencilla, cariñosa y tan luchadora que necesito grabarlo a fuego para que quede para siempre como bagaje de tu vida.

Sé que no voy a contar nada nuevo porque todos sabíamos como eras de especial pero tengo, esta tarde, la necesidad y la sensación de que me estás escuchando y quiero gritarlo a los cuatro vientos aunque también sé que, desde tu sencillez, te sonrojan mis palabras.

La muerte de una persona que quieres es muy triste de asimilar y si esa persona que acabas de perder es tan especial como lo eras tú, llevando siempre esa inmensa alegría, aún es más doloroso porque vamos a perder para siempre tu continua amable sonrisa. Lo único que me consuela es haber tenido el privilegio de conocerte, de haber compartidos buenos momentos contigo y sobre todo, de sentirme amigo tuyo de verdad, de corazón.

Te vamos a echar mucho de menos y estoy seguro que todos los que te conocimos de verdad, jamás vamos a olvidar tu buen humor, tu saber estar, tu atención hacía los demás, tu delicadeza, tu generosidad… en definitiva, jamás nos vamos a olvidar de ti porque has ido lanzando, durante toda tu vida, millones de sonrisas en forma de mariposas que hoy vuelan por todo el universo para que nadie olvide a esa mujer cariñosa que sigue y seguirá siempre entre nosotros.

Aunque ya no estés físicamente a nuestro lado, siempre estarás en nuestros corazones para mantener esa imagen de la gran persona que fuiste.

Como te decía al principio, he sido incapaz de escribir este artículo sin lágrimas en mis ojos, seguramente porque hablar de ti, recordarte y saber que ya no podré disfrutar de tu presencia me llene de una profunda tristeza.

¡Te extrañaré siempre, querida Susi!